sábado, 20 de septiembre de 2025

Septiempbre, 16 al 18 de 2025: Visita al Parque Nacional del Valle de Foz Côa, Patrimonio de la Humanidad (J.L. y María) - Parte única

Martes, 16 de septiembre de 2025: Vila Nova de Foz Côa 


Definitivamente, vamos a tener que cambiar el nombre del Blog, porque, en esta ocasión, J. L. ha vuelto a acompañarme en este viaje a Vila Nova de Foz Côa, un lugar al que los dos teníamos ganas de ir desde hacía ya bastante tiempo. 

En este ENLACE, tenéis una visión general de la ciudad y de su importancia. 



Para evitar autopistas con peaje, fuimos por Ourense, Verín y Chaves. Y antes de llegar, nos detuvimos en el Vidago Palace Hotel para que él lo conociese (yo ya había estado con el grupo en otro viaje)


En el siglo XIX,  el rey Carlos I quiso construir un lugar terapéutico de lujo. Ya en aquella época, las aguas de la villa de Vidago eran consideradas de interés nacional. Así, el día 6 de octubre de 1910, año en el que se instauró la Primera República Portuguesa, fue inaugurado este hotel.

Está situado en el corazón del Parque Termal de Vidago, rodeado por montañas y floresta, con un ambiente repleto de glamour y elegancia. Actualmente, es un hotel de 5 estrellas con un moderno Spa y un campo de golf único, diseñado por el célebre arquitecto Philip Mackenzie Ross. Durante la Segunda Guerra Mundial, su fama llegaba más allá de la frontera portuguesa.


El Parque tiene el paisaje típico de comienzos del siglo XX, con alamedas, caminos, estanques... que invitan a pasear entre los árboles, que cambian de color según las estaciones del año. 


La decoración de los espacios interiores se debe a dos arquitectos portugueses, José Pedro Lopes Vieira y Diogo Rosa La. El Spa termal fue concebido por el afamado arquitecto Álvaro Siza Vieira, también portugués.

Aquí se respira el culto al arte, con un ambiente digno de reyes. Supongo que pasar un par de días en él debe de ser una experiencia inigualable. 



Finalmente, llegamos al agroturismo rural que habíamos reservado a las afueras de Vila Nova de Foz Côa. Este es el ENLACE. Y aquí, algunas fotografías de la impresión inicial, bastante favorable. 

Los cuartos quedan en esta casa de planta baja. Afortunadamente, al abrir la puerta de entrada, la sombra y el frescor son absolutos

En la habitación había un balcón orientado al sureste y las parras llegaban hasta la barandilla

Se respira paz absoluta...


Nos instalamos y salimos a conocer la finca y las otras estancias... Claramente, se trata de una propiedad que se dedicaba (o dedica aún, no lo sabemos) a la producción de vino. Hay una cierta extensión de vides, pero también aparecen objetos útiles en este cultivo esparcidos por el campo y la casa a modo de decoración.




Al salir de la casa, estos objetos se hallan prácticamente enfrente. Pero, si giramos a la izquierda, vamos en dirección a la piscina, en donde, además de las hamacas y sombrillas, hay sofás, sillones, mesas bajas y otra casita de planta baja en cuya puerta se puede leer BAR y junto a cuyas paredes se extienden más sofás y asientos con cojines, todos protegidos del sol por una especie de cortinas...

Había unos gatitos muy pequeños y por allí andaba también la madre



Muy curiosa la decoración exterior del Bar





Solo estábamos nosotros y otra pareja en la piscina. El agua, deliciosa.

A media tarde, decidimos ir a dar una vuelta hasta Vila Nova de Foz Côa y cenar por allí. Pero antes, aún hice alguna foto más junto a la piscina. 


Cargadita de higos que ponían por la mañana en el desayuno. Riquísimos...

De vuelta a la casa de las habitaciones. Esto parece una especie de almacén

Frente al almacén anterior hay una fuente con esta curiosa decoración en la parte superior...

Y de nuevo, los gatos...



Flores en todas partes
Curioso Cupido en una mesita a la entrada de la casa

Supongo que ruedas para pisar las uvas, está de adorno en el comedor

Ventanas en el pasillo de los cuartos

Y ya empezaba a bajar el sol...
J.L. caminando junto a las vides antes de subir al coche

Por fin íbamos a conocer el pueblo. Vila Nova de Foz Côa es una pequeña ciudad portuguesa perteneciente al distrito de Guarda, en la región de Trás-os-Montes. Tiene unos 3500 habitantes.

