viernes, 7 de noviembre de 2025

Octubre, 24 al 27 de 2025: Viaje a Bilbao, con extensión a Bayonne, Biarritz y San Juan de Luz (Maru, Pili, Mati y yo... con el grupo de la clase de arte de Rosana) - Parte 4

Domingo, 26 de octubre de 2025: Bilbao: Iglesia y Puente de San Antón y Mercado de la Ribera (aclarar que algunas fotos son cortesía de Mati)


Último día de este fantástico viaje. Desayunamos, cargamos las maletas y nos dirigimos a Bilbao, para ver alguna cosa que nos había quedado atrás. El autobús nos volvió a dejar frente a la estación y cruzamos de nuevo el río para caminar por la Calle de la Ribera.

El objetivo era ver la Iglesia de San Antón, un templo católico de estilo gótico de finales del siglo XV. Su historia y ubicación, a orillas de la ría de Bilbao, junto al puente del mismo nombre, el Mercado de la Ribera y el antiguo Ayuntamiento, en pleno Casco Viejo, lo han convertido en el templo más popular, hasta el punto de que aparece retratado en el escudo de la villa.

El templo visto desde la Calle de la Ribera

Casi trescientos años antes de levantarse esta iglesia, existía en el mismo solar una lonja o almacén de mercancías fluviales. Cuando, en 1300, don Diego López V de Haro, undécimo señor de Vizcaya, otorgó Carta Puebla a los pobladores de la ribera del río Ibaizábal, la antigua lonja fue incorporada al recinto urbano recién creado. En 1334, Alfonso XI de Castilla construyó en el lugar un alcázar y una muralla defensiva que hacía también de dique contra las inundaciones. Los cimientos de esta muralla se localizaron en las excavaciones arqueológicas realizadas en 2002 y actualmente pueden verse tras el altar de la iglesia.  

Esta zona de muralla y el alcázar fueron pronto demolidos para levantar en su lugar una iglesia dedicada a San Antonio Abad que sería consagrada en 1433. Era una construcción de una sola nave, planta rectangular y cubierta abovedada. Esta primera iglesia estuvo en servicio unas cinco décadas, ya que en 1478 se proyectó su ampliación al quedarse pequeña para acoger a unos feligreses en continuo crecimiento. El segundo templo, de traza aún gótica y planta casi cuadrangular, quedaría concluido en los primeros años del siglo XVI. 

Hasta el siglo XIX, el interior de la iglesia fue utilizado como cementerio. Ha sufrido varias calamidades a lo largo de su historia, la última en las catastróficas inundaciones de 1983, que se llevaron buena parte de su mobiliario interior y arrancaron puertas y verjas. El 17 de julio de 1984 la iglesia fue declarada Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento Histórico-Artístico Nacional.


Como aún era temprano para la visita, cruzamos al otro lado del río, desde donde se puede ver la iglesia junto al Mercado de la Ribera. 



En cuanto al Puente de San Antón, su apertura es anterior a 1318. Se cree que, incluso, es anterior a la fundación de la villa en 1300. Durante siglos, fue el único puente que cruzaba la ría. Los bilbaínos emplearon todos los recursos legales y, hasta violentos, para impedir que otro puente les arrebatara el monopolio en las comunicaciones entre las dos orillas.

Es el emblema de Bilbao y está reflejado en su escudo. De origen medieval, como ya hemos dicho, tuvo una importancia histórica, ya que era el paso obligado para el comercio de Vizcaya con Castilla. En el siglo XV, bajo este puente se empozaba a los delincuentes. El empozamiento era un método de ejecución muy arraigado que consistía en atar una piedra al cuello del condenado para después arrojarlo al agua.

Debido a las riadas, se reconstruyó en piedra en 1463, lo que no evitó que siguiera siendo maltratado por las aguas de la ría de Bilbao. En 1870, se decidió sustituirlo por otro, pero este se construyó al otro lado del templo. De hecho, ambos puentes convivieron durante 4 años. 

El puente actual es del siglo XX, también conocido como Puente de Atxuri. Y no está exactamente en donde estaba el antiguo, ya que fue reedificado tras haber sido volado durante la Guerra Civil. Es de hormigón armado, reflejando la resiliencia de la ciudad y su compromiso con la preservación. 

