viernes, 18 de junio de 2021

13 al 17 de junio , 2021: Mariña lucense (Pili y María) - Parte 1

Domingo, 13/06/2021:

Viaje de Vigo a Viveiro: Hotel Las Sirenas     

Pili y yo decidimos hacer un viaje para mayores subvencionado por la Xunta de Galicia. A modo un poco de preparación para ir a futuros viajes del Imserso. No las teníamos todas con nosotras, pero al final todo resultó muy bien. Interesante el viaje y genial la compañía, nos hicimos amigas de un grupo de cuatro chicas con las que desde el principio congeniamos muy bien.

Pues a mediodía ya estábamos en el hotel. Un viaje muy agradable en el autobús en el que el guía nos contó algunas anécdotas: ¿sabéis qué ciudad fue la que más creció en población durante el siglo XX? ¿Sabéis que gas se encuentra en el granito que puede ser cancerígeno? ¿Sabéis por qué en la provincia de Lugo predominan las casas con el tejado de pizarra? Hale, a especular y en la siguiente entrada os doy las respuestas. Podéis ir dando las vuestras. A ver cuántos acertáis.
Como las mesas del restaurante eran de 6, nos acoplamos con las otras cuatro chicas de Vigo: Marisa, Matilde, Conchi y Manuela. ¡Encantadoras!

Tomamos un café en la terraza panorámica del hotel y después usamos nuestro turno en el spa a las 4:30. No era muy grande, pero no estaba mal, sobre todo por ser de agua salada. Una hora de chorros y jacuzzi y una ducha después en el hotel nos dejaron nuevas.

Al principio, íbamos a pasar la tarde sin salir, porque amenazaba lluvia, pero al final fue escampando y salimos a dar un paseo hasta la playa de Covas por un camino paralelo al mar. 5000 pasitos, unos tres cuartos de hora.

Aquí os pongo las fotos de ese primer día:

Parada en el camino

Pili en la terracita de la habitación

Y la menda con la vista hacia el otro lado
Vistas desde la terraza del quinto piso del hotel
Pili con el fondo de la ría de Viveiro en lo alto de la cala de Sacido     
                                       Cala de Sacido, hoy cerrada por peligro de desprendimiento 

                      Postureando con la ría de Viveiro al fondo
El camino está lleno de hortensias





Desde el camino, nos vamos acercando a la Playa de Covas, al fondo




Una calita y Pili contemplándola

Al final de la calita se alzan varios farallones
El final de la calita. Los farallones
       

Un selfi encima de la calita

Un alto en el paseo antes de llegar a la playa de Covas

Al final del paseo, curiosa ventana que es un espejo hacia fuera





Flores de malva basta en el regreso al hotel


Ajo blanco, una especie de cebollas que también se llaman Lágrimas de Magdalena y Ojos de Cristo




domingo, 6 de septiembre de 2020

Junio, 28, a julio, 5, 2020: Allariz, Baltar y Parque Natural Gerês-Xurés (Chus y María) - Parte 3

Miércoles, 01/07/2020:

Embalse de Muiños, campamento romano Aquis Querquennis y Santa Comba de Bande    

El martes 30 nos quedamos en Casa Rousía en plan relax: 







Pero el miércoles 1 nos lanzamos de nuevo a la carretera: 

La intención era visitar en primer lugar el campamento romano Aquis Querquennis que yo había visto hacía ya muchísimos años y que Chus no conocía. Pero en el camino, nos encontramos con el mirador de Xordos, en el concello de Bande, conocido como Miradoiro do Xurés, desde el cual se ve el embalse de As Conchas, en cuya margen se encuentra dicho campamento. 

Presenta un conjunto escultórico obra del cantero Diego Curras. Por un lado hay una fuente que representa un embrión del que brota la vida y por otro unas rocas que tienen unas marcas a modo de grandes ojos, guardianes del Xurés.

  







En el embalse de As Conchas, a menudo medio hundido en el pantano, se encuentra el mítico campamento romano de Aquis Querquennis. Se cree que en su tiempo albergó a las legiones romanas, bien para construir la famosa calzada romana Vía Nova bien para colonizar y controlar estas tierras. Estos campamentos estaban fortificados y completamente organizados según las normas de los romanos. Eran recintos cuadrangulares con cuatro puertas de acceso y dos arterias que se cruzaban en el medio. 




Chus al borde del embalse







Casa en la entrada hacia el campamento romano

Chus caminando hacia el campamento










No hubo suerte y debido a las intensas lluvias del invierno el campamento estaba anegado. Coincidimos con un par de chicos que se llevaron la misma sorpresa que nosotros. Es increíble que un patrimonio de esta categoría no se cuide. El haber construido el embalse en esta zona posibilitando que las ruinas quedasen anegadas ya fue un error, pero no evitar que la subida de las aguas les afecten es todavía peor... no sé qué se podría haber hecho, quizá construir una especie de dique para protegerlas, en fin, esto revela mucho de la poca importancia que se le da a la cultura en ciertas partes del país.

En el enlace podemos entender mejor el proceso de creación y construcción del embalse. 

