domingo, 22 de enero de 2023

Octubre, 21 de 2022, a enero, 14 de 2023: Segunda visita a Japón - Parte 20

Descubriendo Japón por segunda vez 

Domingo, 08/01/2023 


Enoshima - Fujisawa (Prefectura de Kanagawa) 

Pensando en una última excursión por el país del sol naciente (regresaba a España el día 14), decidimos ir a Enoshima, una pequeña isla, de unos 4 km de perímetro y 0.37 kilómetros cuadrados de superficie, en la desembocadura del río Katase, en la bahía de Sagami. Forma parte de la ciudad de Fujisawa y está unida a ella por un puente de 600 metros. En 1880, tras la aplicación por el gobierno Meiji del Shinbutsu Bunri o separación entre budismo y sintoísmo, la isla fue comprada por Samuel Cocking, un comerciante británico que creó grandes jardines botánicos así como un invernadero. Este último resultó destruido en el gran terremoto de Kanto de 1923, pero el Jardín de Plantas Tropicales de Enoshima todavía atrae gran cantidad de visitantes cada año. 


La isla está llena de restaurantes y santuarios, pero la costa de la ciudad de Fujisawa está repleta de grandes playas, lo que hace de toda la zona un destino turístico muy importante, especialmente en verano. 

Dejamos el coche justo en un parking al lado de una de las playas de Fujisawa



Como se puede ver en los vídeos, es una playa muy apreciada por los surferos. Ese día no había olas, pero me han comentado que en verano incluso tienen que hacer turnos para entrar en el agua, debido a la cantidad de ellos que se reúnen ahí para practicar este deporte. 

La isla vista desde la playa de Fujisawa


En el vídeo, vemos la costa de la ciudad de Fujisawa. Hay muchas referencias a Hawaii, a veces te parece estar más allí que en Japón.  




Llegando al final del puente, vemos un edificio que nada tiene de japonés y que nos recuerda los balnearios europeos (de hecho, ahí se encuentran las fuentes termales de Enoshima). 


El puente continúa en la calle principal (Benten-Nakamise) que atraviesa la isla de norte a sur. Está llena de tiendas de recuerdos y restaurantes que sirven shirasu-don, una de las especialidades de la zona. Este donburi o cuenco de arroz se hace a base de shirasu, un pez blanco de menos de 1 cm de longitud, típico de la bahía de Sagami, que conmúnmente se come crudo o en donburi. 


Como vemos en esta última fotografía, el inicio de la calle está marcado por un gran torii de bronce, de color verdoso, de 1821, Patrimonio Cultural de Fujisawa. El torii también nos indica que al final de la calle se encuentra el santuario de Enoshima


En el vídeo vemos que al final de la calle se alza un gran torii rojo que da acceso al santuario de Enoshima. Es una reconstrucción de 1936. 


Nos encontramos entonces con una representación de la diosa Benzaiten


Es la diosa de la música y el santuario está dedicado a ella. La leyenda dice que Enoshima surgió de las aguas por obra de Benzaiten en el siglo VI. En la isla transcurre la historia narrada en Enoshima Engi, acerca de los santuarios que se encuentran en la isla, escrita por el monje budista Kokei, en el año 1047. 

Hay varias maneras de subir hasta el santuario. La cuesta Otokozaka, que es el el camino desde la puerta Zuishinmon; la cuesta Onnozaka, que suele ser el camino de bajada más común, y, finalmente, hay unas escaleras mecánicas llamadas Escar que te llevan a la cima evitando el cansancio (solo son de subida)

Vista hacia abajo



 
En realidad, el santuario de Enoshima es un complejo de tres santuarios: Hetsunomiya, Nakatsunomiya y Okutsunomiya. En el vídeo vemos el primero de ellos, fundado en 1206, aunque el edificio actual es una reconstrucción de 1976. 

La diosa Benzaiten es considerada una diosa de la suerte en las dos principales religiones de Japón. Sin embargo, los orígenes de esta diosa se sitúan mucho más allá de las islas de Japón. Benzaiten procede de las tradiciones sincréticas de la India. 

