Jueves, 11 de diciembre de 2025
Monasterio de Arkadi
Esta fue mi primera excursión al interior de Creta. Elegí un sitio cercano, un poco también para ver cómo iba el cochecito. Y resultó estupenda, la verdad.
El Monasterio de Arkadi está muy relacionado con la memoria histórica de Creta. En el momento en que la llama de la lucha nacional cretense contra los turcos se transformó en polvorín, este santuario trascendió las fronteras religiosas y se convirtió en un símbolo mundial de la Libertad.
Tiene sus raíces en el siglo XIII, cuando, según la tradición, un monje llamado Arkadios lo fundó en ese llano, a 23 km al noreste, y hacia el interior, de la ciudad de Rethymno, a 500 m sobre el nivel del mar. Inicialmente, estaba dedicado a los santos Constantino y Elena.
En 1587, se reconstruyó la iglesia principal, el majestuoso templo de dos naves que, desde entonces, está dedicado a la Transfiguración del Salvador y a los santos Constantino y Elena.
El templo constituye un ejemplo característico de la arquitectura monástica de los últimos años de la dominación veneciana, combinando elementos renacentistas y góticos. No fue hasta finales del siglo XVI que el monasterio adquirió su forma actual, como un complejo arquitectónico de carácter defensivo.
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| En la foto, vemos la entrada ya desde el interior. En la parte izquierda está el mostrador donde te venden el ticket para la visita, que cuesta tan solo 4 euros |
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| Y frente a nosotros, según entramos, se halla la iglesia |
La puerta principal del monasterio, que vemos en la foto superior, se conoce como puerta de Rethymno o Xaniá, porque está orientada hacia el oeste. El edificio actual data de 1870 y sustituyó al anterior de 1693, destruido en el ataque de los turcos de 1866.
Aunque en la foto de arriba no lo vemos, en la parte izquierda de la iglesia se encuentra un histórico ciprés, testigo de la gran batalla y herido por los disparos turcos. Está en el mismo lugar que ocupaba durante la invasión. Los visitantes todavía pueden ver la bala incrustada en su tronco (por cierto que solo yo y otra pareja extranjera estábamos visitando el recinto)
Más a la izquierda del ciprés, se encontraba el despacho del abad, incendiado durante la entrada de los turcos. El edificio fue reconstruido en 1905, bajo el Obispo Dionisio Kastrinogiannakis, y en 1968 fue completamente renovado. Hoy en día se utiliza como espacio de reuniones y acogida.
Al lado del despacho, todavía podemos ver el refectorio histórico, que no ha experimentado ningún cambio desde su construcción en 1670 por el prior Gerasimos Vlasto. 37 defensores del monasterio encontraron refugio aquí y fueron masacrados cuando el ejército turco tomó el monasterio. Sobre el dintel de la puerta del patio del comedor hay una inscripción de 1687 con el nombre del prior Neofitos Drosas.
A continuación, y siguiendo por esa misma ala del recinto, estaban las bodegas, unas salas abovedadas que incluían un espacio para la fermentación, cocina, horno y almacenes. Se usaba también como comedor para trabajadores y peregrinos. En este espacio, los viajeros necesitados siempre encontraban calidez y hospitalidad por parte de los monjes.
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| Extremo de una de esas salas utilizadas como bodegas |
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| La zona, que muestra el techo abovedado y las puertas de las distintas estancias |
(En una de las salas de las bodegas se encuentra la tienda de regalos del monasterio. Los visitantes, además de encontrar iconos, libros y recuerdos, también pueden adquirir productos elaborados en el monasterio)
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| Curioso ventanuco en uno de esos patios |
Salimos de nuevo al exterior y si continuamos caminando nos encontramos con los restos del polvorín. En realidad, era la verdadera bodega del monasterio, pero durante el asedio se le dio ese otro uso. En este lugar, el 9 de noviembre de 1866, se escribió el último acto del drama de Arkadi. Decenas de mujeres y niños, para evitar caer en manos de los turcos, lo hicieron explotar, causando la muerte de los cristianos que allí se refugiaban, pero también de muchos ocupantes.
Había llegado al extremo de esa parte del recinto y había que torcer a la derecha para continuar la visita. Ahí se encuentra un pasillo con celdas, lugar de descanso, recogimiento y oración de los monjes del monasterio. Actualmente, solo habitan este lugar 4 monjes y estas celdas, en concreto, están deshabitadas. Desde ese pasillo, se ve muy bien la parte de atrás de la iglesia.
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| Uno de mis amiguitos paseándose por el recinto |
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| Preciosas flores en el recinto |
En ese pastillo, también se encuentra la sala conocida como Timoteo Veneri. Inicialmente, era una celda más, pero hoy alberga reliquias históricas, archivos, vestimentas litúrgicas y material fotográfico relacionado con la vida del Obispo de Rethymno y Aulopotamos y Metropolitano de Creta, Timoteo Veneri. Fue el autor del libro de oro del drama de Arkadi, titulado "Arkadi a través de los siglos".
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| Interior de la iglesia |
Puse rumbo a Eleuterna. Aquí hay importantes restos arqueológicos y un magnífico museo que no visité (quizá vuelva otro día). Solo me detuve en una esquinita en donde se alzan una estatua y una placa conmemorativa (que no tuve paciencia de leer, sé que decía algo sobre los turcos y ya, jejejejeje)
Me dirigí después a Margarites, un pueblo que se ha convertido en el centro más importante de la industria cerámica artesanal en Creta. Por lo visto hay un montón de posibilidades para ver todo tipo de cerámica y la forma tradicional en que la realizan. Pero a mí, lo que me gustó fue pasear por sus callejas llenas de colorido y disfrutar de sus paisajes...
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| Me llamó la atención este letrero, que alude a la historia del Minotauro, que ya contaré en su momento |
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| Curiosas casitas que supongo que se venden a los turistas como muestra de la cerámica de la región |
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| El valle |
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| Otro amiguito haciendo lo que hay que hacer, estirarse y afilarse las uñas |
Me detuve en la parte moderna de la ciudad para comer, saganaki y gyrios, dos platos típicamente griegos (el primero es queso frito)
Y ya camino de regreso a Sfakaki. Pero antes me encontré con otros habitantes típicos de la isla, aunque hasta el momento me pasa como con los gatos, que los hay, como en Kefalonia, pero en mucha menor cantidad, pues lo mismo con las ovejas y cabras.














































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