lunes, 31 de octubre de 2022

Octubre, 21 de 2022, a enero, 14 de 2023: Segunda visita a Japón - Parte 03

Descubriendo Japón por segunda vez

Sábado y domingo, 29-30/10/2022:


Excursión a Kawaguchiko 


El lago Kawaguchi (que no Kawaguchi-ko, porque Ko precisamente es "lago" y, si lo usásemos, estaríamos diciendo literalmente "el lago lago Kawaguchi") está en el sur de la Prefectura de Yamanashi, la prefectura que limita al oeste con el Distrito Metropolitano de Tokyo. Se enmarca dentro de la región geográfica de Chubu, que abarca nueve prefecturas: Aichi, Fukui, Gifu, Ishikawa, Nagano, Niigata, Shizuoka, Toyama, Yamanashi y, a veces, se incluye Mie. Está ubicado en la ciudad de Fujikawaguchiko (-machi, no -shi, porque es más pequeña: 25 495 habitantes en marzo de 2021), en donde también se sitúa el monte Fuji. 

Región de Chubu


Es el segundo más grande de los Cinco Lagos de Fuji, la región que se encuentra en la base del volcán (Yamanakako, Kawaguchiko, Saiko, Shojiko y Motosuko, conocidos popularmente como Fujigoko). En 2013, esta región fue incluida en la Lista del Patrimonio Mundial como el sitio cultural Fujisan. Aquí las prácticas espirituales siguen siendo habituales, con multitud de practicantes del budismo y del sintoísmo congregados en los principales templos y santuarios esparcidos por los pies de la montaña. 

En realidad, el conjunto declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad integra 25 áreas separadas, entre las que destacan los ya citados Cinco Lagos de Fuji, el Santuario Sengen-jinja, Oshino Hakkai y el pinar costero de Mihono-Matsubara. También incluye rutas especiales de peregrinación a la cumbre del monte Fuji. 




Estos cinco lagos, que rodean al Fujisan por su parte norte, están situados a unos mil metros de altitud. Yamanako es el más grande y el único que tiene una salida natural a través del río Sagami. Los otros lagos están conectados subterráneamente. De hecho, en el pasado, fueron uno solo. Ríos de lava dividieron aquel gran lago y a orillas de los nuevos creció el bosque Aokigahara, uno de los más famosos de Japón por lo impenetrable y silencioso que es (como curiosidad, muchos se pierden en él y hay quien lo elige para suicidarse)

Partí de Azamino el sábado a las 8:45 de la mañana. Me sorprendió el intenso tráfico. Hasta ese momento había creído que no circulaban demasiados coches en Japón, porque normalmente en Tokyo las avenidas y calles no suelen estar copadas por los automóviles. Lo mismo ocurre en Azamino. Pero desplazarse por carretera, e incluso autopista, es otra cosa, los atascos son el pan nuestro de cada día. Eso sí, la conducción es de lo más respetuosa y la gente es superpaciente. Y, una vez que sales del embrollo, la cosa va mucho más fluida.



El lago Kawaguchi es, quizá, el más turístico de los cinco lagos. Hay múltiples e interesantes opciones de ocio, las cuales lo convierten en un destino al que volver en repetidas ocasiones, porque es difícil abarcarlo todo en un par de días. Sea como sea, simplemente aparcar y caminar contemplando las maravillosas vistas con el color del otoño es un auténtico espectáculo. Aquí se celebra el Festival de las Hojas de Otoño, durante las dos primeras semanas de noviembre, cuando el rojo de las hojas de los arces y el amarillo de los gingko (nogal japonés) enmarcan las clásicas panorámicas del monte Fuji. Pero también hay que verlo en primavera, cuando los cerezos del lago florecen y los árboles de la orilla norte se iluminan por la noche para el festival de los cerezos en flor de Fuji-Kawaguchiko que se celebra a mediados de abril. Y en verano la zona se cubre con lavanda, durante el festival de hierbas en el parque Yagizaki, desde finales de junio hasta mediados de julio. 