En Japón, es una de las principales diosas del budismo, también llamada Benten, y, tal y como ya hemos dicho, es venerada como diosa de la música, las artes, el conocimiento, la palabra y la riqueza. También es una de las protectoras del pueblo japonés. Todas estas cualidades la llevaron a ser incluida entre los siete dioses de la suerte. De igual modo, es venerada en el sintoísmo. Es un claro ejemplo del sincretismo religioso en Japón.  

Pero, como decimos en el vídeo, a Benzaiten se la asocia también con el mar, los lagos y los ríos. Muchos de sus santuarios están cerca del agua y normalmente se la representa acompañada con un dragón marino. La leyenda dice que, de hecho, se casó con uno de esos animales. Cuentan que hace cientos de años vivía en una cueva un aterrador dragón que se alimentaba de los niños de la aldea de Koshigoe. Sus atrocidades llegaron a oídos de la diosa Benzaiten, quien decidió poner fin al inaceptable comportamiento del dragón. Su aparición terrenal vino precedida de un gran terremoto, descendiendo en una nube hasta la entrada de la cueva en la que vivía el animal. Pero no lo mató, se casó con él para poner fin a la matanza de niños. Su llegada a la tierra hizo surgir la isla de Enoshima, que desde entonces es considerada tierra sagrada.

Frente al edificio principal del santuario, se alza este estanque con la deidad del dragón blanco. La costumbre es lanzar una moneda al cofre que se sitúa delante del mismo. La leyenda dice que, si aciertas, vendrán los monos y te duplicarán lo que hayas lanzado


Seguimos subiendo y podemos disfrutar de unas maravillosas vistas de la pequeña villa de la isla y de su puerto deportivo. 


Un poco más arriba, se encuentra el segundo de los santuarios, construido originalmente en el año 853 y reconstruido por el shogun Tokugawa Tsunayoshi en 1689. El edificio actual es una reconstrucción de 1996. 



Llegamos a la cima, en donde se hallaba la antigua residencia de Samuel Cocking, el comerciante británico que compró la isla a finales del siglo XIX. Los jardines albergan una torre observatorio que también funciona como faro (se la conoce como Sea Candle, algo así como la "vela del mar"). Las vistas desde lo alto son impresionantes, pero había mucha cola y decidimos no subir. 



En la explanada de la cima hay varios cafés para hacer un descanso antes de continuar la visita a la isla. 



Sí, es un templo budista. Cuando se inicia el descenso hacia el sur de la isla, nos damos con él: Enoshima Daishi, un moderno templo budista, de 1993.  







En las siguientes fotos, vemos una vez más la influencia hawaiana en la isla. 



Y llegamos al tercer santuario. 

Tercer santuario

Aquí hay una pequeña cueva con figuras votivas. Había mucha cola y no fuimos. Mi hija la había visto en otra ocasión en que casi no había gente en la isla

Desde aquí, si cogemos una pequeña desviación hacia el monte, llegamos a la Dragon Love Bell. Se trata de una campana de la que se dice que, si los amantes la tocan a la vez, les permitirá estar juntos para siempre. 



Volvimos a la calle que lleva al mar. 










Y volvimos sobre nuestros pasos. Nos detuvimos en uno de los restaurantes de las escaleras para comer: Enoshima Uomi-tei. Pero antes, aún echamos un vistazo al paisaje que dejábamos atrás. 



La comida exquisita. Enoshima es famosa por la calidad y frescura de sus pescados y mariscos. 




Donbori de shirasu

Volviendo al puente, seguimos disfrutando de las fantásticas vistas del pueblo



En el camino de vuelta, las niñas tuvieron la oportunidad de disfrutar de una experiencia única: sumergir los pies en un estanque en donde unos pequeños pececillos se dedican a alimentarse de las escamas secas, produciendo unas simpáticas cosquillas.



Y yo pude darme el gusto de probar uno de los famosos helados monaka. Están hechos con un relleno de judía azuki emparedado entre dos barquillos delgados y crujientes que acompaña la bola del sabor que hayas elegido, en mi caso matcha.  


Desde el puente, regresando a Fujisawa, una bellísima puesta de sol. 


Ya en el paseo de la playa de Fujisawa, nos dimos el último gustazo en un local... cómo no, ¡de origen hawaiano!





Y con las luces navideñas, nos despedimos de una excursión muy bonita.




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