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sábado, 28 de marzo de 2020

Viaje a Bali: octubre 2019 (María y Pili) - Parte 15

Décimosexto día: miércoles, 30/10/2019 

Despedida: playa de Batu Bolong

Nos tocaba descansar porque al día siguiente emprendíamos el viaje de regreso a casa. Así que decidimos ir a la playa de Batu Bolong, la más popular del área de Canggu, área en donde nos alojábamos. Aquí se puede encontrar una mezcla de lugareños, expatriados, turistas, que pasan el rato en los cafés, surfeando o contemplándolo todo desde la arena. 



    El conocido restaurante "Seaweed"

                                                      Delicioso daiquiri de mango

                                            Beef tenderloin con un montón de verduritas

                                                      Barramundi al pesto

                                 Y así terminamos al día siguiente en el aeropuerto de Amsterdam, brrrrrrrr.




Viaje a Bali: octubre 2019 (María y Pili) - Parte 14

Décimoquinto día: martes, 29/10/2019 

Casa balinesa

Esta fue nuestra última excursión. Primero visitamos una casa balinesa. El hijo de los antiguos propietarios no trabaja, por eso pensó que abrir las puertas de su vivienda a los turistas podía proporcionarle a él y a su familia un dinerillo extra. 

Las casas tradicionales de Bali tienen una arquitectura basada en el clima, en la composición de la familia y en la religión. 

 Las casas son un conjunto de cabañas realizadas en torno a un patio central, en un mismo terreno rodeado de una muralla.

 



  

En la entrada hay siempre una placa con los datos de la familia. Las casas balinesas van aumentando según aumenta la familia, llegan a vivir tres generaciones en la misma casa, añadiendo más cabañas para los niños, tíos, tías, sobrinos...

  

Tal y como se ve en el dibujo superior, tras la entrada hay un caminito que lleva al interior del recinto. La vegetación es muy importante y los jardines están muy cuidados. 
   Esta planta se conoce con el nombre de "cuernos de ciervo"


 

La casa que visitamos sigue prácticamente en su totalidad el esquema del dibujo superior. Al fondo del caminito hay un dormitorio y girándose a la derecha está la cocina. En el medio está lo que era el dormitorio de la abuela, en el vídeo escuchamos a la guía explicarnos que una vez que los matrimonios se hacen mayores en Bali ya no duermen juntos.


En otra de las cabañas hay un colchón que se puede remover haciendo de ella una especie de edificio multiusos. Y en el siguiente vídeo, aunque no grabé el sitio exacto, Santhi nos cuenta que en el suelo hay una piedra conmemorativa que señala el lugar en donde se entierra la placenta del bebé. En Bali creen que todos los seres humanos nacen con cuatro hermanos: la placenta, el agua, la sangre y el cordón umbilical. Cuando uno está en una situación difícil le reza a estos hermanos para que le ayuden. 


                                            Decoración de la entrada de uno de los dormitorios

En el medio de las cabañas hay altares en los que se depositan las ofrendas a los dioses. 



 

       
En el segundo altar, llama la atención el símbolo que sirvió a Hitler de inspiración para su esvástica. En la religión hindú es símbolo de poder, de fuerza, y Hitler lo invirtió, de tal forma que un símbolo del bien se transformó en símbolo del mal. En la foto de abajo vemos los altares en donde se recuerda a las almas de los muertos y a donde estos regresan de vez en cuando para visitar a sus seres queridos en la tierra.


La mujer de la casa estaba preparando las bases en las que colocan las ofrendas y Santhi nos mostró cómo hacerlas:










Espéctaculo del Barong

No queríamos dejar la isla sin asistir a uno de los famosos espectáculos conocido como la Danza del Barong, que representa la lucha entre el mal y el bien a través del baile. Barong representa a los espíritus buenos y Rangda, a las fuerzas malignas. Lo curioso es que al final ninguno de los dos gana y todo se resuelve en un equilibrio que es necesario para la vida.



Nosotros presenciamos el espectáculo en el pueblo de Batubulan, famoso por seguir haciendo este tipo de representaciones. Además del baile en sí mismo, llaman la atención los atuendos y la decoración, que ponen de manifiesto una gran riqueza artesanal. En el baile intervienen dioses, demonios, animales y hombres. Un auténtico espectáculo visual y ancestral que atrae a multitud de turistas cada día.  

