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domingo, 29 de diciembre de 2019

Viaje a Cerdeña: julio 2018 (María y una amiga) - Parte 13 y última

Duodécimo día: jueves, 02/08/2018; décimotercer día: viernes, 03/08/2018

Sássari / Stintino / Porto Torres    

Era hora de regresar al norte, ya que al día siguiente teníamos que coger el ferry de vuelta a Barcelona en Porto Torres. Decidimos hacer el viaje de una tirada y solo nos detuvimos en Sássari, referente cultural y económico del norte de Cerdeña. Es una bonita ciudad fundada en la Edad Media y se alza en una meseta de piedra caliza marcada por valles y gargantas y rodeada de colinas cultivadas. Es la segunda ciudad más grande de Cerdeña. 

Dimos un agradable paseo por sus calles y compramos unas botellas del delicioso aceite de oliva que se produce en la zona. Y también nos reímos mucho cuando nos dimos cuenta de que no éramos capaces de encontrar el lugar en donde habíamos aparcado el coche. Sabíamos que lo habíamos dejado junto a un jardín pero nada más (normalmente me oriento bien, pero con tanto callejear nos habíamos alejado más de lo que habíamos imaginado). No sé cuánto caminamos, a todo esto bajo un sol de justicia. Cuando por fin lo encontramos, no éramos capaces de dejar de reír... ¡había sido toda una experiencia!






De Sássari nos dirigimos a Stintino para comer. El ciclo se cerraba, allí habíamos empezado y allí terminábamos.




Habíamos reservado la última noche en el Guest House Abbacurrentesituado en la hermosa playa de Platamona. Y allí terminamos el viaje de la mejor forma posible: con unas cervezas y nadando en la oscuridad iluminadas tan solo por la luna.

A la mañana siguiente, al amanecer, embarcábamos en el ferry rumbo a Barcelona. ¡Se habían acabado las vacaciones! ¡Nos llevábamos unos maravillosos recuerdos!


Amanecer en Porto Torres


Viaje a Cerdeña: julio 2018 (María y una amiga) - Parte 12

Undécimo día: miércoles, 01/08/2018

Tortolí / Torre di Bari    

Por consejo de Roberto, decidimos pasar nuestro último día en el este de la isla, en Torre di Bari. Pero antes nos dimos una vuelta por Tortolí, una pequeña localidad que está en la costa justo al descender desde Lanusei. Dimos un paseo por su calle principal y nos detuvimos a comprar recuerdos en sus puestos. También nos sentamos en una de sus terrazas en donde me animé a probar una bebida que había visto servir en varias ocasiones y que no sabía lo que era... desde entonces no hago más que verla en todas partes jajajaja: Aperol Spritz. El Aperol es una bebida alcohólica de origen italiano y este cóctel es uno de los preferidos en la isla. Se sirve en una copa gigante y es una mezcla de prosecco de baja calidad, agua mineral o tónica y una rodaja de naranja también de grandes dimensiones. Para que se considere un spritz, la bebida necesita seguir una fórmula: tres partes de vino espumoso, dos partes de amargura y una parte de agua mineral, y es imprescindible agregarle cítricos. Sinceramente, no resultó ser demasiado de mi gusto.



Torre di Bari es una cala que recibe este nombre por la torre española, construida en 1572, que domina un pequeño montículo que divide la costa en dos partes.


La parte norte, en la que estuvimos nosotras, se caracteriza por arena gruesa de un color dorado y por estar bordeada de pinos y, según la tradición, recibe el nombre de "Mares de los hombres" (parece ser que la otra parte, de piedras de color gris y arena blanca y fina, se conoce como "Mares de las mujeres"... ambos géneros no se podían mezclar después de la guerra a la hora del baño en las playas). Sus aguas son famosas por su azul y su transparencia, debido al fondo y a la presencia de posidonia del óceano, que funciona como filtro de purificación.











viernes, 13 de diciembre de 2019

Viaje a Cerdeña: julio 2018 (María y una amiga) - Parte 11

Décimo día: martes, 31/07/2018

Santa María di Navarrese / Árbatax / Montañas de Lanusei   

Como el día anterior nos habíamos pegado un palizón de coche, ida y vuelta hasta Cagliari, pensamos pasar un día tranquilo en un lugar no muy lejano y disfrutar del sol y la playa. Decidimos ir hasta Santa María di Navarrese, al norte de Árbatax. Esta pequeña localidad recibe este nombre por su iglesia, Santa María de Navarra, que data del siglo XI. Y entre sus monumentos destaca la Torre española, del siglo XVII, construida para proteger la costa.