Es muy conocida por la aparición de grabados rupestres al aire libre en la cuenca del valle del río Côa. En la actualidad, es uno de los mayores centros arqueológicos de arte rupestre de Europa. Fueron declarados Patrimonio de la Humanidad con la denominación de "Sitios de arte rupestre prehistórico del valle del Côa".

Los grabados se salvaron de ser anegados por la construcción de una presa gracias a la lucha de toda la población civil de la zona. Los trabajos fueron suspendidos el 17 de enero de 1996.

Pero ya hablaremos de los grabados más adelante, porque teníamos visitas programadas para el día siguiente. En ese momento, solo nos interesaba conocer el pueblo y encontrar algún sitio para cenar. 


Aparcamos muy cerquita de la que parecía ser la plaza central del pueblo. A pesar de que el sol ya había bajado mucho, hacía bastante calor. En realidad, esta pequeña villa se caracteriza por sus temperaturas extremas: los veranos son muy calientes y secos, mientras que los inviernos son muy fríos y lluviosos. La gente la conoce como "terra quente", porque en los meses de verano las temperaturas pueden alcanzar fácilmente los 40º. Por ese motivo, se aconseja visitarla en primavera y otoño (aún así, a mediados de septiembre, estuvimos a casi 37º)

Dicen que el momento más bonito para visitar esta zona son los meses de febrero y marzo, cuando los almendros están en flor y los montes y valles se cubren con un manto blanco que anuncia la llegada de la primavera al Duero. Durante la segunda quincena de febrero y la primera de marzo se celebra el "Festival da Amendoeira e dos Patrimónios Mundiais". 

En septiembre, los socalcos con los viñedos destacan con sus colores otoñales y hay quintas en las que se puede participar en las vendimias. En la segunda quincena de mayo se celebra el "Festival do vinho do Douro superior". Y, en la segunda quincena de agosto, la villa atrae a los más jóvenes con mucha música, con el "Festival da Juventude, Coa Summer Fest".


Muchísimas golondrinas volaban en el cielo, con un ruido bullicioso, llenando de vida las calles, por otra parte, casi vacías de presencia humana. Muy cerca, en una de las calles laterales, hay terrazas, tiendas, restaurantes y cafés, pero casi todo estaba ya cerrado.

Así que nos dirigimos a la Igreja Matriz, clasificada como Monumento Nacional y dedicada a Nossa Senhora do Pranto (la Virgen de los Dolores). La fachada es manuelina y está decorada con un pórtico con figuras renacentistas y elementos manuelinos. En lo alto, una torre de origen barroco. Pero no es el típico campanario, sino que las campanas están colocadas en una especie de coronamiento con tres ventanas, de forma muy parecida a otras iglesias castellanas.

Ciertamente, no me parece que tenga muchos elementos manuelinos en la fachada...

El portal es claramente renacentista, con un arco conformado por cinco arquivoltas, en las que se encuentran los pequeños ornamentos manuelinos, como rosetas, palmeras, vieiras, esferas armilares, arabescos y medallones... todo mucho más simple que el manuelino más elaborado de los grandes monumentos portugueses. Sobre él, la imagen de Nossa Senhora do Pranto, a cuyos lados vemos dos escudos reales con dos esferas armilares: una, con la flor de lis y otra, con la Cruz de Cristo. 

Entramos, porque estaba abierta, pero sin apenas iluminación. Aun así, pudimos distinguir que se trata de una iglesia puramente renacentista de tres naves definidas por dos filas de columnas. Apenas percibimos el techo de madera decorado con pinturas al óleo y el altar mayor, barroco, formado por 27 espacios que narran escenas de la vida de Cristo y de la Virgen.




El rosetón visto desde el interior



En la plaza en la que se encuentra la Câmara Municipal se halla el famoso Pelourinho de Foz Côa. Es uno de los más decorados de Portugal. Data del siglo XVI, y es de estilo manuelino.

Los "pelourinhos" son estructuras asociadas a un símbolo de poder. Son columnas de piedra, hierro o madera levantadas en el espacio central de un lugar público, lo que demuestra su importancia y su reconocimiento social.