Una de las partes más importantes del espectáculo es el "Gamelan", un conjunto de músicos e instrumentos que dan ritmo e intensidad a los movimientos de los bailarines. Entre los instrumentos destacan los de cuerda, gongs, xilófonos y las flautas de bambú. 

                                            Con el gamelán antes de empezar




Aparece el Barong, un animal mitológico que representa el espíritu del bien

En el intermedio asistimos a otra danza típica de Bali: el legong. Es una danza refinada que se caracteriza por movimientos intrincados con los dedos, el complicado juego de piernas y diversos gestos y expresiones faciales. Estas bailarinas, cuyo entrenamiento empieza a la edad de 5 años, son altamente consideradas en la sociedad balinesa y, por lo general, se convierten en esposas de personajes reales o ricos comerciantes. 


Esta es la historia que contaba el espectáculo: Dewi Kunti, madre de los 5 Pandawa de la mitología hinduista, ha prometido sacrificar uno de ellos, Sadewa, a Rangda, el espíritu del mal. Los criados de Sadewa piden al Pathi (ministro) que venga para solucionar el problema. Aparece el ministro y se arrodilla a orar. En ese momento llega Dewi Kunti y también hace su aparición su hijo Sadewa. La madre, que quiere mucho a sus hijos, se ha arrepentido de su promesa y quiere dar marcha atrás. Pero aparece una bruja, la hechiza y enloquece por lo que pide al Pathi que se lleve a Sadewa a la tumba donde vive Rangda. 



El Pathi también quiere a Sadewa y no desea cumplir su misión. De nuevo llega una bruja y también lo hechiza, así que se lleva a Sadewa y lo ata frente a la morada de Rangda. Mientras Sadewa espera su muerte, llega el buen Siwa, que tiene piedad de él y le concede la inmortalidad. Entonces aparece Rangda transportada por sus seguidores. 


La discípula de Rangda, Kalika, le trae el arma para matar a Sadewa, pero como este es inmortal no pueden hacerlo. Como Rangda no puede matarlo, le pide su perdón para ir al cielo. Sadewa se lo concede, la mata y asciende al cielo. Kalika quiere ser como su maestra, también quiere el perdón e ir al cielo, pero Sadewa no se lo concede. Empieza una lucha entre los dos, en la que Kalika intenta varios disfraces para acabar con Sadewa: jabalí, pájaro, etc. Al final, Kalika se transforma en Rangda y como es muy poderosa Sadewa llama al Barong que viene en su ayuda. Hay una corta pelea entre el Barong y Rangda y, como el Barong tampoco puede con ella, se va a buscar a sus seguidores. 



Los seguidores del Barong lo intentan, pero tampoco pueden destruir al mal. Se enfurecen por su fracaso y se hieren a sí mismos. Conclusión: no gana nadie porque el bien y el mal tienen que coexistir en equilibrio. 


Goa Gajah (la cueva del elefante)


Se trata de un templo público construido en el siglo XI que constituye un importante centro de meditación para los sacerdotes procedentes de otros templos. Tras pasar por un recinto lleno de tiendecitas, se desciende hasta el templo. En la explanada una fuente en la que hombres, mujeres y niños se purifican antes de la ceremonia. 


  
                    Vista desde arriba de la fuente de purificación del templo


La entrada de la cueva recuerda la figura de un elefante, de ahí su nombre. En el interior hay una escultura de Ganesha y el ambiente se hace irrespirable por el humo del incienso. 


En cuanto a la historia de este templo, la teoría más conocida sostiene que fue utilizado como una ermita o santuario por sacerdotes hindúes que habrían cavado la cueva completamente a mano. No obstante, algunas reliquias presentan elementos del budismo que datan incluso de antes del siglo VIII. Esto, unido a la proximidad de un templo budista, sugiere que este lugar tuvo un significado especial para los primeros budistas en Bali. 