 



Una de las actividades que se puede hacer es ascender en el funicular Kachi Kachi (Mt. Fuji Panoramic Ropeway) para llegar a la cima del Tenjoyama a unos 1075 metros de altura, desde la que se obtienen impresionantes vistas del Fuji cuando este se hace visible entre las nubes.  Normalmente, la plataforma de observación está saturada de gente, pero, en esta ocasión, Japón acababa de abrir fronteras después de la COVID y el número de turistas extranjeros era todavía muy escaso, por lo que tuve la fortuna de disfrutar del paisaje sin agobios ni aglomeraciones. 




Ver el Fuji no siempre es posible. La mejor hora para hacerlo es al amanecer, como pude comprobar en la madrugada del domingo desde la ventana del hotel en el que nos alojamos:


Las vistas desde la plataforma son excepcionales, tanto de Fujikawaguchiko-machi como del propio lago.



En la plataforma hay un pequeño altar dedicado a los conejos, usagijinja (el santuario de los conejos) y también podemos ver la Tenjonokane (Campana de los cielos) que familias y parejas tocan para prometerse amor eterno o pedir buena salud para todos. 


De hecho, la leyenda dice que la popular historia del cuento Kachi Kachi Yama transcurre en la zona del teleférico, de ahí que todo esté decorado con tanuki y conejos que van contando el famoso cuento. 

Los tanuki son esa especie de "perro mapache" japonés, mamífero originario de Asia y un personaje muy importante en el folklore de este país. Suele presentarse como una criatura extraña y sobrenatural que engaña a los protagonistas de la historia. 

No obstante, su imagen actual es más bien cómica, porque se caracteriza por poseer una gran barriga y unos enormes testículos, además de que lleva un sombrero de paja que lo protege de la mala suerte, un libro de cuentas y una botella de sake (todos ellos símbolos de prosperidad en los negocios). 

En el siguiente enlace podéis leer el cuento escrito por Osamu Dazai, uno de los grandes escritores de la historia japonesa mundialmente conocido por su obra Ningen shikkaku (Indigno de ser humano)

Desde la plataforma parten senderos para hacer unas buenas caminatas. No era nuestra intención ir de senderismo ni de trekking, pero aún subimos un poco más, hasta otro mirador. En su base, hay algunas imágenes para hacer divertidos photocalls.







En el descenso en funicular tuve la fortuna de situarme mejor y sacar las impresionantes vistas.



Como ya dijimos, hay muchas cosas que ver y hacer en Kawaguchiko. Pero nosotros no teníamos tiempo para todas ellas. De hecho, podemos visitar el museo Kubota Ichiku, un museo de kimonos y sedas; el museo de arte de Kawaguchiko, especializado en imágenes del monte Fuji; el museo de gemas de Yamanashi, mitad tienda, mitad museo; el Salón de las Hierbas, un jardín y un invernadero dedicados al cultivo de hierbas medicinales y aromáticas que se pueden comprar después en la tienda; el Salón de los Perfumes; el Museo Kawaguchiko Musekan, que expone los trabajos de Yuki Atae, un artista conocido por sus muñecas de algodón con expresiones humanas... hasta un museo de osos de peluche... También podemos dar un paseo en barco por el lago. En fin, que aburrir seguro que no te aburres.

Sentí no visitar el museo conocido como el Bosque Musical Kawaguchiko, especializado en instrumentos musicales dentro de un jardín estilo europeo con más de 1200 variedades de rosas. Aquí se encuentran las más curiosas cajas de música y una colección de instrumentos automáticos que se tocan y suenan por sí solos, provenientes de todas partes del mundo. Así, podemos ver la Philharmonic Orchestrion Titanic Model, creada con el frustrado objetivo de ser usada en el famoso trasatlántico y de valor incalculable. Su representación única puede verse en el Main Hall. Otro de los lugares destacados es el Organ Hall, que aloja el "dance organ" más grande del mundo junto con una orquesta de más de 40 muñecos autómatas. Este órgano belga automático fue construido en los años 20 y es capaz de reproducir piezas famosas a la altura de orquestas de renombre. Mide 13 m de largo por 5 m de alto y cuenta con unos 800 tubos. 