Al fondo, entre los pinos, la torre española

Comimos en la terraza de este restaurante: los mejores mejillones que he comido en mi vida. Soy gallega, pero tengo que admitir que estos eran extraordinarios


Al final de la tarde volvimos a Árbatax para ver con calma lo que no habíamos visto el día anterior: sus espectaculares Rocce rosse, compuestas por porfidio, lo que hace que formen una paleta de colores con las tonalidades que van recibiendo a lo largo del día.



Y siguiendo las recomendaciones de Roberto nos lanzamos a buscar un restaurante que según él estaba más arriba de su casa y donde se comía muy bien. Dimos vueltas y vueltas y no lo encontramos, pero disfrutamos de un paisaje maravilloso desde lo alto (al día siguiente, hablando con él, descubrimos que habíamos estado a pocos metros brrrrrrrrr)





Viaje a Cerdeña: julio 2018 (María y una amiga) - Parte 10

Noveno día: lunes, 30/07/2018

Cagliari: capital de Cerdeña / Árbatax   

Habíamos pensado hacer otra excursión, esta vez a pie, por el Parco Nazionale del Golfo di Orosei e del Gennargentu. Pero la agencia no logró reunir el número suficiente de personas para poder realizarla este día. Así que cambiamos de planes y decidimos visitar la capital, al sur de la isla. 

Se trata de una antigua ciudad con una larga historia. Cagliari ha visto varias civilizaciones pasar por sus calles, de ahí que se encuentren restos de diferentes pueblos y culturas en ella. Hoy es el centro cultural, educativo, político y artístico de la isla, conocido por su diversa arquitectura "art nouveau", y también es el centro económico e industrial de Cerdeña, ya que tiene uno de los puertos más importantes del Mediterráneo, un aeropuerto internacional y un ingreso per cápita comparable a las ciudades del norte de Italia.

Nos gustó especialmente el barrio de la Marina, situado junto al puerto. Es la zona en donde podemos encontrar el ayuntamiento, la piazza Yenne y los bastiones del barrio de Castello al fondo. Destaca la calle Via G Manno (más conocida como Costa), un lugar repleto de tiendas y vida comercial. 

Somos conscientes de que un día no es suficiente para visitar esta ciudad, como tampoco lo son diez para recorrer la isla. Nos ha quedado mucho por ver y no descartamos una nueva visita en un futuro próximo.








Subimos de nuevo hacia Lanusei por la costa, en la que hay algunas villas o ciudades que merece la pena visitar, como Villasimius o Bari. El paisaje es de gran belleza. Pero queríamos llegar antes de que anocheciera porque la carreterita que sube hasta la casa de Roberto es estrecha y además tiene muchas curvas.


Lido di Orri

Esta playa está situada en el centro-este de Cerdeña y está considerada una de las más bonitas y típicas de la isla, sin duda alguna, la más ancha y larga: 9 km de pequeñas caletas rodeadas por acantilados de granito que llevan a unas encantadoras playas donde casi nunca hay nadie. La playa de Lido di Orri es de arena blanca y dorada, fina y suave. El fondo presenta una suave pendiente y la hace ideal para los niños. También llamada "Playa Grande", ofrece numerosos servicios: amplio aparcamiento, alquiler de tumbonas y sombrillas, también de patines de pedales, canoas y motos de agua, numerosos chiringuitos y bares y zonas de juegos para niños. Hubiera sido estupendo recorrer la zona, pero seguíamos sintiendo un poco la presión de llegar a nuestro destino. 

De todas formas, acabamos deteniéndonos en Árbatax para ver la puesta de sol y cenar en uno de sus estupendos restaurantes.





El aumento de turismo en la zona ha permitido que Árbatax y, en concreto, el centro de Porto Frailis hayan registrado un crecimiento urbanístico enorme, con resorts, hoteles, restaurantes y empresas de actividades en vacaciones para todos los gustos.
  

jueves, 12 de diciembre de 2019

Viaje a Cerdeña: julio 2018 (María y una amiga) - Parte 9

Octavo día: domingo, 29/07/2018

Costa este: Golfo de Orosei   

Esta vez no caímos en la tentación de hacer la excursión en un barco grande (ya habíamos aprendido con la visita al archipiélago de la Maddalena). Una zodiac en la que íbamos 8 personas nos permitió pasar un día inolvidable.

