Descubriendo Japón por segunda vez
Domingo, 08/01/2023
Pensando en una última excursión por el país del sol naciente (regresaba a España el día 14), decidimos ir a Enoshima, una pequeña isla, de unos 4 km de perímetro y 0.37 kilómetros cuadrados de superficie, en la desembocadura del río Katase, en la bahía de Sagami. Forma parte de la ciudad de Fujisawa y está unida a ella por un puente de 600 metros. En 1880, tras la aplicación por el gobierno Meiji del Shinbutsu Bunri o separación entre budismo y sintoísmo, la isla fue comprada por Samuel Cocking, un comerciante británico que creó grandes jardines botánicos así como un invernadero. Este último resultó destruido en el gran terremoto de Kanto de 1923, pero el Jardín de Plantas Tropicales de Enoshima todavía atrae gran cantidad de visitantes cada año.
La isla está llena de restaurantes y santuarios, pero la costa de la ciudad de Fujisawa está repleta de grandes playas, lo que hace de toda la zona un destino turístico muy importante, especialmente en verano.
Dejamos el coche justo en un parking al lado de una de las playas de Fujisawa.
Como se puede ver en los vídeos, es una playa muy apreciada por los surferos. Ese día no había olas, pero me han comentado que en verano incluso tienen que hacer turnos para entrar en el agua, debido a la cantidad de ellos que se reúnen ahí para practicar este deporte.
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| La isla vista desde la playa de Fujisawa |
En el vídeo, vemos la costa de la ciudad de Fujisawa. Hay muchas referencias a Hawaii, a veces te parece estar más allí que en Japón.
Llegando al final del puente, vemos un edificio que nada tiene de japonés y que nos recuerda los balnearios europeos (de hecho, ahí se encuentran las fuentes termales de Enoshima).
El puente continúa en la calle principal (Benten-Nakamise) que atraviesa la isla de norte a sur. Está llena de tiendas de recuerdos y restaurantes que sirven shirasu-don, una de las especialidades de la zona. Este donburi o cuenco de arroz se hace a base de shirasu, un pez blanco de menos de 1 cm de longitud, típico de la bahía de Sagami, que conmúnmente se come crudo o en donburi.
Como vemos en esta última fotografía, el inicio de la calle está marcado por un gran torii de bronce, de color verdoso, de 1821, Patrimonio Cultural de Fujisawa. El torii también nos indica que al final de la calle se encuentra el santuario de Enoshima.
En el vídeo vemos que al final de la calle se alza un gran torii rojo que da acceso al santuario de Enoshima. Es una reconstrucción de 1936.
Nos encontramos entonces con una representación de la diosa Benzaiten.
Es la diosa de la música y el santuario está dedicado a ella. La leyenda dice que Enoshima surgió de las aguas por obra de Benzaiten en el siglo VI. En la isla transcurre la historia narrada en Enoshima Engi, acerca de los santuarios que se encuentran en la isla, escrita por el monje budista Kokei, en el año 1047.
Un poco más arriba, se encuentra el segundo de los santuarios, construido originalmente en el año 853 y reconstruido por el shogun Tokugawa Tsunayoshi en 1689. El edificio actual es una reconstrucción de 1996.
Llegamos a la cima, en donde se hallaba la antigua residencia de Samuel Cocking, el comerciante británico que compró la isla a finales del siglo XIX. Los jardines albergan una torre observatorio que también funciona como faro (se la conoce como Sea Candle, algo así como la "vela del mar"). Las vistas desde lo alto son impresionantes, pero había mucha cola y decidimos no subir.
En la explanada de la cima hay varios cafés para hacer un descanso antes de continuar la visita a la isla.
Sí, es un templo budista. Cuando se inicia el descenso hacia el sur de la isla, nos damos con él: Enoshima Daishi, un moderno templo budista, de 1993.
En las siguientes fotos, vemos una vez más la influencia hawaiana en la isla.
Y llegamos al tercer santuario.

Tercer santuario 
Aquí hay una pequeña cueva con figuras votivas. Había mucha cola y no fuimos. Mi hija la había visto en otra ocasión en que casi no había gente en la isla
Desde aquí, si cogemos una pequeña desviación hacia el monte, llegamos a la Dragon Love Bell. Se trata de una campana de la que se dice que, si los amantes la tocan a la vez, les permitirá estar juntos para siempre.
Volvimos a la calle que lleva al mar.
Y volvimos sobre nuestros pasos. Nos detuvimos en uno de los restaurantes de las escaleras para comer: Enoshima Uomi-tei. Pero antes, aún echamos un vistazo al paisaje que dejábamos atrás.
La comida exquisita. Enoshima es famosa por la calidad y frescura de sus pescados y mariscos.
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| Donbori de shirasu |
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| Volviendo al puente, seguimos disfrutando de las fantásticas vistas del pueblo |
En el camino de vuelta, las niñas tuvieron la oportunidad de disfrutar de una experiencia única: sumergir los pies en un estanque en donde unos pequeños pececillos se dedican a alimentarse de las escamas secas, produciendo unas simpáticas cosquillas.
Y yo pude darme el gusto de probar uno de los famosos helados monaka. Están hechos con un relleno de judía azuki emparedado entre dos barquillos delgados y crujientes que acompaña la bola del sabor que hayas elegido, en mi caso matcha.
Desde el puente, regresando a Fujisawa, una bellísima puesta de sol.
Ya en el paseo de la playa de Fujisawa, nos dimos el último gustazo en un local... cómo no, ¡de origen hawaiano!
Y con las luces navideñas, nos despedimos de una excursión muy bonita.










































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