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domingo, 11 de julio de 2021

Julio, 30, a agosto, 2, 2020: Baltar, Santa Mariña de Augas Santas, Monasterio de San Clodio y Monasterio de Oseira (Chus y María) - Parte 2

Sábado, 1/08/2020:

Santa Mariña de Augas Santas    

En principio teníamos que habernos quedado en Baltar este día, pero Maite había cometido un error en la reserva y no tenía habitación disponible, así que tuvimos que marcharnos. Como dice el refrán, no hay mal que por bien no venga, porque lo cierto es que descubrimos cosas muy interesantes además de disfrutar de la oportunidad de dormir en un sitio al que hacía tiempo que le teníamos echado el ojo y que ya os diré en su momento.

Por lo pronto tiramos hacia Ourense y nos detuvimos en Armeá, una zona conocida por la presencia de restos prerromanos. En el lugar de la foto que se ve a continuación se decía que esto podía haber sido una especie de santuario.


Santuario o no, la verdad es que no íbamos calzadas para hacer senderismo y localizar el castro que también se halla en esta localidad. Afortunadamente, ahora ya lo conocemos gracias a una ruta que hicimos no hace mucho con Pili y de la que os hablaré en otra entrada.

Y puesto que no íbamos a andar por el monte, nos detuvimos en la pequeña y acogedora aldea de Santa Mariña de Augas Santas. 


No se puede entender la construcción de esta iglesia sin conocer la leyenda de la santa de Augas Santas:

Parece ser que Olibrio, un prefecto romano del castro de Armeá, conoció a una pastora, Mariña, de la que se enamoró perdidamente. La joven, de origen musulmán, era huérfana de madre y su padre la había dejado al cuidado de una mujer cristiana que bautizó a la niña por lo que su padre la había repudiado. Mariña no accedió a las pretensiones del romano, porque no quería abandonar su religión y eso la llevó a sufrir numerosos martirios o torturas, de los que milagrosamente se recuperaba en menos de tres días. Fue encerrada, colgada, herida con peines de hierro e incluso atada y lanzada a un estanque. Finalmente, Olibrio ordenó que fuera quemada en un horno (que se conserva no muy lejos de la aldea, en una misteriosa cripta de una basílica templaria inacabada, conocida como de la Ascensión), pero fue salvada por San Pedro que la refrescó en una pila cercana que también se conserva (la Piouca da Santa). Puesto que nada funcionaba, el prefecto ordenó decapitarla y su cabeza rebotó tres veces y en cada uno de esos rebotes surgió una fuente de aguas cristalinas. Todo esto ocurrió alrededor del año 139 d. C. Es estanque en donde se quiso ahogar a la santa está detrás del santuario actual en donde hay tres fuentes milagrosas que se conocen como a Fonte da Santa

Así pues, en una zona de frecuentes ritos paganos era necesario hacer un proceso de cristianización, de ahí la construcción del templo. Parece ser que hubo una edificación anterior del siglo VIII o IX en la que se encontró el sepulcro de la santa y sobre el cual se construyó el actual mausoleo que se conserva en el interior del santuario.

Se trata de una iglesia románica del siglo XII, de tres naves que se separan por pilares con columnas adosadas. En la parte superior de cada una de las naves hay un rosetón que permite la entrada de la luz al interior. El torreón en donde se encuentran el reloj y el campanario y las torres de las calles laterales son barrocas, del siglo XVIII.

No pudimos ver el interior. Estaba cerrado a causa del COVID.


 
 
  
 

Junto a la iglesia se encuentra el Pazo de Verán do Bispo, del siglo XVIII y hoy casa parroquial.



Además de la iglesia, que fue declarada Monumento Nacional en 1931, hay que destacar la hermosa arquitectura del pueblo que fue catalogado como conjunto histórico en la década de los años 60.




Monasterio de San Clodio (Leiro)    

Efectivamente, el lugar elegido para pasar la noche era este monasterio convertido en hotel. 


Después de registrarnos, decidimos ir a comer y, como en el hotel el restaurante estaba cerrado, fuimos a dar una vuelta por Leiro antes de volver a una pequeña taberna junto al monasterio en la que al final comimos. En el primer intento no lo habíamos hecho porque la terraza estaba ocupada y nos dijo que no tenía sitio, que había que haber reservado. Cuando volvimos más tarde, todavía estaba el exterior ocupado y nos metió en una mesita interior (¿no podía haberlo hecho desde el principio? En fin...)