Momijigari (ver el cambio de color de las hojas de los árboles en otoño) en Kawaguchiko 


El otoño es una de las épocas culturalmente más importantes en Japón. Y, en concreto, el mes de noviembre. De hecho, se le conoce como "shimotsuki"= mes de la escarcha; "kagurazuki"= mes del Kagura (un tipo de música y danza sintoísta); "chuto"= mes central del invierno, y "yukimachizuki"= mes que espera la nieve.  

El término "momijigari" significa literalmente "caza de hojas otoñales". ¿Por qué se utiliza el término "cazar"? Originalmente, "kari" se refiere al hecho de capturar osos salvajes, pero empezó a usarse también para atrapar animales más pequeños y aves silvestres, e incluso para cosechar plantas. También hay palabras japonesas como "kudamonogatari" (caza de frutas) y "shiohigari" (caza de almejas)

Con el paso del tiempo, la palabra empezó a usarse para observar plantas.

Hay quien dice que el origen de la expresión momijigari no es el que acabamos de aportar y nos remite a la leyenda de Momiji, la mujer endemoniada de Togakushi. Parece ser que hace unos mil años hubo una mujer llamada Momiji que estaba endemoniada y se trasladó a Togakushi (actual ciudad de Nagano). Si bien al principio tenía una buena relación con los vecinos pronto se alejó de ellos y se fue a vivir a una cueva llamada "la cueva de los demonios" (Oni no Iwaya) en el monte Arakurayama. Allí habitaba la banda de mujeres de Oman, una mujer de fuerza monstruosa, y junto a ellas comenzó a aterrorizar a la gente del pueblo.

La maldad de este grupo llegó hasta Kioto, donde Komimochi Tairano ordenó realizar una caza de demonios. Sin embargo, al llegar a las cercanías de la cueva, mandó detener a su ejército y organizar un banquete para espiar a Momiji. A partir de aquí hay diferentes versiones: 

En una de ellas, Momiji ofrece sake envenenado a Komimochi disfrazada de monje y lo mata. En otra, es Momiji la que muere de esa forma.

Sin embargo, la versión más popular cuenta que el ejército no se detuvo, Momiji se transformó en demonio y luchó contra los soldados hasta que estos lograron vencerla gracias a las plegarias que elevaban a Buda mientras luchaban. 

Pero sigamos con los colores del otoño:

La realidad científica que se esconde detrás de este cambio de color y posterior pérdida de hojas es el hecho de que los árboles se preparan para sobrevivir al invierno cortando el flujo de agua a sus hojas en otoño. Eso provoca que el pigmento verde se destruya y los colores rojo y amarillo, que hasta entonces eran difíciles de apreciar, se hagan visibles. Parece ser que el cambio se inicia cuando la temperatura baja a 6 o 7 grados Celsius por las mañanas. 

Como ya hemos dicho, el 70 % de Japón está cubierto de bosques, lo que resulta ser el ambiente perfecto para la observación de estos cambios de color con la llegada del otoño.

Hay muchos lugares famosos para llevar a cabo esta actividad. En Tokyo, por ejemplo, 

  • el Showa Kinen Koen
  • la calle Meiji Jingu Gaien, en el barrio de Aoyama
  • la calle Koshu Kaido Ichi-namiki, en Hachioji
En Kioto:

  • el templo Kiyomizudera, en Higashiyama
  • la zona de Arashiyama
  • el santuario de Kibune, al norte de Kioto
Y, por supuesto, en la zona de la Prefectura de Yamanashi, tenemos el Kawaguchiko. Aquí, como ya hemos dicho, se celebra un festival durante las dos primeras quincenas de noviembre, si bien este año empezaba justo el día de nuestra visita, el 29 de octubre. 

Es como una especie de feria con puestos de comida y artesanía y la gente pasea por un estrecho camino junto al río en el que se puede apreciar la belleza de los arces japoneses vestidos con sus colores de otoño.