Desde la cueva, hay un camino que va hacia abajo siguiendo el cauce de unos arroyos que llevan al río Petanu, donde el camino se convierte en unas escalinatas que dan acceso a un bonito jardín natural. Santhi nos contó que, en realidad, los budistas se escondieron en este lugar cuando llegó el hinduismo a la isla para poder salvaguardar sus creencias. Y la leyenda habla de que el mismísimo Buda se sentó en las raíces del árbol que vemos más abajo para meditar.








La belleza de la zona hace que parezca como un cuento de hadas y, en un día de calor como era ese, se agradece la sombra de los árboles y el murmullo del agua. 





El volcán Batur

Seguimos nuestra excursión visitando el volcán Batur, uno de los más populares de Bali por su típico paisaje volcánico y por el lago del mismo nombre que se encuentra en las faldas del monte, lago que resulta ser el más grande de la isla. A pesar de que en muchos sitios se dice que está activo, Santhi nos dijo que no era así. Tiene dos calderas concéntricas y 4 cráteres. La última erupción data del año 2000. Es típico subir a la cima y ver amanecer desde allí. Tiene una altitud de 1717 metros. 

 
  





Un alto para comer

Santhi nos llevó a un restaurante la mar de curioso. Está formado por pasarelas que recorren fincas de árboles frutales en las que barriles sirven de mesas. El paisaje es espectacular. 


    Entrada al restaurante

                                            Tras la entrada

                                            Impresionantes las vistas


                                            Con unas catalanas que encontramos en el restaurante


        Los postres y Pili pensando: "saca la foto de una vez que no puedo aguantar"

                 Postureando al final de la pasarela

  
Arrozales de Ubud

Y, para finalizar el día, la famosa visita a los arrozales de Ubud, esos que aparecen en todas las publicaciones sobre Bali y que nos recuerdan que es Patrimonio de la Humanidad. 





No nos hicimos la foto en el famoso columpio, porque había una cola enorme y además cobraban un pastón.



Viaje a Bali: octubre 2019 (María y Pili) - Parte 13

Décimocuarto día: lunes, 28/10/2019 


Kuta





Y aunque habíamos decidido pasar de las zonas más turísticas de Bali, no podíamos irnos de la isla sin visitar Kuta, la playa más popular entre los turistas, especialmente los australianos. Ari nos dejó junto al Rock Café y desde allí entramos a la playa, que se encuentra simplemente cruzando la calle. 


Kuta no tiene nada que ver con el resto de Indonesia. En paralelo a la playa un montón de bares, tiendas, restaurantes, muchos de ellos americanos o australianos. En Kuta no encontraremos un ambiente tranquilo ni arrozales verdes, solo fiesta, surf y compras. Sinceramente, la occidentalización ha hecho estragos aquí. En cualquier caso, dar un paseo por la playa resulta agradable siempre que no te veas molestado por el ejército de vendedores que la recorren. Se vende de todo: pareos, helados, cerveza, sombreros de paja, masajes...


Como en el resto de playas de Bali, la gente empieza a llegar alrededor de las 4 de la tarde, ya que con anterioridad a esa hora el sol hace imposible tumbarse, ni siquiera bajo las sombrillas de paja. El calor es tremendo. Por eso nos dedicamos a pasear por los alrededores antes de encontrar un lugar para comer desde el que podíamos contemplar el mar. 

                                     Vista de la playa de Kuta desde el lugar que elegimos para comer 

Vista de las típicas cometas balinesas que se ven en todas las playas

En la mesa de la esquina, Pili estudiando la carta




De las cosas que más nos gustaron de Bali, jejejejeje. Los cócteles y la comida

Después de comer, decidimos pasear y contemplar la puesta de sol. Curiosamente, según a qué parte miraras, estaba oscureciendo o era aún pleno día.
 












Una de las atracciones de Kuta son las compras. Mires a donde mires, vas a encontrar calles repletas de puestos donde comprar todo tipo de ropa, vestidos, pareos, souvenirs... Aparte de los puestos callejeros, en Kuta hay una calle entera llena de tiendas de ropa oficiales de marcas internacionales y muchísimas de estilo surfero. También tiene su propio centro comercial al más puro estilo occidental. Puedes encontrar la misma ropa y artesanía que hay en los puestos de la calle, pero a precios muy superiores.





Finalmente, Ari nos recogió de nuevo en la puerta del Hard Rock café donde previamente nos habíamos tomado un mojito.