El río Avia a su paso por Leiro



Recorriendo los alrededores con el coche llegamos a una bodega: Pazo de Toubes, que pertenece a Viña Costeira, uno de los ribeiros más conocidos. Había un letrero con el número para hacer una visita. Llamamos, pero nos dijeron que había que reservar con anticipación. En la foto, parte de los viñedos. 


De vuelta en el monasterio, nos dedicamos a recorrerlo. Pero antes, ¡NO OS LO PERDÁIS!: hacía pocos días que habían abierto después del tiempo de confinamiento y en el hotel no quedaba ningún empleado por la noche. Así que nos dieron las llaves para entrar y salir del edificio. ¡Podíamos haber hecho una fiesta! jajajajajaja...

El origen del monasterio no está muy claro. Algunos lo sitúan en la segunda mitad del siglo VI. Parece ser que la comunidad estaba entonces formada por monjes huidos de San Clodio de León que eran perseguidos por los suevos arrianos. Sin embargo, para otros estudiosos fue fundado en el año 928 por los condes Álvaro y Savita. En cualquier caso, pasó después a manos de los monjes de la orden de San Benito que lo convirtieron en un próspero núcleo agrícola. Desde el monasterio se introdujo el cultivo de la vid en esta zona, origen del vino del ribeiro.

A partir de 1225 y hasta la exclaustración, el monasterio se unió a la reforma cisterciense quedando vinculado al Monasterio de Melón. Después pasó por un período oscuro de abandono hasta que fue de nuevo habitado por monjes benedictinos procedentes del Monasterio de Samos a finales del siglo XIX. Desde entonces la vida monástica continuó hasta los últimos años del siglo XX, cuando el mal estado del conjunto monacal obligó a los monjes a abandonarlo. 


La iglesia lleva el nombre de Santa María y cuenta con tres ábsides. El crucero y las naves fueron reformados al construirse las bóvedas de crucería estrellada. La fachada ha sufrido importantes alteraciones como la adición del campanario con forma de torreón defensivo y la alteración del enorme rosetón que se alza sobre la puerta. Además del rosetón, otros dos óculos gemelos, más pequeños, iluminan las naves laterales. 

El monasterio no conserva en la actualidad ninguna dependencia medieval. Como ya vimos en una de las fotos anteriores, en la fachada barroca en la que se encuentra la puerta de entrada, destacan los escudos de España, el del propio monasterio y el de la congregación de Castilla. En el escudo central se puede ver la cruz de Caravaca, venerada por los lugareños para librar a las vides del granizo.

Al entrar en el hotel y pasando la recepción se puede acceder a los dos claustros.



El primero, conocido como el "Claustro procesional", sustituyó al primitivo claustro medieval. Es de planta cuadrada con dos alturas que se levantan a través de 28 arcos de medio punto, organizados por pilastras estriadas. En la planta superior, dentro de cada arco, hay una ventana rectangular encima de las cuales se abre un óculo ovalado.

La techumbre de las galerías es de bóveda de crucería estrellada, de nervios profusamente moldurados con claves colgantes.


El segundo claustro, el de la "Hospedería", es de claro estilo renacentista, también de planta cuadrada con dos cuerpos. La planta baja se organiza a través de arcos de medio punto apoyados sobre esbeltas columnas jónicas de fuste liso y en la superior, por columnas de orden compuesto con basas toscanas y collarino estriado. En este caso, las galerías están cubiertas con simple armazón de madera. 

En el centro del patio destaca una fuente con un vaso de planta octogonal, construida en el siglo XVII. 

Después de recorrer el interior, pasamos al exterior donde se alzan unos hermosos jardines muy bien cuidados. 

    





El monasterio de Santa María de San Clodio fue declarado monumento histórico artístico en 1981. 





Domingo, 2/08/2020:

Monasterio de Oseira   

Había que volver a casa, pero ya que estábamos por allí, ¿por qué no visitar el Monasterio de Oseira? Se encuentra en una zona abrupta de la sierra Martiñá que se conocía como "Ursaria" por la abundancia de osos. Está en la margen derecha del río Osera, perteneciente al ayuntamiento de San Cristovo de Cea, en el partido judicial de O Carballiño, a unos 38 km de Ourense.

Se trata de un impresionante edificio religioso y uno de los grandes monumentos de Galicia. Sus orígenes se remontan a principios del siglo XII. Las tierras en las que se erige el monasterio fueron donadas por el rey Alfonso VII a unos monjes benedictinos. Unas décadas más tarde pasó a formar parte de la orden del Císter, convirtiéndose en el primer monasterio cisterciense de Galicia. 