El 21 de mayo de 1299, D. Dinis otorgó la primera Carta Foral a Vila Nova de Foz Côa, renovada con posterioridad el 24 de julio de 1314. Doscientos años después, en junio de 1514, D. Manuel actualizó la concesión de la Carta y ordenó la construcción del Pelourinho. 

Construido, pues, en el siglo XVI, es de carácter manuelino. Presenta una estructura en granito con una base octogonal que se prolonga en una columna cuadrangular que va de la base al capitel. El fuste está profusamente decorado. El capitel es lobulado y presenta una especie de tabla soportada por pináculos, ambos decorados con hojas de acanto y una esfera armilar rematada por una flor de lis.

A medida que paseábamos me llamaban más y más la atención las decoraciones de los tejados e incluso, como se ve en esta fotografía, con cúpulas.


 
Junto al Pelourinho y la Câmara Municipal, se alza la estatua de D. Dinis Lavrador.


Dionisio I de Portugal, apodado el Lavrador, nació en Lisboa en octubre de 1261 y murió en Santarém en enero de 1325. Era hijo del rey Alfonso III y de su segunda esposa, Beatriz de Castilla, a los que sucedió en 1279. 

Fue el sexto rey de Portugal. Subió al trono con 17 años. A lo largo de 46 años de reinado fue uno de los principales responsables de la creación de la identidad nacional. En 1297, tras el final de la Reconquista, definió las fronteras de Portugal en el Tratado de Alcañices.

A los 20 años se casó con Isabel de Aragón, que fue conocida como Reina Santa. Él, durante todo su reinado, llevó a cabo importantes reformas judiciales, instituyó la lengua portuguesa como lengua oficial de la Corte, creó la primera Universidad Portuguesa, liberó las órdenes militares en el territorio nacional de influencias extranjeras y desarrolló una política fuertemente centralizadora.    

Creó innumerables condados y ferias. Asimismo, ordenó la exploración de minas de cobre, plata, estaño e hierro y ordenó la exportación de la producción excedente a otros países europeos. En 1312 fundó la Marina Portuguesa y nombró primer almirante de Portugal al genovés Manuel Pessanha. Además, ordenó la construcción de varios muelles.

Su principal preocupación, sin embargo, fue el desarrollo y la promoción de las infraestructuras rurales, de ahí su apodo de El Lavrador. Redestribuyó las tierras, promocionó la agricultura, organizó comités de agricultores y tuvo especial interés en el desarrollo de las exportaciones. Creó mercados fijos en numerosas ciudades y reguló sus actividades. Uno de sus principales logros fue la protección de las tierras agrícolas del avance de las arenas costeras, ordenando la plantación de bosques de pinos en la zona cercana a Leiría.  

Ya con la puesta del sol, vagamos por las calles y nos dirigimos a una que parecía tener algo abierto y cierta vidilla. 


 









Encontramos un restaurante bastante agradable y allí nos quedamos. A la vuelta a la casa rural aparcamos a la vez que una pareja belga mayor con la que estuvimos charlando un ratito. Y a dormir, que al día siguiente teníamos la primera visita a las 10:00. 



Miércoles, 17 de septiembre de 2025: Parque Natural y Arqueológico do Vale do Côa 


El desayuno se servía de 8 a 10 y bajamos temprano para poder llegar al punto de encuentro de la primera visita antes de las 10:00. Aún así, llegamos casi justitos al Museo Arqueológico, en donde nos esperaban el guía y otro visitante, ambos portugueses. Nos subimos a un todo terreno y nos dirigimos a la zona que íbamos a visitar.

O Parque Arqueológico do Vale do Côa se halla en la zona más al norte del distrito de Guarda, en la región conocida como Alto Douro. En el trozo final del río Côa se localizan más de 80 sitios con arte rupestre y cerca de 1200 rocas grabadas, en un territorio de aproximadamente 200 kilómetros cuadrados. 

Este extraordinario conjunto rupestre se distribuye a lo largo de dos ejes fluviales: el río Côa, con una extensión de unos 30 km, y también el río Douro, a lo largo de otros 15 km. En reconocimiento del interés patrimonial y cultural, el 10 de agosto de 1996, se creó el Parque Arqueológico do Vale do Côa con la misión de gestionar, proteger, investigar y mostrar al público el arte rupestre. 


