Lunes, 1 de diciembre de 2025
Llegada a Heraklión: Creta
Creta siempre ha atraído mi atención, ya desde los tiempos en que estudiaba Historia del Arte en 6º de Bachillerato. Ahora, con mi deseo de aprender griego, he encontrado la oportunidad ideal para visitarla. Sin embargo, decidí que pasar 4 meses enteros aquí, como hice el año pasado en Kefalonia, iba a ser mucho tiempo, así que he reducido la estancia a dos. Y aquí estoy, a medio camino entre la capital, Heraklión, y otra de las ciudades más importantes de la isla, Rethymno, en un apartamento a 50 m del mar, en el pequeño pueblecito de Sfakaki.
Todavía me estoy recuperando del gran catarrazo con el que llegué y que me tuvo unos días en cama. Ahora sigo tomando augmentine. Pero ya he alquilado un coche y empezado a moverme, porque si no, se me pasa el tiempo y al final no voy a ver nada.
La población está bien situada, más o menos en el centro norte de la isla, pero aún así hay casi hora y media hacia el este y otra hora y media hacia el oeste. No es mucha distancia para recorrer haciendo excursiones, pero se hace un tanto pesado.
Creta es la isla más grande de Grecia y la quinta del Mediterráneo, con una población de unos 620 000 habitantes. Si por algo es conocida, es por haber sido la cuna de la civilización minoica (2700-1420 a. C.). Está considerada una de las más antiguas civilizaciones de las que se tienen registros en Europa.
A pesar de su situación geográfica y el clima favorable, los primeros pobladores no aparecieron hasta el Neolítico, llegando en dos grandes oleadas. El tipo étnico colonizador no está relacionado con ninguna de las grandes corrientes, clasificándose tan solo como "mediterráneo", al igual que la gente que poblaba las cercanas costas de Asia Menor o las vecinas del archipiélago de las Cícladas, cuyos pobladores progresaron durante mucho tiempo a un ritmo similar al de los cretenses. Sin embargo, a mediados del III milenio a.C., ya en la Edad del Cobre, se produjeron en la isla una gran cantidad de avances, que acabaron concluyendo en la brillante civilización minoica.
El mayor auge tuvo lugar en los siglos XVI y XV a.C., cuando Creta estableció una talasocracia que se extendía hasta la Grecia Peninsular, el mar Egeo, las costas de Asia Menor y zonas adyacentes, como Sicilia. Sin embargo, a finales del siglo XV a.C. la isla sufrió la invasión de los aqueos, que habían desarrollado una civilización en la Grecia continental. Con la expansión de los invasores, los cretenses abandonaron los palacios.
La decadencia de Creta se acentuó en el siglo XI a.C., con la invasión de los dorios, portadores del hierro. La isla pasó a ser una parte más del mundo griego, pero no participó en los grandes conflictos bélicos, ni en las Guerras Médicas ni en la Guerra del Peloponeso, donde solo algunos arqueros cretenses acudieron como mercenarios.
Conquistada por Alejandro Magno, a su muerte Creta gozó de cierta independencia con respecto a los otros reinos helenísticos, pero finalmente cayó en manos de piratas sicilianos, lo que provocó que los romanos la conquistaran en el 67 a.C. Tras la división del Imperio Romano en el 395, quedó en manos del Imperio Romano de Oriente o Imperio Bizantino, lo que devolvió a la isla cierta relevancia dada su posición clave para el control del mar Egeo.
En el año 826 cayó en poder de un grupo de musulmanes, que se mantuvieron hasta el 961, cuando el emperador Nicéforo Focas reconquistó la isla. Cuando Bizancio cayó en manos de los Cruzados en 1204, la isla fue adjudicada a Bonifacio de Montferrato, quien rápidamente la vendió a Venecia, que la convirtió en el punto estratégico clave de sus intereses en el Mediterráneo Oriental y la poseyó hasta mediados del siglo XVII.
En 1645 los turcos desembarcaron en la isla y, con su victoria, se inició para Creta un nuevo período de declive. Durante el período de 1832 a 1840, la isla estuvo bajo control del gobierno egipcio y conoció una cierta mejora que no se consolidó al ser devuelta a la tutela turca. En 1897, se produjo un nuevo levantamiento con el apoyo militar de Grecia, que acabó con la intervención de las grandes potencias, que obligaron a los turcos a retirarse de la isla y a concederle el estatuto de principado autónomo, regido por el príncipe Jorge de Grecia, bajo soberanía otomana.
En 1905, hubo una nueva revuelta que aspiraba a la unión con Grecia, liderada por Eleftherios Venizelos, que culminó en la expulsión del príncipe Jorge. En 1908, los diputados cretenses declararon la unión con la Grecia Continental, aunque no se formalizó hasta el final de las Guerras Balcánicas en 1913. Durante la Segunda Guerra Mundial, la isla fue escenario de la batalla de Creta.
Aunque todo lo escrito hasta ahora, pueda parecer un rollo, para mí no lo es. Poner en contexto el lugar que vamos a visitar siempre ayuda a comprender su cultura, sus circunstancias, el carácter de sus gentes, etc.

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