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jueves, 2 de febrero de 2023

Viaje a Japón: 20 de abril a 23 de junio de 2019 (María, visita a Lara y familia) - Parte 9

 Lunes 27/05/2019 (recogido el 02/02/2023)

Viaje a Japón

Visita a Odaiba (la isla artificial de la bahía de Tokyo)  


Odaiba es un núcleo de entretenimiento y alta tecnología al que se accede a través del puente Rainbow o el futurista tren Yurikamome (se trata de una línea sin conductor). Entre otras muchas cosas, los visitantes pueden ir a la playa de Seaside Park (aunque el baño no está permitido), disfrutar de las vistas del monte Fuji desde la noria Daikanransha (cerrada a raíz de la COVID) o interactuar con robots en el Museo de Ciencias Miraikan. Además, hay numerosos centros comerciales, como el Aqua City y el VenusFort (inspirado en Venecia, a día de hoy cerrado), y muchos bares y restaurantes con vistas a la bahía. 


La isla fue construida originalmente como fortaleza defensiva contra ataques navales en 1853 y solo en la última década del siglo XX se expandió como área comercial, residencial y de entretenimiento. De hecho, la palabra japonesa daiba significa un lugar (ba) para una batería de artillería (dai). Lo irónico del tema es que se construyó para evitar las invasiones extranjeras por mar justo en el mismo año en el que llegaron los navíos del Comodoro Perry. Así que ya no hubo necesidad de defenderse de nada, porque la apertura de Japón y la invasión cultural occidental eran inevitables. 

La Odaiba que vemos hoy tuvo sus momentos complicados en la década de 1990, en plena burbuja económica japonesa: lo que iba a ser un escaparate de la vida del país en el futuro, un proyecto costosísimo y muy extravagante, se quedó en nada a pesar de las inversiones millonarias. El centro comercial Palette Town cerraría sus puertas en diciembre de 2021; el lugar de música en vivo Zepp Tokyo lo haría el 1 de enero de 2022, y el centro comercial VenusFort, del que hablábamos más arriba, el 27 de marzo de 2022. 

La impresión que a mí me dio, ya en 2019, fue la de un lugar un tanto fantasmal (apenas había gente). Y aunque no he ido en esta visita de 2022, me han comentado que, a raíz de la COVID, los cierres han sido generalizados. 

Como hemos dicho, el acceso a la isla se hace a través del puente Rainbow, un puente colgante tendido sobre la parte norte de la bahía de Tokyo en el barrio especial Minato-ku.

Rainbow Bridge visto desde el parque Odaiba Marine

Si se quiere disfrutar de las vistas, se puede cruzar a pie. Se tarda aproximadamente una hora. Hay que tener en cuenta que el camino peatonal cierra por la noche, en ocasiones de mal tiempo y durante la celebración de los fuegos artificiales de Odaiba. El puente se ilumina por la noche creando un ambiente espectacular. 



En Odaiba nos espera una sorpresa: una réplica de la Estatua de la Libertad. Pero no se trata de una réplica de la de Nueva York, sino de la que hay en el río Sena en París. Resulta muy curioso, porque uno tiene la sensación de que algo no encaja al verla tan lejos de su sitio tradicional. 


Otro de los puntos destacados de la isla es el centro comercial DiverCity, conocido por su RX-0 Unicorn Gundam a tamaño real. La plaza exterior de este centro comercial, justo por detrás del edificio de la Fuji TV, es especialmente conocida por ser el lugar en donde se encuentra el espectacular Gundam de Odaiba, una de las atracciones de la zona. Se colocó en septiembre de 2017 en sustitución del RX-78-2 Mobile Suit Gundam. Es una impresionante estatua de 19.7 m de alto (1.7 m más alto que el anterior)  



Cuando cae el sol, el Gundam se ilumina y hay un pequeño espectáculo de luz y sonido con música de Gundam y proyección de imágenes relacionadas. 

En noviembre de 2021 cerró sus puertas el Gundam Cafe de Odaiba, otra víctima más de la pandemia. 

Muy cerca de la escultura está, como ya hemos indicado, el edificio sede de la Fuji TV. Su forma llama poderosamente la atención, con su silueta revestida de aluminio. Con sus 25 plantas, es obra del arquitecto Tange Kenzo (que también diseñó el del Gobierno Metropolitano de Tokyo). Se tardó tres años en completar.


Merece la pena visitarlo, sobre todo porque la entrada es gratis, salvo si quieres acceder al mirador que sí es de pago. Las vistas son extraordinarias.  

Otro edificio destacado es el Tokyo Big Sight, el Centro Internacional de Exposiciones de Tokyo, uno de los Palacios de Congresos más grandes de Japón. La Conference Tower, el East Hall y el West Hall acogen diversos actos a lo largo del año, desde conferencias de negocios a convenciones de anime

El elemento que más impresiona es la Conference Tower, de 58 m de altura, recubierta de paneles de cristal y titanio y con forma de pirámide invertida. Alberga una sala de recepción con capacidad para 1100 personas y 22 salas de conferencias. 