En la zona hay varias explotaciones de "Xisto", "pizarra" en castellano

Se trata de un lugar único en el mundo por presentar manifestaciones artísticas de diversos momentos de la Prehistoria, Protohistoria e Historia, principalmente el conjunto más importante de grabados paleolíticos al aire libre conocido hasta nuestros días. Hasta su identificación a mediados de la última década del siglo XX, se creía que la expresión artística más antigua de la Humanidad se circunscribía al mundo subterráneo de las grutas. Ahora se piensa en el arte al aire libre como mucho más habitual. El problema es que estas obras han estado expuestas a muchos agentes erosivos, incluida la propia actividad humana, por lo que muchas de ellas no han llegado hasta nosotros.

La gran mayoría de los motivos rupestres de todas las cronologías se localiza en rocas de "xisto", aprovechando sus formas (como muestra la evolución geológica del bajo Côa), en paneles verticales lisos perfectos para la grabación. Sin embargo, en otras zonas, se pueden encontrar también grabados y pinturas sobre granito.

Con el guía y nuestro acompañante portugués nos dirigimos al espacio conocido como Canada do Inferno, una zona de la margen izquierda del Côa a unos 10 km del Museo. Nos detuvimos en una explanada cercana al lugar en donde se detuvieron las obras de la presa proyectada que amenazaba con anegar todos los grabados y la gran riqueza arqueológica. Desde allí, recorremos unos 400 m a pie hasta alcanzar el lugar en donde se encuentran los primeros grabados.   


Durante el camino, bajo un sol abrasador, el guía también nos contó diversos aspectos sobre la fauna y la flora del Parque. En la foto inferior, vemos unos árboles de pistachos. También nos enseñó enebro... ¡qué bien huelen los pequeños frutos! ¡Me guardé uno en el bolsillo!


El paisaje del parque en esta zona ha cambiado mucho en los últimos tiempos. El guía nos enseñó una foto antigua en la que se veía una pequeña playa en la que los niños de Vila Nova pasaban los días en verano. Al final, la construcción de otra presa, la de Pocinho, en otra parte, elevó el cauce del río, acabando con la playa y también, como descubrí en la segunda visita de la tarde, dejando diversos grabados bajo el agua, aunque afortunadamente les dio tiempo a hacer una réplica que está en el museo. 




En esta visita se ven seis rocas, todas menos una con grabados paleolíticos. No quiere decir que no haya más, pero es una zona escarpada de difícil acceso. Fue el primer sitio de arte rupestre identificado, a finales de 1991, aunque se divulgó en noviembre de 1994

El guía insistió en la importancia de esta roca 1 por su simbolismo histórico, pero también por el conjunto de representaciones que, en su mayoría, se superponen. Los motivos más visibles se hicieron siguiendo la técnica de la perforación, complementada con la abrasión. Destaca una figura de caballo con dos cabezas, lo que en realidad es una primera manera de representar la animación gráfica.


En la roca 14, entre otras figuras, destaca una cabra representada con un trazo filiforme múltiple que ha dado origen al actual logotipo del Parque. 

La tradición del grabado aquí continuó durante el Neolítico y terminó en la segunda mitad del siglo XX, con los grabados realizados también mediante perforación por los últimos molineros del Côa. Alcino Tomé y António Seixas, que trabajaron en la Canada do Inferno durante los años 40 y 50 del siglo XX, hicieron numerosos grabados, la mayor parte de los cuales están ahora sumergidos. Hay que tener en cuenta que el camino que recorren los visitantes era la antigua senda de los molineros de la Canada do Inferno y, de hecho, quedan restos de alguna edificación dedicada a ese uso. 

Tras esos árboles se hallan los restos de un molino y en el pequeño muro que se ve en primer plano en la esquina inferior izquierda están los grabados de los molineros

Mientras regresábamos al todoterreno, hice alguna foto más del río, en donde se pueden ver los reflejos de las laderas en el agua.



J.L. se empezó a encontrar mal nada más terminar la visita, lo cierto es que habíamos pasado muchísimo calor... Así que nos fuimos directos al alojamiento. Mientras él descansaba, yo me di otro bañito en la piscina, esta vez completamente sola. Teníamos otra visita guiada a las 15:00 h y, finalmente, fui yo sola, porque él no estaba recuperado.

Esta vez tuve que llegar yo con mi coche hasta la explanada de la mañana para encontrarme con los guías en un pequeño muelle para embarcar. Se llega al lugar de la visita con un pequeño barco electro solar. Es una embarcación construida con materiales sostenibles, impulsada por energía solar, para ser coherentes con los principios socioeconómicos y ambientales que constituyen la base de la ideología del Parque. 