Habría que explicar que disfrutar de este espectáculo no es una tradición reciente, sino que se lleva haciendo en Japón desde hace centenares de años. Ya desde el período Nara (710-794) encontramos referencias a cómo los habitantes del país disfrutaban del enrojecimiento de las hojas en otoño. Durante el período Edo (1600-1868), los shogun y, más tarde, los samuráis, seguidos por los comerciantes y las clases bajas, eran los que disfrutaban de la contemplación de los cambios de colores con las distintas estaciones. Se dice que ya entonces el shogun Tokugawa Yoshimune plantó cerezos y arces en el parque Asukayama (en el actual distrito Kita de Tokyo) para disfrutar de la naturaleza . Ya en el período Meiji (1868-1912), los japoneses comenzaron a viajar por el resto del país para disfrutar de la belleza del momiji y sus mil colores. 




Volvimos hacia el coche paseando por la orilla del lago. El sol empezaba a ocultarse (a las 5 ya es de noche en esta época del año). 



 

Ya en el hotel, junto al lago, un tiempo de relax en sus termas (onsen) y una cena típica japonesa. Respecto a los onsen, el protocolo es muy estricto: dejas tu ropa en las taquillas (en este caso, cestas colocadas a tal efecto) y te duchas o lavas totalmente utilizando las instalaciones para ello (tienen todos los productos, gel, champú, acondicionador...). Una vez limpia, puedes meterte en las piscinas de agua termal (en el hotel, tenían una interior y otra exterior, bajo un techado de paja y rodeada por árboles, además de rocas). Para un occidental, puede resultar engorroso estar desnudo junto a otras personas, pero en Japón es de lo más natural y nadie presta atención a nadie (eso sí, hay onsen para hombres y onsen para mujeres). Una vez que sales, puedes pasarte un agua rápida o utilizar los secadores para el pelo. 



Pagoda Chureito (hacia el este en el mapa de los cinco lagos) 


Una pagoda es una estructura escalonada, en forma de torre, normalmente asociada con los templos budistas, típica del este y sureste de Asia, incluido Japón. Las pagodas están diseñadas para simbolizar montañas sagradas y, con frecuencia, albergan reliquias religiosas. 

La pagoda Chureito está ubicada en la región de los Cinco Lagos de Fuji, en la base norte del Monte Fuji. En concreto se sitúa en el parque Arakurayama Sengen de Fujiyoshida, en la Prefectura de Yamanashi. Está formada por cinco pisos y es muy visitada por ofrecer una de las fotografías más conocidas del volcán, ya sea en otoño o en primavera con los cerezos en flor. 

Fue construida en 1963 como un monumento a la paz que conmemora a los ciudadanos que murieron en las guerras desde mediados del siglo XIX hasta la Segunda Guerra Mundial.

Para acceder a ella, una vez se han superado las escaleras iniciales, se puede ir por una carretera que va ascendiendo suavemente o subir otro tramo de escalones, ¡400 ni más ni menos desde el santuario!. Pero las vistas desde la cima hacen que el esfuerzo merezca la pena (yo subí andando por la carretera)




Antes de llegar a la pagoda propiamente dicha, como acabamos de indicar, tenemos el templo. Se trata de un santuario sintoísta, bastante más antiguo que la pagoda (data del año 705), el Arakura Fuji Sengen Jinja Shrine, dedicado a la divinidad que protege contra los desastres y trae felicidad a la gente. Como señalamos antes, es parte de esas 25 áreas que forman el Patrimonio Cultural de la Humanidad de Fujisan.

En un lateral de la explanada, encontramos la fuente para lavarse con un curioso grifo en forma de dragón.


El mirador no está exactamente junto a la Pagoda, sino en un pequeño acantilado que se encuentra detrás de ella. Para evitar accidentes, el gobierno municipal ha construido una plataforma de madera. Allí, los visitantes japoneses y los turistas esperaban sentados a que las nubes se alejasen y, de ese modo, poder ver el Fujisan y hacer la famosa foto. 


Como podéis ver, yo hice la foto, pero el Fuji está totalmente tapado por las nubes

En el parque se pueden realizar diversos recorridos a pie. Yo me quedé contemplando el paisaje y ellos subieron aún más.

