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lunes, 13 de febrero de 2023

Febrero, 04 de 2023: Recorrido por Vilanova de Arousa. Pazo Baión y Pazo Vista Real (los pazos de los narcos gallegos). Mirador da Cruz de Lobeira. Cambados (Mati, Pili y María) - Parte única

Sábado, 04/02/2023:

Vilanova de Arousa. 

Pazo Baión (antiguo pazo de Laureano Oubiña)  


Entre los muchos pazos que hay en Galicia, en esta ocasión elegimos visitar los que en su día pertenecieron a dos de los narcos gallegos detenidos en la Operación Nécora.

La historia del Pazo Baión, sin embargo, no es tan reciente. Se remonta al siglo XVI, en la propiedad conocida como Casa de Fontán. Allí se cultivaban ya vides blancas, seguramente albariño. Hoy se sigue con ese cultivo y, además, en una parcela muy especial, en la que se dan las condiciones óptimas para obtener lo que se conoce como "podredumbre noble", generada por el hongo Botrytis Cinerea, se obtiene una uva que permite elaborar un vino pasificado que realmente sorprende. 





Las primeras referencias bibliográficas datan del siglo XVI y, por entonces, la propiedad se hallaba en manos de los señores de Sarmiento. Por ella han pasado también los Figueroa, los Soutomaior y los Condes de Priegue. 


A principios del siglo XX, un adinerado emigrante gallego que había hecho fortuna en Argentina retornó a Galicia y se hizo con la propiedad. Adolfo Fojo Silva ordenó la reforma y reconstrucción del pazo y, además, construyó uno de los establos más grandes de la zona, dedicándose a la producción de leche. En los años 70, los herederos vendieron la propiedad y sus nuevos dueños se dedicaron a la producción de vino albariño. 










Fojo sumó a las reformas la plantación de unas palmeras. En Galicia es bien sabido que, si una propiedad tiene en el jardín una o dos palmeras, por regla general, se trata de una casa en la que vive un indiano (persona retornada de América). 

Entrada al recinto de la vaquería con forma de hórreo en su parte superior para guardar el grano



Escultura de Sergio Portela que representa al dios Baco y está en el recinto en donde antiguamente se echaba el estiércol de las vacas

En los años 80, el matrimonio formado por el contrabandista y narcotraficante Laureano Oubiña y Esther Lago se hizo con la propiedad. Ahí comenzó el momento más polémico del Pazo Baión. Era bien sabido que la producción de vino era una tapadera para el blanqueo de capitales.

Baión se convirtió, en aquella época, en emblema de la ostentación y la impunidad de los narcos, hasta que se llevó a cabo la conocida como Operación Nécora: una de las mayores redadas contra las bandas del narcotráfico en las rías gallegas, llevada a cabo en la década de 1990. Laureano Oubiña fue detenido y su propiedad embargada. De esos años ha quedado el retrato de 1994 de las madres de drogodependientes, lideradas por Carmen Avendaño, manifestándose frente a las verjas del pazo. Es por eso que las verjas han sido eliminadas en la actualidad de la entrada, para romper con ese pasado.  

Para evitar la paralización de la empresa vitivinícola, el Estado arrendó la gestión de la propiedad a la catalana Freixenet, que mantuvo la explotación durante 13 años. Fue entonces cuando se decidió su venta y las hijas de Oubiña y Lago presentaron un escrito diciendo que el pazo era parte de la herencia de su madre (fallecida en 2001 en un accidente de tráfico). Después de un largo proceso, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos autorizó la venta. 

En 2007, la propiedad salió a subasta. Cuatro bodegas estaban interesadas en adquirirla: Freixenet, Marqués de Riscal, Bodegas Martín Códax y Condes de Albarei. Esta última fue la ganadora de la puja, por algo más de 15 millones de euros. Así, esta bodega se convirtió en la propietaria del mayor número de hectáreas de albariño de la comarca del Salnés. 