Hay numerosas compañías que se dedican a hacer estas excursiones por mar, la única manera de descubrir las calas y cuevas costeras ya que las montañas del Supramonte llegan hasta el agua, haciendo muy difícil el acceso por tierra. Nosotras elegimos una que partía del puerto de Cala Gonone.




Con la zodiac puedes visitar algunas de las más bellas calas marinas de la isla, como Cala Luna, Cala Biriola, Cala Mariolu y Cala Gabbiani, esta última con arena calcárea y pequeños guijarros donde el mar es uno de los más transparentes del golfo. También se visita la Cala Goloritzé, con su arco de roca en el mar y la majestuosa Punta Caroddi. Opcionalmente se visita la cueva del Bue Marino. Nosotras la visitamos mientras el resto del grupo se bajaba en una cala: está considerada una de las grutas más fascinantes tanto por su tamaño como por sus características geológicas. El interior se ha formado a partir de un río subterráneo cuyas aguas reflejan las estalactitas y estalagmitas con colores brillantes. Su nombre procede del sardo y hace referencia a la foca monje, que solía habitar toda la costa y se refugiaba en las frescas y oscuras cavidades de la cueva. Sin embargo, desde 1976 no se ha divisado ninguna en las proximidades.

La excursión te permite descender en dos o tres calas (en una de ellas, mi amiga y yo no quisimos bajar y nos quedamos en la zodiac con el guía, que nos invitó a un café que solicitó a uno de los barcos más grandes que estaban fondeados en la cala... curioso ver el café descender por una cuerda jejejeje). Ese tiempo a solas con el guía sirvió para que nos contara un montón de cosas sobre la isla y su evolución desde que su población estaba constituida por pescadores hasta la actualidad, en la que la mayor parte vive del turismo.

También hay un momento en que se para la zodiac en una zona del mar y allí disfrutamos de un magnífico baño en las aguas transparentes de color verde esmeralda.

El guía estupendo y el resto del grupo, encantador.


Una de las calas que se forman a los pies del acantilado rocoso de Su Masongiu

En la costa hay numerosas cavernas que asemejan corredores de arcos bordeando las playas. En algunas de ellas entra la zodiac
 


Sensación maravillosa la de bañarse en estas aguas transparentes

Sol, mar, buena gente... un día para recordar


Disfrutando de un café en la zodiac mientras los demás estaban en la playa


   

martes, 10 de diciembre de 2019

Viaje a Cerdeña: julio 2018 (María y una amiga) - Parte 8

Séptimo día: sábado, 28/07/2018

Costa este: de Arzachena a Lanusei   

Dejamos atrás Arzachena y tomamos rumbo al sur por la costa. Nuestro próximo destino era Lanusei, que actuaría como base para las excursiones y visitas que teníamos pensado hacer. Hicimos un alto en San Teodoro, una localidad turística de la costa este en la provincia de Olbia. 
Calle de San Teodoro
De allí seguimos hasta Budoni, donde hicimos un alto para comer una de las mejores pizzas que he probado nunca en un chiringuito junto a su larga playa de arena blanca.



Y después de comer, rumbo a Lanusei.




Lanusei es una pequeña ciudad situada en las crestas de los montes del Gennargentu. En sus alrededores son numerosos los restos de la civilización nurágica, sobre todo en el magnífico bosque de Selene que, con su fauna, sus encinas y castaños, forma el Parque Arqueológico constituido por monumentos nurágicos y dos tumbas de gigantes. En el bosque hay muchos manantiales de agua famosos por sus cualidades curativas. 

El centro de la ciudad se caracteriza por varios palacios del siglo XIX, entre ellos la casa de nacimiento de Goffredo Mameli, compositor del himno nacional italiano.



Lanusei vista desde lo alto
Nosotras nos alojamos en la parte alta de la ciudad, en la casa rural Monti e Mare. La recomiendo sin ninguna duda. Roberto, el propietario, es un hombre muy amable e interesante que reside en la planta superior junto con su encantadora familia (tuvimos incluso la ocasión de conocer a su hijo, su nuera y su pequeño nietecito que vinieron de visita). Mantuvimos muchas conversaciones con él en la terracita desde la que se divisa el pueblo y resultó sorprendente escuchar sus experiencias de vida y su manera de plantearse el presente y el futuro. Por otra parte, la casa ofrece todo tipo de comodidades: nosotras teníamos una especie de apartamento para nosotras solas en la planta baja, al cual se accedía desde la cocina común mediante una puerta que, al cerrarse, nos aislaba del resto de inquilinos y huéspedes. El desayuno muy completo y variado. 


Cocina de la casa

Terracita en el exterior desde la que se contemplaba la ciudad