En otras ocasiones, la visita se hace en kayak, pero no había esa opción cuando yo reservé. 


En el barco se recorre lentamente un trayecto de unos 4 km del río. Solo íbamos el guía que lo manejaba, la guía que luego me iba a dar las explicaciones y yo... ¡visita totalmente privada!

De no haber sido por el calor, que se sentía a pesar de que el barco llevaba un toldo, lo habría disfrutado más. Aun así, fue un tiempo de relax, de paz, de disfrute del contacto con la Naturaleza.



El guía se centró en explicaciones sobre la biodiversidad: además de los ya representados en los grabados, de los cuales el uro ya no existe, hay otros animales que habitan en el parque, como las cigüeñas negras, los buitres leonados (que pude ver volando en lo alto de una colina tratando de cazar en grupo a un gavilán), águilas reales, nutrias, conejos... Y, en cuanto a la flora, hay plantas endémicas. También hizo hincapié en la cultura agrícola de la región, con aceituna, vino y almendra como productos esenciales. Y algo que me llamó mucho la atención: los numerosos palomares que se alzan en las colinas. 


 

 
 

Cuando descendimos del barco, en el espacio de unos 400 m, la otra guía me explicó los grabados que se podían ver ahí. Parte de las explicaciones coincidieron con las que ya nos había dado el otro guía por la mañana en la Canada do Inferno. Otras fueron novedosas. 

Aquí se ve claramente el proceso de excavación de los arqueólogos. 


Es una zona en la que muchos grabados se superponen. Se supone que bajo el sustrato hay todavía más figuras. En la parte que ha ido apareciendo con las excavaciones, los grabados están mejor conservados por no haber estado expuestos a la erosión y se ven con más facilidad que los que llevan cientos, miles de años en la superficie.


Pero si por algo se visita este lugar es por la presencia de la figura de un uro, de tres metros y medio de largo y más de 23 000 años de antigüedad. La verdad que sin el láser que te va guiando por la roca no podrías ver la figura, entre otras cosas, porque hay fragmentos perdidos y, además, en esa misma roca hay otros 20 grabados. Se dice que es el grabado paleolítico más grande del Valle del Côa, de toda la Península Ibérica y uno de los mayores del mundo, solo comparable con los uros de la gruta de Lascaux, en Francia (aunque allí son pinturas, no grabados) 

Según me contó la guía, el trazado de la figura de este bóvido salvaje apenas emergía de la superficie, encontrándose la mayor parte de ella cubierta por capas de sedimentos, verificando una vez más que gran parte de la riqueza patrimonial del valle del Côa se encuentra en el subsuelo. Precisamente, son las capas de sedimento las que ayudan a datar los grabados y la investigación físico-química permitirá conocer más datos sobre el cuándo del arte paleolítico en esta zona de la Península Ibérica, que concentra arte rupestre en más de 1000 rocas localizadas en unos 80 enclaves diferentes, con predominancia de grabados paleolíticos realizados hace más de 25 000 años.

El Gran Uro está acompañado, como ya dijimos, de otras figuras también grabadas en la roca con las técnicas de picado y abrasión: una hembra de venado, una cabra y una hembra de uro con su cría. En otra parte del panel se identifican nuevos conjuntos de uros, venados y caballos de forma superpuesta. Todas estas figuras parecen formar parte de la fase más antigua del arte del Côa

Cortesía de la revista Traveler, porque con una foto no se vería nada, hay que ir marcando con trazos por dónde va el grabado, de ahí el puntero láser que usan los guías

Después de ver el uro, nos acercamos a otro lugar muy curioso en el que se ve un venado con la cabeza mirando hacia atrás y hacia arriba. Se aprecia perfectamente la lengua, lo que se interpreta como que la figura está en el momento de la berrea. De hecho, la guía me contó que en una ocasión una turista alemana, antes de que ella explicara nada, en cuanto vio la figura la explicó ella misma, porque por lo visto vivía en una zona rodeada de ciervos y conocía muy bien la posición de las cabezas y la lengua... curioso, ¿no?

En fin, una visita muy muy agradable e interesante. 