Condes de Albarei, una bodega formada por unos 300 viticultores, no solo elabora albariños, sino que ha convertido la finca en uno de los centros enoturísticos de referencia, además de implicarse socialmente con las personas drogodependientes. Reserva jornales de trabajo anuales a personas en proceso de rehabilitación y destina un 5 % de ingresos a asociaciones que trabajan en la prevención de adicciones. 


("Vinos de pago" son aquellos en los que se garantiza la procedencia de las uvas de una zona geográfica muy delimitada, con unas características climáticas y de composición del terreno muy específicas)


La finca, de más de 30 ha de superficie, produce en exclusiva el vino con denominación de origen Rías Baixas Pazo Baión, un albariño que, como pudimos comprobar en la visita, se cultiva bajo estrictos controles de calidad y con técnicas modernas respetuosas con el medioambiente, en un entorno en el que las características singulares del suelo granítico, la elevada edad media de las cepas (unos 40 años) y las diferentes orientaciones del viñedo transmiten al vino su excelente calidad. 



El proyecto de recuperación de la propiedad es obra de César Portela, Premio Nacional de Arquitectura e insigne intelectual gallego. La idea central de dicho proyecto es el gusto por la vanguardia, el diseño y la elegancia, a la vez que se conserva todo el valor histórico, botánico y paisajístico del pazo. 


A continuación os dejo unas fotografías con vistas desde la parte superior de la bodega: 





Una parte importante de la renovación del pazo ha sido la elección del logo para estos vinos. Y lo que se pretendió recoger en él es ese proceso de cambio que ha sufrido la propiedad. El ganador del concurso fue el diseñador madrileño Lucas Gil-Turner, con su proyecto que precisamente tituló Metamorfosis

El logo mantiene las almenas del pazo

Sala de degustación

Debo confesar que el vino que degustamos, Pazo Baión, es uno de los albariños que más me gusta. Servido frío está exquisito. 







Pazo Vista Real (antiguo pazo del clan de los Charlines) 


Los exteriores de este pazo se pueden visitar de forma gratuita desde que, en el 2011, el ayuntamiento se hiciese con la propiedad y la convirtiese en un centro de formación con una zona vitivinícola explotada por la bodega Condes de Albarei.

El Pazo de Vista Real, en Vilanova de Arousa, está situado en la parroquia de Caleiro, en una zona semiurbana en la carretera que une Cambados y Vilagarcía de Arousa. La propiedad tiene su origen allá por el siglo XVIII y, aunque los datos históricos son escasos, se sabe que perteneció a la familia Martínez de Ourense, una de las familias más poderosas y ricas de las tierras del Salnés.

El lugar en el que se sitúa la construcción principal se encuentra sobre lo alto de una colina, con unas vistas privilegiadas a la ría de Arousa. Gracias a su riqueza histórica y arquitectónica, el Pazo Vista Real se encuentra catalogado con el mayor grado de protección integral por parte de la Dirección General de Patrimonio. En la actualidad, la finca abarca una superficie de 38 600 metros cuadrados, de los cuales 2,5 ha son viñedos trabajados por la bodega Condes de Albarei. 


Pese a ser una joya patrimonial, no empezó a ser conocido hasta que el clan de los Charlines, una de las familias del narcotráfico más importantes de toda Galicia se hizo con su titularidad en el año 1991. El patriarca del clan, Manuel Charlín Gama, fue detenido durante la Operación Nécora y estuvo en prisión entre 1990 y 2010. Sin autorización previa, decidió llevar a cabo una serie de reformas en el pazo. Todavía se conservan algunos objetos del narco, como unas vidrieras compradas en Holanda o una chimenea de piedra de cantería que tiene a ambos lados las figuras de dos niños que se dice que son los nietos del patriarca e, incluso en las farolas que se distribuyen por toda la propiedad, todavía puede distinguirse el escudo de la familia Charlín.  