En los alrededores hay 7 obras de arte, grandes esculturas creadas por algunos de los artistas internacionales contemporáneos más importantes. 


Seguimos con los edificios llamativos de Odaiba. En este caso, el Telecom Center Building


Es un edifico de negocios y ofrece una zona de observación en la planta 21. También hay un restaurante en dicha plataforma. No sabemos si sigue abierto o es también otro de los locales que ha cerrado a raíz de la COVID.

Mientras paseamos, descubrimos una curiosa estructura: la LLama de la Libertad.


Fue realizada por el escultor francés Marc Couturier para conmemorar el año de Francia en Japón. Tiene 27 m de altura.  

Hasta 2021, otro de los atractivos de la isla era poder relajarse en Oedo Onsen Monogatari. Además de las termas segregadas por sexos, como es habitual en el país, tenía una parte parecida a un parque temático que imitaba un shitamachi o ciudad tradicional del período Edo, en el que la gente se paseaba en yukata


Con mi amiga Keiko tuve la ocasión de visitarla el jueves, 6 de junio de 2019. 








¡UNA PENA!



lunes, 23 de enero de 2023

Octubre, 21 de 2022, a enero, 14 de 2023: Segunda visita a Japón - Parte 21

Descubriendo Japón por segunda vez 

Martes, 10/01/2023 


Parque Ueno (Taito) y exposición de los guerreros de terracota chinos  

Desde que llegué a Japón en octubre, no hice más que repetir que quería ir al parque Ueno. Pero, por unas cosas o por otras, no lo había hecho. Cuando me llamó Keiko para quedar y despedirnos, le sugerí que podíamos encontrarnos allí y, de paso, ver la exposición en el Museo Real de los guerreros de terracota chinos. Ella ya la había visto, pero no le importó acompañarme. 



Este parque público está localizado en Ueno, en el distrito especial de Taito-ku de Tokyo. Se encuentra en el lugar donde antes estaba el Kan'eiji, un templo asociado con el shogunato Tokugawa, construido para vigilar el castillo Edo por el noreste. El templo fue destruido durante la guerra Boshin, la guerra civil que tuvo lugar entre 1868 y 1869 entre los partidarios del shogunato y la facción que pretendía devolver el poder político al emperador, cosa que finalmente se consiguió. 

En el año 1924, el emperador Taisho cedió el parque a la ciudad de Tokyo, con el nombre oficial de Ueno Onshi Koen, que quiere decir algo así como "Regalo imperial parque Ueno". 

Es uno de los centros culturales más importantes del distrito metropolitano de Tokyo. Aquí se encuentran el Museo Nacional de Tokyo, el Museo Nacional de Ciencia de Japón, el Museo Nacional de Arte Occidental (diseñado por Le Corbusier y declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO), una sala de conciertos, el santuario Toshogu, el estanque Shinobazu con su templo Benzaiten y el zoológico. 

No cabe duda de que es, también, uno de los principales pulmones de la ciudad. Tiene cerca de 30 000 metros cuadrados y más de 8000 árboles, entre los que destacan sus cerca de 1000 cerezos, lo que lo hace un lugar ideal para disfrutar de su floración o hanami con la llegada de la primavera.

Como se ve en el panel superior, el extremo sudeste del parque está ocupado por el estanque Shinobazu, dividido en tres secciones: el estanque de los lotos, el estanque de los barcos y el estanque de los cormoranes.  








En el centro del estanque podemos ver la isla Benten-jima, donde se puede visitar el templo Benten-do, un salón octogonal dedicado a la diosa Benten o Benzaiten. En la entrada anterior, sobre la visita a la isla de Enoshima, expliqué quién es esta deidad y su leyenda. Y, como veis, lo que dije entonces, sobre la costumbre de levantar sus templos cerca del agua, es la verdad. 




Benten es la diosa de las artes, de la música, del conocimiento...

Una de las representaciones de la diosa: los japoneses creen que, si una serpiente blanca se cuela en tus sueños, es símbolo de buena suerte

Un rincón del interior del templo

Caminando hacia el noroeste nos encontramos con pequeños santuarios sintoístas: el de Shichifuku-sha y el de Ana Inari








Cruzando una pequeña carretera, llegamos a otro templo budista. 


Aquí se encuentra el Gran Buda de Ueno o Ueno Daibutsu, bueno, mejor dicho, lo que queda de él. Se trataba de una enorme estatua de bronce de un Buda sentado, original de 1631. Sufrió daños por terremotos e incendios, sobre todo durante el gran terremoto de Kanto de 1923. Fue entonces cuando se le cayó la cabeza, por lo que durante la Segunda Guerra Mundial fue fundido y usado con fines bélicos.  

En 1972, se decidió colocar la cara, lo único que se conservaba, en el Parque Ueno. Actualmente, junto a este templo, hay un pequeño altar con varias paredes de tablillas ema en las que se escriben los deseos para el Buda. 