Cuando regresé a la casa, J.L. estaba un poco mejor, pero no como para hacer la visita que teníamos programada para las 19:30, con linternas, así que la anulamos. Pero como había que cenar, decidimos ir hasta un mirador del cual habíamos visto una foto y luego acercarnos al pueblo de Torre de Moncorvo. 

El mirador está localizado en la freguesía de Mós, en la cima de la Serra de Lousa, a 800 m de altitud. 




Desde el mirador, bajamos hasta Torre de Moncorvo. No con la intención de caminar mucho, sino solo de echarle un vistazo y cenar.

Torre de Moncorvo es una villa portuguesa perteneciente al distrito de Braganza, en la región de Trás-os-Montes, con cerca de 3000 habitantes. 

Parece ser que más que el pueblo en sí, en todas partes se recomienda visitar sus alrededores, en donde hay más miradores que merecen la pena. Pero una vueltecita por sus calles revela el encanto del típico pueblo portugués. 


El nombre de esta localidad se asocia con un noble leonés, Mendo Curvus, señor de estas tierras que, tras haber participado en la Reconquista cristiana de la Península Ibérica, mandó construir aquí un castillo para su residencia y como baluarte de defensa del territorio. D. Afonso Henriques, primer rey de Portugal, confirmó los privilegios dados anteriormente a los habitantes y concedió a la población los fueros de 1128 y 1140. 

Un siglo después, Torre de Moncorvo cobró nueva importancia cuando fue elevada a la categoría de villa por iniciativa del rey D. Dinis. Durante ese mismo reinado, se reedificó el castillo y se reforzaron las murallas. 

A principios del siglo XVI, la localidad se convirtió en un importante núcleo de intercambio comercial, al estar situada en el fértil Valle de Vilariça, junto a la Sierra de Reboredo. La riqueza de entonces se vio reflejada en la construcción de dos importantes monumentos: la imponente Igreja Matriz y la Iglesia de la Misericordia. 

La Igreja da Nossa Senhora da Assunçao empezó a ser construida en 1544, aunque las obras no se terminaron hasta un siglo después. Es una de las iglesias parroquiales de mayores dimensiones del país, un imponente edificio de granito cuya verticalidad se ve acentuada por la gran torre que sobresale del cuerpo del edificio. 


En el exterior destacan las gárgolas con formas zoomórficas, antropomórficas y de seres híbridos en posturas curiosas. Anochecía y no pudimos observar estos detalles, pero lo cierto es que la visión del edificio impresiona por su tamaño. 


En el portal del lado sur, de estilo renacentista, se lee la fecha de 1567 en una inscripción. Flanqueando el portal, podemos ver dos rostros esculpidos en bajorrelieve, en medallones, lo que constituye un elemento decorativo característico de este estilo. Sobre el entablamento hay otro conjunto iconográfico, constituido por tres esculturas colocadas en nichos barrocos en forma de conchas. Para rematar hay una ventana con un arco. El portal del lado norte tiene la fecha de 1566, también renacentista. 

En la fachada sobresale la enorme torre cuadrangular. Además de las dos campanas hay dos puertas rectangulares. Coronando el conjunto vemos una serie de elegantes balaustradas. Adosados a las paredes laterales de la iglesia encontramos poderosos contrafuertes rematados por pináculos.
  

Lamentablemente, estaba cerrada y no pudimos verla por dentro. Parece ser que su interior, de grandes dimensiones, está dividido en tres naves de la misma altura, estructura frecuente en el estilo manuelino. Tiene varios altares barrocos, entre los que destaca el valiosísimo retablo del altar mayor.


De acuerdo con la tradición popular, se conoce a esta iglesia como "de higos y de miel". Eso se debe al hecho de que una higuera naciese en el medio de la fachada y que existiera una colmena en la pared exterior del lado derecho que, después de varios intentos de limpieza, siguen estando allí.

Cuando salimos del restaurante cercano en el que cenamos, las luces que iluminaban el edificio le daban un aspecto imponente de grandiosidad. 


  


En la plaza en donde habíamos dejado el coche había una fuente iluminada. 


Y un grupo de gente mayor sentada en un banco que ofrecía una foto muy bonita. J.L. se sentó en otro banco al lado para disimular y que pudiera sacarles la foto, pero estaba tan nerviosa porque me estaban mirando que me salió completamente movida, brrrrrr...



Jueves, 18 de septiembre de 2025: Museo de Vila Nova de Foz Côa 


Ya que nos habíamos perdido la última visita guiada, decidimos no marcharnos sin antes haber visitado el Museo.