Vistas de la Ría de Arousa desde la propiedad




El fin del clan de los Charlines como propietarios del Pazo Vista Real se produjo en el año 1995, en pleno proceso judicial de la Operación Nécora. Se les expropió la propiedad y se les prohibió habitar en ella. Después, la casa quedó sumida en un limbo hasta que, en 2011, el Ayuntamiento de Vilanova de Arousa la adquirió en una subasta pública por algo más de un millón de euros. A partir de ese momento ha servido para uso y disfrute de los visitantes, así como para acoger un centro de referencia de formación en la comarca del Salnés. 

Como ya hemos dicho cuando hablamos del Pazo Baión, la propiedad contaba con los rasgos imprescindibles para ser considerada Pazo: capilla, palomar y ciprés (además de jardines y cuadras). Sin embargo, ya no se conserva el palomar. Sí cuenta con la capilla, una pequeña plaza y un edifico anexo que eran las antiguas cocheras hoy convertidas en taller de empleo. 





En el pazo se cultivan distintas variedades de flores: 



  Y si leemos la placa conmemorativa que sigue a continuación, podremos entenderlo:




Mirador da Cruz de Lobeira 

Terminada la visita al pazo, como era temprano para ir a comer (habíamos hecho una reserva), decidimos acercarnos al Mirador da Cruz de Lobeira.

Desde este mirador se pueden contemplar magníficas vistas de la ría de Arousa. Está situado en lo alto del Monte Lobeira, de 294 m de altura, y, curiosamente, su cumbre se ubica en el concello de Vilanova de Arousa y su falda norte, en Vilagarcía.   

Desde siempre, estos montes han despertado el misticismo de las gentes que habitaban la comarca. Creo que, en general, las montañas siempre han sido un objeto misterioso y digno de adoración para las civilizaciones primitivas (estoy pensando en Japón, en donde todas las montañas son sagradas). En este caso, a raíz de los incendios de 2006, se descubrió un círculo lítico del neolítico a escasos metros de la cumbre, así como dos mámoas que prueban el sentido mágico de este lugar. 



Cuando uno pone los pies en el monte, tiene la certeza de que allí pudo existir un poblado castrexo y lo cierto es que las investigaciones dicen que probablemente fuese así y que sería conocido como Castrum Luperiae en los últimos siglos antes de Cristo. También se cree que el castro fue aprovechado en los siguientes siglos por los pueblos galaicos para esconderse y defenderse de los invasores romanos y, posteriormente, de los suevos. 



Lo que sí se sabe seguro es que, entre los siglos X y XIV, existió aquí una fortaleza del arzobispado de Santiago para vigilar el paso desde la costa al interior. Fue testigo de las luchas entre sus dueños, primero entre Raimundo de Borgoña y su esposa Doña Urraca, y después entre esta y los partidarios de su segundo esposo, el rey castellano Alfonso el Batallador, y los partidarios de su hijo, Alfonso VII el Emperador. La propiedad se perdió a manos de Arias Pérez. Posteriormente, fue recuperada por Doña Urraca. En 1175, el rey Fernando II de Galicia y de León donó el castillo-fortaleza y todas sus tierras a la mitra compostelana. En el siglo XVII pasó a manos de los Mariño de Lobeira que, más tarde, lo demolieron y lo abandonaron.  

Desde el antiguo patio de armas, que hoy es el aparcamiento, se asciende por una larga escalera. En la subida, hay varios puntos que parecen haber sido empleados para la vigilancia, como parece ser el caso del allanamiento desde el que se ve todo el valle (en el vídeo superior). Si se observa con detenimiento, se pueden ver los restos de una muralla que circundaba los puntos más desprotegidos, así como el acceso a la cumbre, que era donde estaba la Torre del Homenaje. 


En la cima, sobre una gran roca, está el mirador. Se accede a través de unas escaleras labradas en la misma piedra. Se encuentra rodeado de una valla metálica y en el centro se levanta una cruz también metálica. 