Muy cerquita de este templo se encuentra lo que se conoce como Monster Lantern



Muy cerquita, desviándose hacia la izquierda, encontramos el santuario Ueno Toshogu. Es uno de los edificios que quedaron en pie tras la batalla de Ueno. Fue construido originalmente en 1616 y renovado posteriormente en 1651 por orden del tercer shogun Iemitsu Tokugawa, que lo cubrió de grandes cantidades de pan de oro, lo que lo convierte en uno de los santuarios más exuberantes de Tokyo.  



Destacan los muros Sukibei, originales de 1651, que encierran el recinto y están decorados con criaturas de la tierra. También merece la pena la puerta de estilo chino, Karamon, con hojas doradas y decoraciones preciosas con forma de flores y pájaros.

En el recinto se encuentra, además, el Jardín de Peonías Botan-en, que abre del 1 de enero a mediados de febrero y de mediados de abril a mediados de mayo. Aproveché que estaba abierto y entré.  




Este jardín fue fundado en 1980 como señal de amistad entre Japón y China, ya que las peonías son una flor originaria de la China clásica. 

Hice muchas fotos, porque la verdad que las flores eran una preciosidad. Aquí os dejo una pequeña muestra:






Os dejo aquí el enlace a un vídeo que pesa un poco y no lo puedo subir al blog



Desde el jardín se ve la Pagoda de Cinco Pisos. Pertenecía al antiguo templo Kaneiji y es otra de las edificaciones que sobrevivió a la batalla de Ueno. Es original de 1639. 


Se me iba haciendo tarde para el encuentro con Keiko. Así que empecé a caminar hacia el este. Me encontré con la estatua conocida como Toki Wasureji Monument


Se trata de un memorial con el que se recuerda a las víctimas de los bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial.

Casi enfrente, el Monument of Wani. Fue un erudito semilegendario que se dice que fue enviado a Japón por Baekje desde el suroeste de Corea durante el reinado del emperador Ojin para introducir el sistema de escritura chino.


Y había llegado a tiempo a mi cita frente al Museo Real para ver la exposición. 
   

Como seguramente ya sabéis, se trata de una colección de estatuas de terracota que representan las figuras de los guerreros y los caballos del ejército del autoproclamado primer emperador de China de la dinastía Qin, Qin-shi-Huang (210-209 a. C. ). Es un tipo de arte funerario en el que las estatuas aparecen en formación de batalla, compuesta por tres fosas de entre 3 y 8 m de profundidad, situadas a 1 km y medio al este de la tumba del emperador y a unos 35 km al este de Xi'an, como parte del mausoleo de este emperador. 


Carro formado por más de 3000 pequeñas piezas de bronce tirado por 4 caballos de más de 1000 kg de peso

En la fotografía se aprecia cómo fueron encontrados estos caballos en el yacimiento arqueológico

Las figuras fueron descubiertas por agricultores locales durante unas obras para abastecimiento de agua, el 2 de febrero de 1974. Según estimaciones de 2007, entre las tres fosas había figuras de más de 8000 soldados construidos a tamaño ligeramente superior al natural, una caballería de 150 animales y 130 carros tirados por otros 520 caballos, aunque también se encontraron otras figuras no militares, como funcionarios, acróbatas, músicos y forzudos. 

Desde 1987, todo el conjunto arqueológico está considerado como Patrimonio de la Humanidad. 

En la exposición del Museo Real de Ueno se mostraban diferentes objetos y utensilios de la época antes de llegar a la sala en la que se exhibían los guerreros. Los que estaban encerrados en urnas de cristal eran originales que habían viajado hasta aquí para la exposición y el resto, reproducciones y copias.


 




El objetivo de la construcción de este ejército era la protección de la tumba del emperador Qin Shi Huang. La construcción de este tipo de mausoleos para la protección espiritual de los emperadores era muy común. Se comenzaba con ella poco tiempo después de que se nombrara al Emperador en ese puesto.

Una característica peculiar que presenta este conjunto es que cada uno de esos guerreros es distinto: diferentes bigotes, peinados distintos, jóvenes y viejos con rasgos de etnias diferentes... 






Después de disfrutar de esta bellísima exposición, decidimos ir hasta la estación de Ueno. Hacía tres años yo había tomado en el Hard Rock Cafe de esta estación la mejor margarita de mi vida y le dije a Keiko que quería ver si seguía siendo igual de buena. 

En la parte de abajo, la estación. Y al fondo, la Sky Tree Tower of Tokyo

Y sí, sigo diciendo que es la mejor margarita de cuantas he tomado. Keiko le contó la historia a la camarera y esta se esforzó al máximo para que pudiera repetir de nuevo esa experiencia... hasta me hizo una foto con la margarita para enseñársela a su manager. Cualquier día vuelvo por allí y estoy en una de las paredes del local, jajajajajaja...



Estupenda despedida de una buena amiga a la que espero no tardar mucho en volver a ver. Y magnífica visita para despedir mi estancia de tres meses en Japón... en 4 días regresaba a España.