Escuchando las explicaciones de Rosana sobre la iglesia y el puente mientras los contemplábamos desde el otro lado del río


Cuando ya íbamos a volver, nos fijamos en un edificio singular que se encontraba en una de las calles adyacentes. Rosana fue a preguntar y volvió para decirnos que nos dejaban entrar para verlo. Además nos dio algunos datos sobre la fachada, en la que destacan los detalles decorativos de los azulejos, la combinación de colores y la mezcla de texturas.




El edificio, situado en Bilbao La Vieja, frente a la iglesia y el puente de San Antón, se construyó entre 1914 y 1916 y fue proyectado por el arquitecto municipal Ricardo Bastida. Fue ideado para que las jornaleras pudiesen dejar a sus hijos menores de tres años durante el día mientras acudían a sus trabajos. Una especie de guardería social para los más pequeños. En unos años, las instalaciones se quedaron pequeñas y, en 1939, se añadió una planta más al edificio, para la que Bastida decidió que no simulara ser parte del edificio original y destacarla como un añadido. 

Es un edificio de estilo modernista con una fachada singular de composición elegante y llamativa. Como vemos en las fotografías, se combinaron elementos neomudéjares con materiales como el ladrillo, el azulejo decorado y la piedra. Los amplios ventanales no solo dotan al edificio de una gran luminosidad, esencial para el bienestar de los niños, sino que también contribuyen a la belleza del conjunto. 

Un elemento distintivo de la fachada principal es el grupo escultórico titulado "La Caridad", obra realizada en 1914 por Federico Sáenz Venturini, amigo y colaborador de Bastida. Esta escultura, situada sobre el dintel de la entrada principal, no solo embellece el edificio, sino que también simbolizaba la misión benéfica de la institución. 

En 2021, concluyó un proceso de rehabilitación y transformación completa del edificio, con el objetivo de convertirlo en un centro para impulsar proyectos de innovación. Así, BBK Kuna se presenta como un edificio con carácter multidisciplinar, donde las actividades, encuentros, interacciones y proyectos, nacen y crecen en sus diversas plantas, todos ellos alineados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. 

En la planta de recepción y en la inferior se celebraba una exposición sobre la tradición mexicana del Día de los Muertos. 


 







Y ya era hora de dirigirnos a la iglesia de San Antón para su visita. 

Vista de la iglesia y del mercado desde el puente


  
El pórtico es de estilo renacentista cargado de decoración con motivos fantásticos y mensajes iconográficos. Presenta un arco de triunfo entre pares de columnas que escoltan a San Pedro y San Pablo.




El templo actual consta de tres naves escalonadas cubiertas con bóveda de crucería, simple en las naves laterales y compuesta en la nave principal. La nervadura más elaborada cubre la Capilla Mayor. Todos los arcos de sujeción son apuntados, salvo los del primer tramo, que son de medio punto.

El alzado es puramente gótico, destacando la altura de la nave central, que casi dobla a las laterales. Esta diferencia de altura origina una serie de tensiones que se transmiten a los contrafuertes a través de unos vistosos arbotantes de doble arco (se ve en las fotografías tomadas desde el puente y el otro lado del río)


En los muros que cierran la nave central, bajo las ventanas, se sitúa el triforio, de estrechas proporciones, en forma de galería corrida, tal y como vemos en la fotografía anterior a esta última. Es casi idéntico al de la Catedral de Santiago. Este triforio también cruza el lienzo de pared que cierra la Capilla Mayor, como se ve a continuación. 


Como una característica peculiar, vemos que el templo carece de ábside y presenta cabecera recta. El retablo mayor es un conjunto que consta de doce elementos: siete pinturas, realizadas por el artista bilbaíno contemporáneo Ignacio García Ergüin e, intercaladas entre ellas, cinco motivos escultóricos: en la parte inferior, dos relieves representando el Lavatorio de los Pies y la Última Cena; en el cuerpo intermedio, dos bultos redondos de San Pedro y San Pablo, y, en el lugar del ático, un Cristo crucificado. Los dos bultos y los dos relieves formaban parte de un desaparecido retablo correspondiente a los últimos años del siglo XVI. El Cristo es una talla anterior, de la primera fase del Renacimiento español.