Muy próximos, se ven textos labrados en la roca así como dos placas conmemorativas. Una de ellas recuerda el naufragio del navío inglés Serpent frente a las costas de Cabo Vilán, en Camariñas. El motivo de que se le recuerde aquí, tan lejos del punto de naufragio, es que Vilagarcía era puerto de amarre y aprovisionamiento para parte de la armada inglesa. Precisamente, en 1896, con ocasión de una visita de dicha armada, se inauguró la placa. Y también en ese mismo año se instaló la gran cruz de hierro de 4 m de altura. En 1961, la comandancia de Marín colocó otra placa en memoria de todos los fallecidos en estas costas.








Esta zona tiene mucho más que ver, pero teníamos hambre. Quedan para una próxima ocasión el Puente de los Padrinos de Ponte Arnelas, el Castro de Leiro y Besomaño y la riqueza etnográfica de los Muiños de Batán de Santa Baia. 

Os recomendamos comer en Casa Portuguesa - Parrilla Umia, comida casera deliciosa. 

Pastéis de bacalhau y brocheta de pulpo con langostinos

Picanha con piña a la brasa, arroz blanco y feijoada

Churrasco de cerdo con chorizo normal y chorizo criollo


 
Un paseo por Cambados  

No voy a detenerme en esta hermosa villa, porque ya lo he hecho en alguna que otra entrada. Simplemente, unos apuntes para recordarla. 

Después de comer, para bajar los excesos y para aprovechar el maravilloso día que hacía antes de regresar a Vigo, pensamos que sería buena idea dar un paseo por este bello pueblo marinero de la provincia de Pontevedra, perteneciente también a la comarca del Salnés y lugar de nacimiento del escritor Ramón Cabanillas en 1876.  

El actual Cambados está formado por la fusión de tres núcleos originarios: el señorial de Fefiñáns, el administrativo y comercial del propio Cambados y el auténtico barrio marinero de Santo Tomé. 

Monumento a los mariscadores

Paseo frente al Parador Nacional de Cambados

Uno de los mayores tesoros de esta histórica villa es la conocida como Torre de San Sadurniño, en el barrio marinero de Santo Tomé. 


Fue construida durante el siglo VIII o IX d. C., pero es posible que se erigiera en el lugar en donde había una construcción más antigua. Las investigaciones sugieren que la primera torre fue obra de los romanos o de los fenicios. 

La historia local habla de muchos asedios vikingos e intentos de saqueo de la ciudad. De ahí que se crea que la torre fue levantada para avisar de estas incursiones. A través de los siglos, fue utilizada contra los normandos, los bárbaros y muchos otros. 


La torre fue reconstruida durante el siglo XII cuando era propiedad del arzobispo de Santiago de Compostela, Diego Gelmírez. También se creó un sistema de infraestructura portuaria alrededor de la torre, que permitió generar algo de riqueza en Cambados a través del comercio. 

Durante el siglo XV, el reino de Galicia sufrió la rebelión de los campesinos y la torre fue destruida durante las batallas de la revuelta de los Irmandiños, entre 1466 y 1470. Unos años más tarde, el hermano de un famoso rebelde gallego, Pedro Madruga, la compró y la reconstruyó. 

Con el tiempo, la torre fue mejorada e incluso se le añadió una capilla dedicada a la Virgen María. Sin embargo, en 1755, un masivo terremoto que dañó toda la costa occidental de la Península Ibérica (recordemos la destrucción de Lisboa) dañó la torre una vez más. Nadie decidió repararla a partir de ese momento. 

Durante el siglo XVIII, la torre perteneció a la familia Chariño-Soutomaior. La posesión de los restos de la torre conservó cierto prestigio hasta el siglo XIX. Después, se convirtió en propiedad pública y hoy es uno de los atractivos turísticos de la villa. 





Y vuelta a Vigo, después de un día estupendo, especialmente por la compañía. 




martes, 31 de mayo de 2022

Mayo, 28-29 de 2022: Fin de semana entre Vilagarcía y Vilanova de Arousa. Pazo de O Rial y Pazo de Rubianes (Mati y María) - Parte única

Sábado, 28/05/2022:

Entre Vilagarcía y Vilanova de Arousa. Pazo O Rial. Final de la Champions 2022  


Mati y yo, madridistas a tope, habíamos decidido ver la final de la Champions juntas, visto lo bien que lo habíamos pasado en las semifinales cuando pasamos el fin de semana en Sanxenxo con Pili. En esta ocasión y aunque al principio Pili se había apuntado, no pudo venir por lo que nos fuimos las dos solas.