Desde aquí nos dirigimos a la iglesia de Santa Comba de Bande. 


Como se dice en el letrero, se trata de una iglesia de origen visigodo restaurada en el año 872 por orden de Alfonso III y es monumento nacional desde el 11 de agosto de 1921. Ha sufrido múltiples modificaciones, aunque un estudio demuestra que el interior de la iglesia, incluidas las bóvedas, pertenece a la construcción original. 






  
 

Esto es lo que vimos en el primer momento. La puerta estaba cerrada. Pero, siguiendo un consejo que nos habían dado los chicos que encontramos en el embalse, buscamos a alguien para preguntarle si por casualidad algún vecino tenía la llave. En el cementerio había unas mujeres poniendo flores y nos dijeron que en la entrada de la iglesia había un número de teléfono al que podíamos llamar. Así que dimos media vuelta y llamamos al móvil que aparecía en un pequeño papel pegado en el lateral y 10 minutos después una mujer nos estaba abriendo la puerta.



Tras la invasión musulmana de la península, se trasladaron a esta iglesia los restos de San Torcuato, uno de los primeros discípulos del apóstol Santiago, antes de ser depositados definitivamente en el monasterio de Celanova, en el siglo XVIII. Aquí vemos el sarcófago de mármol en donde estaba el santo. Muchos peregrinos atribuyeron a esta piedra una función milagrosa. Los devotos rascaban la tumba con una concha de vieira y hervían el polvo resultante, después lo colaban y lavaban la cara con ese líquido para sanar males de vista y oído. 




Las bóvedas son de medio cañón construidas en ladrillo del tipo romano, salvo en el crucero que se cubre con bóveda de arista sobre un cimborrio sostenido por cuatro arcos de herradura. Presenta una ventana en cada uno de los lados. 

El altar se separa del resto de la iglesia mediante un arco de herradura decorado, entre otras imágenes, con el sol y la luna.


  

En el ábside podemos observar pinturas de la segunda mitad del siglo XVI. Vemos la santísima Trinidad: Dios padre que con su manto protege a su hijo crucificado mientras que junto a este sobrevuela la paloma símbolo del Espíritu Santo. Están rodeados por los cuatro evangelistas en sus formas simbólicas. 

Desde allí decidimos buscar lo que se conoce como Pía da Moura, cerca de Entrimo. Para no variar, no dábamos con el sitio, así que le preguntamos a un paisano que nos dijo que no quedaba muy lejos, que tiráramos por unas pistas forestales y siempre a la izquierda llegaríamos al monumento natural. Pues no, no llegamos (el camarero de O Cepo en Baltar bien que se rio de nosotras cuando se lo contamos, ¿no os dabais cuenta de que tirando siempre a la izquierda volvíais al punto de partida girando en círculo?). No la encontramos pero pasamos por sitios con vistas preciosas. 


 




Pero faltaba lo mejor del día:

¿A qué nunca os ha escoltado la guardia civil para ver un dolmen? Después de las muchas risas buscando la famosa Pía da Moura por las pistas forestales, el GPS nos guio hacia la zona del encoro de Salas. Yo le decía a Chus que no podía ser, que íbamos hacia atrás y que lo que buscábamos estaba junto a Entrimo. El problema estaba en que yo le había dicho a Chus que buscábamos la Casiña da Moura, no la Pía, y claro, el GPS, obediente, nos llevaba hacia la tal Casiña da Moura. Muertas de risa paramos junto a una pareja de guardias civiles que hacían guardia al borde de la carretera y les preguntamos si sabían dónde quedaba la Casiña da Moura (uno de ellos pregunta, ¿es un club?... menos mal que yo me había quedado en el coche porque creí que me daba un ataque... el otro le dijo que no, que era un dolmen o algo así). Total, que se pone a mirar en el móvil y nos dice que nos acompañan hasta allí, yo que no, ellos que sí, que no es molestia. Y hale, coche de la guardia civil al frente y nosotras detrás... no os podéis hacer idea de nuestros comentarios ni de nuestras carcajadas, carcajadas que fueron a más cuando vemos que nos llevan al dolmen en donde habíamos estado las dos hacía dos días junto al embalse de Salas (¿cómo no recordábamos que se llamaba así?). Pero nos hicimos las suecas, como que muchísimas gracias... y va el guardia y nos dice que hay otro del otro lado de la presa, que nos llevan hasta allí y que luego nosotras decidimos lo que queremos hacer. Hala, a cruzar la presa, otro dolmen... y el del club nos dice, "hay muchas piedras de estas por ahí"... Yo ya no podía más de la risa. Remate final: los guardias civiles me piden la documentación para hacer un informe de ayuda a unas turistas, jajajajajajaja...