Los monjes cistercienses eran muy estrictos cumpliendo los preceptos de la orden por lo que buscaban siempre emplazamientos solitarios, tranquilos y aislados para fundar los monasterios. Así podían alejarse de los pueblos y concentrarse en la oración.

El monasterio gozó de gran esplendor en los siglos XII y XIII. En esa época se construyó la iglesia románica que fue consagrada en 1239. Esa iglesia fue lo único que se salvó de un gran incendio en 1561.

Hasta 1835 el monasterio estuvo habitado, pero al llegar la amortización de Mendizábal fue abandonado. El conjunto monástico comenzó a deteriorarse y se expoliaron muchas de sus obras de arte y muebles. Afortunadamente, a principios del siglo XX, los monjes volvieron y comenzaron las obras de restauración.


La visita guiada dura aproximadamente una hora. 


El exterior es impresionante. Un arco de acceso da paso a una amplia explanada. En ella se alza la iglesia con su imponente fachada barroca almohadillada formando ángulo recto con la fachada del propio monasterio, también almohadillada. 


Entramos a través de la iglesia siguiendo a un monje muy gracioso que hizo que la visita resultase francamente divertida e interesante. No nos paramos demasiado, porque había una boda y los invitados estaban a punto de entrar. 

Aún así, nos explicó que prácticamente no queda nada del primitivo edificio románico, ya que ha pasado por múltiples reformas. Y, tras hablarnos de algunos detalles de la decoración, nos llevó a uno de los lugares más vistosos del monasterio, la antigua sala capitular, en la que unas llamativas columnas retorcidas sujetan la bóveda haciendo que el conjunto parezca una especie de bosque de palmeras, de ahí que se la llame "sala de las palmeras" (no tengo fotos porque estaba prohibido).

Visitamos también la antigua farmacia y el museo en el que se conservan restos de la canalización primitiva del monasterio además de otras obras en piedra.

El monasterio tiene tres claustros: el Patio de las Procesiones del siglo XVI, el Claustro de los Pináculos de la segunda mitad de ese mismo siglo y el Claustro de los Caballeros, del siglo XVIII, al que accedimos desde el piso de arriba en donde están las habitaciones de los monjes por la Escalinata de Honor, de estilo herreriano y gran belleza. 

Finalizado el recorrido por el monasterio, vuelta a Vigo. Os dejo ahora una bella foto del pueblo de Maceira por el que pasamos al hacer el regreso y que merece una visita más detallada:




sábado, 10 de julio de 2021

Julio, 30, a agosto, 2, 2020: Baltar, Santa Mariña de Augas Santas, Monasterio de San Clodio y Monasterio de Oseira (Chus y María) - Parte 1

Jueves y viernes, 30 y 31/07/2020:

Baltar    

No hacía ni un mes que habíamos estado en Casa Rousía, pero volvimos porque yo tenía pendiente una charla con Maite. Íbamos en plan rélax, descanso y piscina, además de buena comida. Así fue.

Y como hacía poco tiempo que habíamos empezado a hacer yoga en Vigo, pues también practicamos un poco.

 Helado de maíz morado y ensalada de aguacate y piña con croquetas rellenas de marisco y patata rellena de carne 



Delicia de pulpo. Se prepara de manera diferente pero conserva el gusto del pulpo á feira. Se acompaña con mayonesa de aceituna

 
Versión muy especial de arroz con marisco 

Copa de chocolate blanco con frutos rojos   

                                                                          
Chus leyendo concentrada a la puerta de la habitación en la balconada
 
Amanecer en Baltar



 

 Y anochecer




Junio, 28, a julio, 5, 2020: Allariz, Baltar y Parque Natural Gerês-Xurés (Chus y María con incorporación de Elvira) - Parte 4

Jueves, 02/07/2020:

Embalse de As Conchas, Lobios y alrededores    

El jueves recibimos la visita de Elvira. Nos había costado convencerla para que se viniese, ya que tenía un pánico cerval a la COVID-19. Pero después de insistirle y explicarle que estábamos solas en una casa rural y que andábamos perdidas por los montes, se animó. Así que tocaba enseñarle un poco de esa zona que ella no conocía y nosotras íbamos descubriendo cada día un poco más.

Decidimos que la primera excursión sería a Lobios, en donde hay una zona termal. En el camino pudimos contemplar, una vez más, el embalse de As Conchas.


Cruzando el Río Limia



Llegamos a Lobios y nos detuvimos a orillas del río Caldo. Pese a que la capital de la comarca de la Baixa Limia es Bande, Lobios se ha convertido en uno de los puntos claves de la comarca y la puerta de entrada a la misma. Zona de leyendas de lobos y mouras, aldeas de cuento, hórreos, iglesias, pan y vino definen este bello entorno natural.