De nuevo, disfrutamos de esta bellísima ría gallega que se ve en la fotografía.

Escogimos la Praia de As Sinas, en Vilanova de Arousa, para pasar la mañana... 30 grados y cielo completamente azul.


Es una playa de unos 800 metros en forma de ensenada, de entorno semiurbano y forestal, rodeada por árboles que contribuyen a dar una sensación de frescor aún en días de elevada temperatura, como era el caso. Su arena es dorada y fina y sus aguas, tranquilas y sin peligro alguno. Su zona oriental está a pie de carretera y allí, a la sombra de los árboles, aparcamos. 

Estuvimos allí hasta las 2 y cuarto, hora en la que nos dirigimos a una tapería cercana en la que habíamos reservado una mesa para las 2:30. La comida muy flojilla, el servicio muy lento; lo bueno, estar en el jardín a la sombra de los árboles con una agradable brisa. 

Y ya a las 4 nos dirigimos al Hotel Pazo O Rial, en donde íbamos a pasar la noche.


Se trata de una construcción palaciega típica gallega del siglo XVII, restaurada y acondicionada para hotel de 4 estrellas. Ha sido declarado Bien de Interés Cultural y Turístico y está situado en Vilagarcía de Arousa. Su ubicación es idónea para quienes buscan alojarse en un enclave de gran tranquilidad y cercanía a todos los puntos de interés, tanto del interior como de la costa de Galicia e, incluso, del norte de Portugal. 

Los pazos gallegos son antiguas casas señoriales de uso residencial y agrícola que alcanzaron su esplendor entre los años 1650 y 1850. O Rial no es solo uno de los pazos más bellos del Valle de O Salnés, sino de toda la geografía gallega. Fue fundado en 1696 por Don Juan Antonio Mariño de Lobeira, último propietario de la torre y fortaleza de Lobeira. De hecho, la piedra y los sillares que se utilizaron en esta construcción provienen de aquella. 

Con el tiempo, el Pazo perteneció a los propietarios del Pazo de Rubianes, los Ozores. Por ello, se cree que los Mariño de Lobeira que aparecen representados en los escudos del Pazo de O Rial proceden de Clara de Caamaño y Mendoza, hija de García de Caamaño, el "Alto", fundador de uno de los mayorazgos de la Casa de Rubiáns, y de su esposo, Pedro Álvarez Mariño de Lobeira, señor de la casa de la Serra de Outes. La confluencia de las propiedades de Rubianes y O Rial tuvo lugar en 1815, año en que se falló un pleito cuya sentencia adjudicaba a José Ramón Ozores Calo Romero la casa de Rubiáns y su señorío, con la Grandeza de España de 1ª clase. Calo Romero, señor del pazo de O Rial, era descendiente de los García de Caamaño que habían señoreado Rubiáns.

Su estructura presenta un cuerpo central flanqueado por dos torres, un modelo arquitectónico que armoniza los elementos prácticos y los de uso meramente decorativo. De esta combinación surge un edificio de gran pureza en el que son notables su simetría, equilibrio y estética. Tan solo la capilla rompe la armonía del conjunto, ya que impide una panorámica completa de la fachada del pazo con su emplazamiento delante de la torre izquierda. 

Puertas y ventanas, labras heráldicas, balconadas sostenidas por sólidos "canzorros", cornisas molduradas, gárgolas agresivas, almenaje, esbeltas chimeneas... todo muestra un evidente alarde artístico que refleja la habilidad de nuestros canteros en el cincelado del granito del país.