Hay tres capillas particulares: la Capilla de Santa Lucía, la Capilla de Nuestra Señora de la Piedad y la Capilla de San Roque. 

El coro, situado a los pies del templo, fue construido en el último cuarto del siglo XVI. Alberga un órgano Cavaille-Coll de París, fabricado en 1901. 




En la nave de la Epístola, bajo un gran arco vaciado en el muro, vemos una copia moderna de la Virgen de Begoña, patrona de Vizcaya, imagen del escultor Larrea. 


A continuación, dejo algunas fotos más del templo: 





Dejamos la iglesia y nos dirigimos al edificio del Mercado de la Ribera, situado justo al lado. 

Ha conseguido mantener su esencia a lo largo de la historia. Su principal valor es la calidad, variedad y frescura del género que ofrece. Aquí se encuentran todos los ingredientes para desarrollar una cocina tradicional vasca: verduras de las huertas vizcaínas, pescados recién llegados a puerto, carnes criadas con mimo por los ganaderos del País Vasco, etc. También se ofrecen panes artesanos, fruta, setas, encurtidos, conservas...

En 1990, fue distinguido con el Guinness al Mercado Municipal de Abastos más completo. En aquel momento, era el mayor mercado cubierto de Europa. 

El edificio, tras su reforma integral, sigue siendo la "plaza" de toda la vida. Pero hoy, a la gente del barrio, a los chefs de restaurantes cercanos o sibaritas de toda la provincia, se han unido los turistas, consolidando el mercado como una de las visitas obligadas para captar la esencia de la ciudad. 

En el siglo XIV, el área de mercado de Bilbao se estableció en la Plaza Vieja o Mayor, al lado de la iglesia de San Antón. En 1870, se cubrió la totalidad de los puestos para proporcionar resguardo frente a las inclemencias meteorológicas. Poco después, se construyó un recinto en hierro forjado y cristal, siguiendo la moda de la arquitectura modernista de la época. Este nuevo recinto cerraba algunos de los costados y mantenía un paso para la circulación de peatones en su interior. Sin embargo, este recinto tenía un grave problema de concentración de calor, por lo que se llegó a instalar un sistema de riego en su tejado. 

En 1928, se tomó la decisión de construir un nuevo mercado que permitiera el aumento del número de puestos. Así, en 1929, se inaugura un nuevo edificio realizado en hormigón armado, obra del arquitecto Pedro de Ispizua, realizado en el estilo racionalista propio de la época. El proyecto se basaba en espacios abiertos, sin columnas interiores, con buena ventilación para evitar olores no deseados y con una iluminación natural muy cuidada en la que se utilizan materiales translúcidos y grandes vidrieras, celosías y florones. Todo esto, junto a la decoración de las fachadas, conforma un estilo art déco ecléctico. 

Cristaleras con reflejos en la entrada por la parte de la iglesia de San Antón



En el año 2010, se realizó un estudio sobre el estado estructural del edificio, el cual sugirió hacer un estudio en más profundidad. Los resultados pusieron de manifiesto un grave déficit estructural con daños serios que afectaban al hormigón armado. El origen de estos desperfectos se situó en la utilización de arena de playa para la fabricación del hormigón. Esta arena había provocado la oxidación de los hierros poniendo en peligro la estabilidad de los elementos sustentadores estructurales.

La reforma, aparte de corregir los graves problemas estructurales, ha implementado los recursos de venta más modernos y ha supuesto un cambio radical en la gestión de la luz natural con amplias superficies acristaladas.


En la tercera planta podemos ver una hermosa vidriera con el escudo de Bilbao.







Y aquí se acababa nuestra visita a Bilbao y el viaje. Un último tiempo libre para hacer alguna compra de última hora y regreso al bus. 

Una vez más, quiero agradecer a Rosana la oportunidad de poder acompañar a su grupo clase y la buena acogida por parte de este. ¡Ojalá pueda acompañaros en alguna otra ocasión!



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