El balneario, por causa de la pandemia, estaba cerrado, como también lo estaban las piscinas de aguas calientes junto al río. Nos quedaba, por tanto, meter los pies en sus aguas cálidas.

Hace más de 2000 años, por el valle del río Caldo, discurría la vía romana XVIII. Los romanos conocían las virtudes y propiedades de las aguas termales y en este valle afloran desde las entrañas de la tierra. Por eso hicieron discurrir la vía por aquí antes de adentrarse en el gran Val do Limia. El Caldo recibe su nombre por la temperatura de sus aguas, que se eleva por la aportación de varios manantiales termales a lo largo de su recorrido. Puede llegar a alcanzar los 60 grados y son aguas de mineralización débil, cuyas principales aplicaciones terapéuticas son las relacionadas con el aparato digestivo, respiratorio, afecciones dermatológicas, hepáticas, reumáticas y artríticas. 


 



  






En la foto no se aprecia el vapor, pero el agua salía hirviendo de la fuente de la piscina.

Desde Lobios decidimos subir a la ermita de Nosa Señora do Xurés, a la que se accede por una estrecha carreterita de montaña. 

Cruceiro junto a la ermita


Esta pequeña iglesia se encuentra en una de las altas montañas que rodean los valles del Parque Natural Serra do Xurés. Está situada a una altura de 690 m y desde ahí se obtienen unas vistas impresionantes del valle del Caldo.



Cuenta una leyenda que aquí, sobre unas rocas que parecen un altar esculpido, se le apareció la Virgen a un vecino hace siglos. Esta le dijo al pastor que deberían construir en ese lugar una ermita y poco después se inició la construcción. No hay constancia de un primitivo templo, pero la zona está llena de restos de muros que no encajan con el conjunto actual. Se trata de una pequeña iglesia barroca con una sencilla fachada coronada por una espadaña.


 



Junto a la capilla hay varias piedras graníticas gigantes que no están exentas de leyendas, por lo que, como siempre, no sería de extrañar que el culto a la Virgen aquí sea una forma más de cristianizar un lugar pagano en el que se celebraban antiguos ritos.



Junto al ábside existe un pórtico adosado que cubre un altar para la celebración al aire libre de las misas en los días de la romería que se celebra cada 15 de agosto.



Desde la ermita parten varias rutas entra las que destaca la Ruta da Mina das Sombras. Esta mina se dedicó a la extracción de wolframio durante la segunda guerra mundial y hoy está abandonada.

Seguimos nuestra excursión y en un momento nos cruzamos de nuevo con el río Caldo, pero esta vez transformado en un ancho río.



Nuestros pasos nos llevaron hasta la iglesia de San Fiz de Galez en el concello de Entrimo. Es un templo sencillo de finales del siglo XVIII y una sola nave. El templo debe su nombre al dedo de San Fiz que se conserva como reliquia en el interior traída en el siglo XVII desde Girona.


Y ya puestas, tratamos de encontrar nuevamente la famosa Pía Moura. No llegamos a ella porque, aunque sí creemos que nos acercamos, el terreno estaba intransitable para el coche y no teníamos ni idea de lo que tendríamos que andar para llegar. Elvira estaba muy animada a seguir, pero a nosotras eso de andar a la deriva por los montes como que no nos hace mucha gracia. 

Pero sí la vimos desde un mirador:


Como se puede apreciar, toda la zona está llena de afloramientos rocosos que sufren la constante erosión de los agentes atmosféricos. Entre ellos destacan el Coto de la Pía da Moura, el de la Buraca da Moura, el das Ferradas y el dos Caúños, todos ellos grandes peñascos de granito y bolos concentrados. 

En el caso da Pía da Moura, parece ser que se trata de un castillo rocoso de la Edad Media, con una pila en forma de cubo abierta en la roca que le da nombre a la fortaleza. 

Foto del Blog "Galicia pueblo a pueblo"


La fortificación aprovechaba las defensas naturales del afloramiento rocoso en el que se erguía una potente torre cuyos restos están hoy dispersos por la ladera del monte. 

Los Mouros y Mouras son seres mitológicos gallegos a los que nuestros antepasados asignaban todo aquello que no podían explicar: la construcción de los dólmenes; los castros; los castillos; los puentes; las galerías subterráneas... Según la leyenda, esta pía, que servía de aljibe para el abastecimiento de agua al castillo, fue trasladada a este lugar por una moura que la llevaba sobre su cabeza sin dejar de hilar

Además de la Pía, las vistas desde el mirador son impresionantes:





Regreso para encontrarnos con las delicias culinarias del Bar O Cepo.