Fue proyectado por Camilo Rebelo y Tiago Pimentel, un equipo de arquitectos de Porto. Inaugurado el 30 de julio de 2010, es uno de los mayores museos portugueses. Personalmente, no me gusta por ser un enorme bloque de cemento, aunque, por suerte, gran parte de su volumen está por debajo de la carretera que le da acceso, por lo que no se ve mucho, jejejejeje... La fachada fue objeto de un tratamiento superficial para imitar las irregularidades naturales del "xisto", que, como ya sabemos, es la piedra predominante en la región. 

Si bien pienso que la visita al Museo no sustituye las visitas a los sitios al aire libre, realmente está muy bien y me parece que hicimos mejor en verlo al final, porque así se entiende mucho mejor lo que allí ves. 

Ofrece una experiencia única donde los visitantes pueden explorar la fascinante historia de los grabados rupestres de la región. 8 euros para los adultos, con un descuento de 1 euro si estás jubilado, te permiten acceder a un centro altamente interactivo. Podríamos destacar lo siguiente:

  • Es un recorrido enriquecedor sobre la historia humana, con reproducciones muy claras de los grabados.
  • Presenta exposiciones interactivas que no solo resultan divertidas e interesantes a los niños, sino también a los adultos.
Sin embargo, hay quien se queja de la falta de explicaciones en diferentes idiomas. Por suerte, ninguno de los dos tenemos problemas con el portugués, por lo que la visita nos resultó muy llevadera. 

En realidad, y aunque no lo parezca, está dividido en cuatro pisos con áreas de exposición permanente y salas de exposiciones temporales. Estas últimas son las primeras que encuentras una vez que accedes al interior. En este caso, había una exposición dedicada a Nadir Afonso: 


Nadir Afonso nació en Chaves en 1920 y murió en Cascais en 2013. Fue un arquitecto y pintor portugués pionero de la abstracción geométrica. Estudió pintura en París y llegó a ser uno de los primeros artistas en trabajar en el arte cinético (una corriente de arte en la que las obras tienen movimiento perceptible por el espectador)

Su obra está marcada por varios períodos que son el resultado natural de la evolución de su pintura. En sus inicios abordó la representación de lo real, pero su evolución lo llevó desde el expresionismo con el que representó repetidamente la ciudad de Porto, pasando por el geometrismo y el período abstracto, hasta llegar a las últimas producciones del conocido como período fractal (objetos geométricos cuya estructura básica, fragmentada o aparentemente irregular, se repite a diferentes escalas) dedicado a las grandes metrópolis.


Preciosa obra de una escena marítima al atardecer. Llaman la atención los colores cálidos y saturados, dominados por naranjas, amarillos y rojos en el cielo. El estilo se caracteriza por el uso de formas simplificadas y bloques de color, creando una atmósfera onírica y muy expresiva. Su título, "Da Ocidental Praia Lusitana". Es del año 2012, uno antes de su muerte.

"Esfinge"

"La Seine et le Grand Palais". Es un dibujo con elementos abstractos y geométricos en la parte inferior, y presenta un boceto lineal del Grand Palais y el río Sena en la parte superior

"A cidade incerta". Es parte de su serie "Ciudades", en la que representa la ciudad como un pretexto para la expresión gestual y la búsqueda de la verdad a través de la geometría

En una esquina de la sala de exposición temporal había una curiosa decoración: 


Dejamos atrás esta bellísima exposición y pasamos a lo que son las salas con exposiciones permanentes, perfectamente organizadas. 

La sala A se conoce como "Património Mundial". Ofrece una perspectiva de visión panorámica del valle y su arte rupestre, así como una explicación del largo proceso geológico de formación del paisaje.

La sala B se titula "O Território, o Homem e o Tempo". Detalla el ancestral modo de vida en el valle del Côa, exhibiendo algunos de los utensilios recuperados en las excavaciones de sitios de ocupación humana paleolítica en la región.  


La sala C, conocida como "Contextualizaçao Geográfica e Cultural da Arte do Côa", discute las teorías explicativas del arte rupestre a la luz de las características específicas de los hallazgos en el valle del Côa.


Representación de un ciervo, uno de los cuatro animales representados en los grabados, junto con las cabras, los caballos y los uros. Estos grabados fueron realizados aproximadamente hace 25 000 años. 