Luego, seguimos viaje hasta otro lugar que también teníamos intención de visitar y que, en el mapa de los lagos, se encuentra un poco más al sur de la Pagoda. Pero antes, nos detuvimos en un típico mercado de frutas y verduras junto a la carretera. 



Oshino Hakkai, una pequeña y hermosa villa 

Otra de las áreas Patrimonio Mundial de la Humanidad es Oshino Hakkai, una villa que presenta un hermoso conjunto de ocho estanques, cada uno con su propia historia (Hakkai significa "ocho mares"). Se trata de un pequeño y precioso pueblo digno de ser visitado en cualquier época del año. En otoño, sin embargo, se tiñe de ámbar cuando los árboles de hoja perenne se mezclan con el rojo de los arces y el amarillo de los gingko. A pesar de ser un destino popular y concurrido, como pudimos comprobar, la zona conserva un ambiente tranquilo. 




Además de los árboles, destacan sus matas de flores, en este caso de begonias.


Los ocho estanques son el resultado de la combinación de erupciones pasadas y la intensa actividad volcánica. Son conocidos por su agua rica en minerales procedente, mayoritariamente, de una reserva subterránea. 
El agua de Oshino Hakkai es tan clara que resulta sorprendentemente azul cuando miras hacia las profundidades (de hecho, hay una poza que tiene 20 m de profundidad y no lo parece). 

En un principio, toda la aldea fue un enorme lago que se había formado por el deshielo del Fuji y el agua de la lluvia, conocido como Utsu. Debido a la gran erupción del monte Fuji en el 800 d. C., quedó dividido por la lava en dos: el lago Utsu y el lago Yamanaka. Después, el agua se drenó y en su cuenca surgió lo que hoy es Oshino Village, con sus ocho estanques, originados en los manantiales subterráneos del Fuji.  




Los peces que se ven son truchas arcoiris que te puedes comer en alguno de los pequeños restaurantes que rodean este estanque

Cerca de uno de los estanques, mana una fuente en la que te invitan a meter la mano y comprobar si eres capaz de retenerla en el líquido durante 30 segundos. El agua está friíiiisima (procede del deshielo del Fuji). 

Las callejas del pueblo son un sinfín de tiendecitas y puestos de comida en los que puedes encontrar de todo, hasta capullos de seda. 




En el centro del pueblo, hay una enorme tienda de regalos, recuerdos y productos culinarios propios de la zona. La mayoría de los artículos están decorados con motivos relacionados con el monte Fuji. En el interior hay un pequeño puesto con café y helados. Algunas de las especialidades locales son los pepinillos en miso y kusamochi, arroz machacado en forma de albóndiga, de color verde, porque contiene artemisa, una planta aromática que se encuentra en esta zona. Está rellena de pasta dulce de judías rojas. También puedes rellenar una botella con agua que proviene del deshielo de Fuji: beberla te garantiza una larga vida (a ver si es verdad, porque nosotros lo hicimos)

Las casas y los jardines son una preciosidad.


Finalmente, visitamos el último de los estanques, un tanto abandonado, porque no está en el centro del pueblo. Hay un templo antiguo.

 

 


Ya al atardecer iniciamos el camino de regreso. ¡Dos días estupendos!



Apuntes sobre la importancia del Fujisan en la cultura japonesa


Mucho hablamos del Fuji. Pero no nos podemos quedar solo con la bonita fotografía (si somos capaces de conseguirla). El famoso volcán es mucho, pero mucho más que eso. La prueba son los más de 1300 santuarios sintoístas que miran al monte, una auténtica deidad para ellos. 