El dolmen del otro lado

Acabamos el día en el bar O CEPO, donde siguieron las risas acompañadas por el camarero. Y para celebrarlo, delicioso sorbete de mango. 





lunes, 10 de agosto de 2020

Junio, 28, a julio, 5, 2020: Allariz, Baltar y Parque Natural Gerês-Xurés (Chus y María) - Parte 2


Lunes, 29/06/2020:

Baltar (Ourense)   

Maite y Manuel son los perfectos anfitriones. Desde el principio, nos hicieron sentir como en casa. Cierto que la construcción y el jardín son un lugar privilegiado, pero sin ellos estamos seguras de que no sería lo mismo. Fueron días de charlas deliciosas con dos personas no solo muy interesantes sino muy próximas y asequibles. Y no hablemos de su cocina... un auténtico placer. 

Desde Allariz se llega a Xinzo y de ahí, por la carretera OU-304, se llega a este pueblecito. El municipio cuenta con una población de unos 1200 habitantes. Está regado por dos afluentes del río Limia, el Faramontaos y el Salas, y al sur se encuentra la sierra de Larouco, que con sus 1300 m de altura es sede de campeonatos nacionales e internacionales de parapente además de constituir el límite natural con Portugal. 

Mapa de 32632 Baltar, Ourense


Tal y como se puede ver en este segundo mapa, Baltar se encuentra en la comarca de A Limia, la cual está al sur de la Reserva de la Biosfera del área de Allariz que fue reconocida por la UNESCO en 2006. Se trata de una zona llana, parcialmente inundable y flanqueada por montañas de perfiles redondeados. Antiguamente destacaba la Laguna de Antela en el centro de la comarca, pero fue drenada a principios de los años 60 como consecuencia de políticas agrarias muy agresivas. Eso llevó a la extinción de muchas aves que anidaban en ella. 

Nosotras íbamos con la intención de hacer un poco de senderismo. Lamentablemente, la Diputación no ha hecho ningún esfuerzo por señalizar los senderos en esta zona, como tampoco por limpiar los montes, con lo cual se hacía muy complicado caminar entre tanta maleza. De ahí que al final tuviéramos que hacer casi todas las excursiones en coche para poder apreciar la gran belleza natural de esta parte de la provincia de Ourense que se continúa en el parque transfronterizo Gerês-Xurés. 

     Vista del jardín de Casa Rousía desde la balconada en la que estaba nuestra habitación

Al fondo se divisa la piscina. Está cubierta por lo que se puede disfrutar todo el año. Sus                  cristaleras se pueden abrir permitiendo la entrada del aire en verano. Hay también un jacuzzi que            por temas de coronavirus no estaba en funcionamiento. 





Nos hicimos unos bocatas y salimos con toda la idea de visitar las minas de wolframio que hay en la zona. Pero después de aparcar el coche y por mucho que poníamos la ruta a pie en la aplicación de Wikiloc, no había manera de encontrar ninguna subida a las dichosas minas (después descubriríamos que habíamos estado al principio del sendero, pero, como ya dijimos, la altura de la maleza no nos permitió verlo). Así que andando ahora para este lado, luego para el otro, acabamos preguntando a unos paisanos que se asomaron porque ladró el perro, que si no... es una zona tan tan tranquila que normalmente no se ve a nadie. Nos indicaron una carreterita por la que podíamos ir con el coche y nos dieron instrucciones para desviarnos... nos perdimos, como es costumbre en nosotras. Al final, Chus acabó preguntándole a uno que estaba trabajando en una finca con un tractor y nos dio las indicaciones correctas, no sin antes decirle que para qué queríamos ir allí si solo había piedras, jajajajajaja... 

                             Caminando hacia las minas después de dejar definitivamente el coche
Y sí, solo había piedras: restos de lo que había sido la caseta del transformador

Estas minas datan de la Segunda Guerra Mundial. Pero hay referencias a una minería y fundición prerromanas. Es posible que ya en aquella temprana época se obtuviera estaño aquí. Pero los restos que se conservan hablan de una época, la de la posguerra española, en la que el hambre y el miedo eran aliviados relativamente por el wolframio, dentro o fuera de la legalidad, que funcionaba como una válvula de escape permitiendo la supervivencia. 

En lo alto parte de la torre de la mina, pero desde aquí abajo la maleza impide la subida



                          Solo el viento...


Desde aquí, y después de disfrutar de las vistas, nos dirigimos al pequeño embalse o encoro de Salas. 



    El silencio...

Esta zona es rica en restos arqueológicos, sobre todo necrópolis y mámoas. Nos costó Dios y ayuda encontrar la conocida como Casiña da Moura, pero al final lo conseguimos.




Data de los años 3000-2500 a. C. y es un dolmen de corredor situado junto a la compuerta del embalse de Salas. Antiguamente no estaba aquí, fue trasladado cuando se anegaron las tierras para hacer el embalse. 

No es que ese día hubiésemos visto gran cosa, pero ya sabéis que nosotras disfrutamos riéndonos y reír, reímos, porque dar vueltas buscando cosas acaba por provocarnos la risa. Al llegar a Casa Rousía les dijimos a Maite y Manuel que habían estado a punto de perder a sus primeras clientes (antes de partir nos habían dicho que jamás se les había perdido nadie recorriendo los alrededores)... Para compensarnos, una cena exquisita:

Ensalada variada con croquetas


          Suave de limón