El Pazo visto desde el recinto de la piscina

Mati bajo uno de los chorros de la piscina


Estuvimos en la piscina hasta eso de las 7 y media, se estaba de vicio. A esa hora, subimos a arreglarnos para ir a Vilanova de Arousa a ver el partido de la final de la Champions. Podíamos habernos quedado en la habitación (había una tele enorme), pero queríamos ambientillo, compartir la victoria (porque íbamos a ganar, jejejejeje) con otros madridistas. Y en la cafetería del hotel la tele, curiosamente, era muy pequeña.


 


Como se puede ver, yo iba convenientemente vestida para ver el partido, con la camiseta conmemorativa de la conquista de la 35 liga este año


En la imagen se ve, en la parte superior, la Praia das Sinas, en donde habíamos estado por la mañana, y, al sur, Vilanova de Arousa, en una de cuyas cafeterías vimos el partido. El punto rojo, el Puente del Terrón, lo tenemos en la siguiente fotografía. 


Como vemos en el mapa, en Vilanova se produce una especie de subría, un entrante marino que se encuentra con la desembocadura del Rego Tarrío. 

Y desde el mismo punto se ve el puente de la carretera PO306, que también cruza ese entrante y vemos escondido aquí, entre las casas y los árboles:


Más abajo, esa carretera se convertirá en la PO307, que forma el puente que une tierra firme con la Illa de Arousa.

El municipio de Vilanova de Arousa forma parte de la comarca de O Salnés. Tiene aproximadamente unos 36 kilómetros cuadrados y está formado por seis parroquias: András, Baión, Caleiro, Deiro, Tremoedo y la propia Vilanova de Arousa. 

Al contrario de lo que su nombre parece indicar, es un lugar de gran antigüedad, como lo demuestran los restos paleolíticos encontrados en la Praia das Sinas y los hallazgos de la Edad de Bronce en Tremoedo y Baión. También hay restos de una cultura castreña en Baión y de una ocupación romana (se encontraron 717 monedas en Tremoedo, en donde hay además un puente romano, el de Ponte Arnelas).

En el siglo VI, se expande el cristianismo en estas tierras, que se van a organizar a partir de la administración eclesiástica. Prueba de esa expansión son la fundación del Monasterio de Calogo en la actual Vilanova de Arousa, atribuida a San Fructuoso en el siglo VII, y la presencia del castillo de Lobeira, que indica la necesidad de defender Compostela de las incursiones extranjeras (con el descubrimiento del sepulcro en Iria en el siglo IX, la sede arzobispal se extendió a esta ciudad). La protección era también necesaria por la riqueza del suelo, la explotación de recursos marinos y la producción de sal (de ahí el nombre de la comarca, O Salnés). Ya entrado el siglo XII, las posesiones de la mitra compostelana aumentan y el paso de los siglos irá sembrando el territorio de Vilanova de Arousa con iglesias y capillas. 

Así, no es extraño que Vilanova sea tierra de torres y pazos, entre los que nombraremos (además de los dos que nosotras íbamos a visitar, O Rial y Rubiáns, aunque estos pertenecen a Vilagarcía) los de Fontán y Cabido en Baión; en Vilanova, Torre de Calogo, el Pazo del Marqués de Bolaños (convertido en fábrica de salazón), y el Pazo del Cuadrante, casa natal del escritor Ramón María del Valle-Inclán, hoy convertida en casa-museo. De la Fortaleza de András queda apenas un torreón y el pazo construido más tarde en sus tierras, donde vivirían D. Miguel Inclán y Doña Rosa Malvido (antepasados del escritor) desde 1740. 

En cuanto a la importancia de Vilanova como puerto pesquero, ya en el siglo XVI abastecía de pescado a toda Castilla. El gran auge de la pesca y de la industria del salazón, que se desarrollaron en el siglo XVIII, se debió a las nuevas técnicas empleadas por los catalanes que pronto implantarían fábricas en esta comarca. En la actualidad, aunque el número de industrias ligadas al mar ha mermado, la actividad marisquera y pesquera sigue siendo muy importante y genera gran parte de la riqueza de la villa.