La imagen muestra una proyección o representación artística de arte rupestre, aunque con un estilo moderno y vibrante de líneas de colores superpuestas que crean un efecto dinámico y contemporáneo. Se utilizan líneas de colores neón para recrear las figuras de los animales, lo que da una nueva perspectiva a las representaciones prehistóricas. En un vídeo que os mostraré más adelante se intuye que es un macho ciervo que, en la época de la berrea, acaba apareándose con la hembra y el resultado será la cría que llegará después (ya os hablé más arriba de esta figura) 


La imagen muestra el contorno de un uro o auroch, un bovino salvaje extinto, ancestro de las vacas y toros domésticos. Eran de gran tamaño y tenían largos cuernos. Originalmente nativo de Asia Central, se extendió por India, Medio Oriente, África y Europa. Habitaba en bosques y llanuras, preferentemente con agua y arbustos, de ahí que no sea de extrañar su presencia en el valle de Foz Côa. Desapareció paulatinamente debido a la caza, el retroceso de los bosques y la domesticación.

Representación de la silueta de un caballo utilizando iluminación LED. El estilo minimalista se centra en la forma y el movimiento del animal


Una más de las representaciones artísticas prehistóricas que se pueden encontrar en el valle del Côa. Se trata de una cabra montés, probablemente una cabra salvaje o íbice. 

Hasta ahora no nos hemos centrado en el hecho de por qué los habitantes de esta zona en el Paleolítico solo grababan estas cuatro especies. Hay muchas teorías, pero, por desgracia, nunca llegaremos a saber la verdad. Los guías nos ofrecieron algunas ideas: quizá se quería indicar a otros grupos que en esa área o territorio concreto abundaban esas especies, cuyas pieles y carne tendrían que ser muy valoradas; quizá los grupos se representaban a sí mismos con uno de estos animales e indicaban así a otros grupos que aquella era su zona; quizá tenían un significado mágico-religioso o simbólico para las comunidades prehistóricas... ¡quizá!


Os dejo a continuación algunos de los vídeos que demuestran la localización de los distintos grabados en las rocas, mediante la utilización de técnicas interactivas:



Estos otros dos vídeos son demasiado pesados para cargarlos en el blog, pero os dejo un enlace para verlos, porque merecen la pena. 

VID_20250918_110940.mp4 . En este aparecen los caballos con dos y tres cabezas, que en realidad es una forma temprana y sencilla de indicar el movimiento, no que ellos interpretaran al animal como poseedor de esa anomalía.

https://youtu.be/JnKZmgd3i8U . En este vemos la escena de la berrea y el apareamiento de los ciervos.

La sala D se conoce como "O Santuário Arcaico". Presenta una reproducción de un pequeño asentamiento que se encontró en Penascosa, con su habitáculo cubierto por pieles de animales, restos de hogueras, de huesos de animales que han sido cocinados y comidos, incluso hay restos de peces. 


Curioso que no se hayan encontrado enterramientos de esta época. Todavía no se había desarrollado ese sentimiento religioso o mágico de vida después de la muerte.

Pasillo entre salas

En la sala E se reproduce la roca 1 de la zona de Fariseu que yo había visto en la excursión en barco y que la guía me dijo que actualmente estaba sumergida por la subida del caudal del río. 

En una última sala se expone la evolución del arte rupestre a través de los siglos y vemos entonces la aparición de la figura humana en los grabados y pinturas que siguieron al Paleolítico.


También se reproduce la zona del Côa con la fauna y flora de la que ya nos habían hablado los guías.


Para finalizar la visita, entras en una sala en la que se emite continuamente un vídeo que cuenta el hallazgo de los grabados y la lucha de la población por impedir la construcción de la presa que acabaría con ellos.


 


Salí del museo con la sensación de haber visto algo realmente interesante y bien montado, cosa que no siempre me pasa cuando visito este tipo de edificios. Es increíble sentirte parte de una historia que comenzó hace tantos miles de años. Y la última fotografía debería hacernos reflexionar a todos: esos hombres y mujeres del Paleolítico nos dejaron un legado, como también lo han hecho otros a lo largo de la historia... pero, ¿cuál es el legado que nosotros dejaremos a nuestros hijos teniendo en cuenta que vivimos en una época de destrucción masiva del planeta?

Apenas tres días llenos de descubrimientos y buenos ratos. ¡Hasta la próxima aventura!