Viernes, 03/07/2020:

Montalegre (Portugal)    

Y si habíamos acabado la noche anterior con una deliciosa cena, Manuel y Maite nos sorprendieron con un desayuno sorpresa: Pancakes con miel y mermelada.





La idea del día era hacer un pequeño recorrido por la zona fronteriza de Portugal. Como veis en este mapa, Montalegre es el primer pueblo portugués que encontramos al cruzar la frontera desde Baltar.



Montalegre es una villa portuguesa perteneciente al distrito de Vila Real con cerca de 1800 habitantes. Parece ser que en sus alrededores hay unas tumbas antropomórficas que no encontramos, porque en un momento dado desaparecieron todas las indicaciones. Pero el paisaje desde allí era impresionante.



El pueblo está dominado por un castillo construido en el siglo XIII por orden de D. Afonso III sobre los restos de una fortificación más antigua.






 

Vista del pueblo de Montalegre desde el castillo


No nos apeteció seguir así que volvimos a disfrutar de la piscina a Casa Rousía. Eso sí, tratamos de ver primero las cascadas que hay cerca de Pitoes das Junias, pero la única que se atrevió a acercarse bajo un sol de justicia fue Elvira, que volvió sudando como un cordero. Las tres lo intentamos con los restos del monasterio que hay también cerca de esa pequeña localidad portuguesa, pero francamente el calor nos venció. Deliciosa cena:


Ensalada tropical con hamburguesa de quinoa



Sábado, 04/07/2020:

Entrimo y alrededores   

Chus y yo ya habíamos visto de pasada la fachada de la iglesia de Santa María la Real de Entrimo. Nos había parecido digna de ver en su totalidad, así que empezamos la excursión de ese día por una visita al templo. Lamentablemente estaba cerrado. 


 

Esta iglesia es uno de los mejores ejemplos del barroco gallego. Su fachada, casi churrigueresca, es especialmente llamativa. 


Su denominación de "la Real" se debe a que fue edificada sobre un solar perteneciente a la corona. La obra se terminó en la primera mitad del siglo XVIII y se asemeja más a las construcciones del vecino país, por lo que se cree que habría presencia de canteros lusitanos en la obra. 

 


El campanario está separado del cuerpo de la iglesia




Como no había mucho más que ver, seguimos rumbo al embalse de Olelas. 




Olelas es un lugar del concello de Entrimo, pero también del de Lobios. Se sitúa entre los límites de la frontera portuguesa y los montes do Quinxo que superan los 1100 m de altura formando una pequeña y abrupta sierra. No es un lugar de paso sino que prácticamente la carretera termina allí (de hecho, tuvo que ser Elvira la que diera marcha atrás al coche). Pero merece la pena ir hasta allí porque los paisajes son verdaderos espectáculos visuales. 


De nuevo en la carretera, nos encontramos con los magníficos restos de la Vía XVIII romana que unía Bracara Augusta (Braga) con Asturica Augusta (Astorga): los miliarios de Ponte Nova. 


 

La Vía Nova penetra en el municipio de Lobios por A Portela do Home, paso natural de A Serra do Xurés. Sigue el camino que discurre por el valle del río Caldo y salva esa difícil orografía con pendientes reducidas que no superan el 6%. Su anchura mínima era de 5 m, aunque en algunas zonas podía llegar a los 11 m. 

En las fotos vemos un conjunto de miliarios. Unos dicen que se concentraron de forma artificial y otros, que este lugar sería una cantera donde se construían. El conjunto está formado por doce cilindros de granito, en la mayoría de los cuales son casi ilegibles sus inscripciones. 

Finalmente, llegamos a la entrada de Portela do Home con la intención de ver las pozas que se concentran en esta zona. 


 

Nos decepcionaron por la cantidad de gente que se reunía en ellas, sin distancia de seguridad ni ningún otro tipo de medida. Así que no paramos mucho tiempo y seguimos en coche para alcanzar la villa de Gerés y comer en un restaurante local un buen churrasco portugués.


El regreso desde tierras portuguesas estuvo marcado, nuevamente, por paisajes magníficos, como estos en los que se ve el embalse da Cani
çada





Merecido relax al llegar a Casa Rousía. 




Domingo, 05/07/2020:

Regreso a casa    

Después de comer, abandonamos la casa rural. Elvira rumbo a Valladolid y nosotras camino de Vigo. Unos días deliciosos.