Virgen del Carmen, en el muelle, patrona de los marineros
 
 
Velero a contraluz

Paseando, al final llegamos a la Cafetería A Dorna, en donde había ambientillo y en donde nos quedamos a ver la final de la Champions con una deliciosa ración de zorza. 



Domingo, 29/05/2022:
Entre Vilagarcía y Vilanova de Arousa. Pazo Rubianes. 

Amaneció un día gris... ¡qué extraña es la naturaleza! ¡El día anterior un sol de justicia!


Vistas desde la habitación del hotel

Y menos mal que hacía ese día, porque, de lo contrario, en la visita al Pazo de Rubianes, nos hubiésemos asado. 

Estábamos las dos solas para la visita guiada... ¡Genial! David, un chico muy majo, nos recibió a la entrada dispuesto a contarnos todo sobre el Pazo. Mientras lo esperábamos, hicimos fotos en la verja que da acceso al jardín y al Pazo. 

Como después nos explicó David, estos son el busto de García Caamaño sobre el escudo de Rubianes, por un lado, y el de su esposa (mutilado) que pertenecía a la familia de los Sotomayor, con su escudo, por otro. 

David nos contó la historia de esta propiedad: Una torre fortaleza del siglo XII, perteneciente a los Caamaño, es el origen del Pazo de Rubianes. García Caamaño construye su residencia en la finca de Rubianes a finales del siglo XV. Años más tarde, cede parte de sus territorios junto al mar para fundar una villa de marineros, la Villa de García, hoy conocida como Vilagarcía de Arousa.

Según se entra, nos encontramos con los jardines. 

 
Estos son los Jardines franceses, en los que el hombre domina y moldea la Naturaleza, en contraste con los Jardines ingleses, en los que la Naturaleza manda sobre el ser humano

Fue declarado Jardín de Excelencia Internacional en el año 2014, con más de 4500 camelias plantadas y un arbolado histórico catalogado como singular de Galicia. 

El ajardinamiento del Pazo de Rubianes se inició en el siglo XVII, con un proyecto de jardinería que abarcaba el entorno más cercano al palacio y la zona conocida como "estanque de las ranas". A lo largo del siglo XVIII, se llevaron a cabo las actuaciones más importantes en lo referente al ordenamiento de los cultivos y el incremento de las áreas ajardinadas.

La pasión por la jardinería se fue contagiando de padres a hijos y, durante todo el siglo XVIII y XIX, se sucedieron los nuevos proyectos con la introducción de especies que hoy se han convertido en auténticos monumentos vegetales: magnolios, calocedros, criptomerias, eucaliptos, alcanfores, fresnos, araucarias, robles, alcornoques, camelias y muchas otras especies que hoy pueblan el Parque Botánico del Pazo de Rubianes (muchos de estos ejemplares, como nos hizo notar David, son centenarios). Destaca el jardín de camelias, un jardín de invierno, estación en la que brillan las más de 800 variedades que convierten este lugar en un espacio único en Europa.

Flor de magnolio

Arce japonés

Uno de los eucaliptos más antiguos de España

La historia reciente del jardín tiene dos protagonistas: Dña. Dolores Urcola Zuloaga y Dña. Paloma Rey Fernández-Latorre. Dña. Dolores, conocida como "la marquesa", vivió en la finca casi 80 años. Gran amazona y amante de la botánica, con devoción por la camelia, fue ejemplo de amor y sacrificio por este jardín centenario. Dña. Paloma, actual señora de Rubianes y Marquesa de Aranda, viuda de D. Gonzalo Ozores de Urcola, es hoy el alma de la finca. Ha sido la responsable de la recuperación de la finca después de los terribles incendios de 2006.

Antes de seguir el paseo por el jardín, entramos en el Palacio, del que solo se pueden ver unas pocas estancias. 


En el siglo XVIII, el señor de la casa de Rubianes, D. Jacobo Ozores, fue desterrado a Francia por el rey Carlos IV. A su regreso se encontró la propiedad muy deteriorada y decide reconstruirla. Contrata un arquitecto francés, que le da el aspecto actual afrancesado al Pazo, que hoy nos recuerda más a un Chateau francés que a un típico pazo gallego. 


 

No se pueden sacar fotografías en el interior del Pazo, pero me enteré después de sacar una a la chimenea y a este curioso reloj que, en vez de tener el número 4 escrito como IV, aparece como IIII.

En el salón principal, llama la atención su techo de madera de castaño y el brocado italiano de paredes y cortinas. Hay numerosas antigüedades, vajillas de plata y esa chimenea que parece de piedra pero no lo es. En el siguiente salón, el del arco, destacan las fotos y retratos familiares. Podemos luego ver una biblioteca en la que, además de libros, hay un montón de aparatos la mar de curiosos y distintos trofeos. Y un gran comedor...


De nuevo en los jardines, seguimos disfrutando de un paseo maravilloso.

En la fotografía, tras el cruceiro, un eucalipto conocido como "pata de elefante". Lo que se ve no es el tallo sino las raíces, que no pueden profundizar en la tierra porque seguramente hay una enorme piedra debajo. 

  Planta conocida como "oreja de elefante"


Una pena que en esta época, los camelios no estaban en flor. 

Entre las prácticas que se llevan a cabo hoy día, David nos informó de los injertos que permiten modificar ciertas especies. En la fotografía inferior, vemos un híbrido entre un cerezo y otro tipo de árbol. 



 
La verdad que el paseo por los jardines es toda una delicia.

Abajo, el estanque de las ranas.


David nos acercó a un punto que sirve de mirador, se puede ver Vilagarcía de Arousa y parte de la ría del mismo nombre.


Pasamos después por una zona de viñedos. Según nos explicó David, el Pazo de Rubianes ha puesto en marcha un proyecto único y diferencial que lo ha convertido en un referente del enoturismo de Galicia. De su bodega salen tres vinos: Pazo de Rubianes, 1411 y García de Caamaño. Con una producción de menos de 60 000 litros, estos tres vinos, de gran carácter, complejidad y frescura, suponen una edición limitada. 


En el lagar de la bodega, en el siglo XV, las uvas eran estrujadas y prensadas para iniciar, posteriormente, la elaboración totalmente artesanal de los vinos. Después de la filoxera, el viñedo fue desapareciendo poco a poco hasta que el decimoctavo señor de la casa de Rubianes, D. Gonzalo Ozores de Urcola, en la década de los 90 del siglo pasado, recupera la antigua explotación de viñedo de la finca con la plantación de 6 ha, que en pocos años ha llevado hasta las 25 ha  actuales. 

Volvimos hacia el Pazo y visitamos la pequeña capilla. Fue construida por D. Josepe Caamaño y Mendoza, señor de la casa de Rubianes en 1598. Está dedicada a San José. En su interior se puede contemplar un retablo singular del siglo XVI, así como varias imágenes de la época. 

Llegamos a la bodega, que, junto con las caballerizas y cuadras del siglo XV, son las construcciones más antiguas. Se conservan en su estado original, si bien parte de estas dependencias han sido reconvertidas para otros usos, como salón, tienda y otros servicios. 


 

Terminamos la visita con una cata de uno de los vinos de la bodega. ¡Hasta Mati bebió! Rompió así con un año en el que se había alejado del alcohol por problemas estomacales. 



Tanto Mati como yo compramos algunas cosas en la tienda y nos despedimos de David, que nos acompañó hasta la verja de entrada. 

Era ya la hora de comer y, después del aperitivo, nos dirigimos a un restaurante que había seleccionado yo:


¡Magnífico! Tanto el servicio como la comida. 

Mikui de pato en salsa de frutos rojos

Exquisitas chuletillas de cordero para mí

Delicioso rape con almejas para Mati

Tarta de tres chocolates y sopa de mango y maracuyá con helado de vainilla y arándanos


¡En fin! Un estupendo fin de semana, de esos que sientes que se terminen.