El monte Fuji se encuentra en el centro del país, en la isla principal, rodeado por los famosos Alpes al noroeste y el océano Pacífico al sudeste. Administrativamente, se extiende por las Prefecturas de Shizuoka al sur y Yamanashi al norte (ambas en la región de Chubu)

Está considerado un dios protector, un símbolo, un peligro y una entidad viva. Se siente como un lugar energético. Su nombre significa "la montaña de la vida eterna". Hay una leyenda popular japonesa, El cortador de bambú, que cuenta la historia de una hermosa princesa llegada desde la luna y que es adoptada por una pareja de campesinos. Después de muchos años junto a ellos decide partir hacia su verdadero hogar y regala a sus padres adoptivos el elixir de la vida eterna. Pero los ancianos prefieren morir que vivir sin su querida hija, por lo que enterraron el elixir en donde hoy está el monte Fuji.  

Parece que el culto se inició hace unos 2000 años, en una época de intensa actividad volcánica del Fujisan, aunque el primer santuario no se construyó hasta el siglo IX. Una de las principales figuras del culto al Fujisan fue Hasegawa Kakugyo (1541-1646), que, según cuenta la leyenda, alcanzó el nirvana en la cueva del viento o Hitoana, en donde hoy hay un santuario y multitud de pequeños monumentos, después de haber escalado la montaña más de 100 veces. Sus hazañas dieron lugar a una secta dedicada a la adoración del monte Fuji. Construyeron santuarios, crearon monumentos rocosos y ayunaron para dejar constancia de su dedicación. Subían a la cima del monte en una peregrinación a modo de ejercicio religioso. El fanatismo de este grupo llevó al shogunato Tokugawa a prohibir la religión. No obstante, la larga tradición japonesa de culto a las montañas ha hecho que este monte siga siendo venerado y respetado, siendo considerado un lugar de gran importancia espiritual. 

Desde antaño, los japoneses han considerado las montañas con gran veneración, tanto cuando las adoraban como kami (dioses), como cuando las usaban como lugares en los que realizar las prácticas austeras de Shugendo, una secta que se basa en el ascetismo de la montaña.

La fama del Fujisan creció en el siglo XVII. Entonces, recién comenzado el período Edo, la capital se trasladó a Tokyo. Sin embargo, Kioto mantuvo su importancia y se fomentaron las comunicaciones entre ambas ciudades. En esos siglos, la falda del monte Fuji se transformó en lugar de entrenamiento para los samuráis, que perfeccionaron aquí la técnica del arco a caballo. 

Con la restauración Meiji, la fama alcanzó nivel mundial. Aunque el primer ascenso ya se había realizado en el siglo VII, Rutherford Alcock fue el primer occidental en hacer cima en 1868. Fue el primero de muchos.

En la actualidad, más de 300 000 personas suben al monte Fuji cada verano. La mayoría programa su ascenso para llegar a la cima justo antes del amanecer y así poder contemplar la salida del astro rey. Se cree que contemplar esta visión trae buena suerte.

Como dato curioso, la subida al volcán estuvo prohibida a las mujeres hasta el año 1872, aunque ya en 1605 una mujer decidió arriesgarse y llegó a la cima disfrazada de samurái. 

El monte Fuji se formó hace aproximadamente 100 000 años a consecuencia de erupciones volcánicas que lo han ido transformando en el pico más alto de todo Japón, con 3776 m de altitud. La última erupción tuvo lugar en el año 1707, duró 16 días y las cenizas llegaron hasta Tokyo. 




martes, 25 de octubre de 2022

Octubre, 21 de 2022, a enero, 14 de 2023: Segunda visita a Japón - Parte 02

Descubriendo Japón por segunda vez

Martes, 25/10/2022:


Chiyoda-ku

Entre los 23 distritos especiales (distritos centrales del, a su vez, distrito metropolitano de Tokyo) está el de Chiyoda (ku)






Según el censo de 2007, tenía una población cercana a las 46 000 personas. El Palacio Imperial ocupa un 12 % del área total.

El nombre significa "campo de las mil generaciones".

En Chiyoda se encuentran varios organismos del gobierno de la nación: la Dieta, la Corte Suprema y la residencia oficial del Primer Ministro. Además, hay unas 15 embajadas. 

Los barrios principales de este distrito son los siguientes: Nagatacho, Kasumigaseki, Otemachi, Marunouchi, Akihabara, Yurakucho, Iidabashi, Kanda y Kudan.

Entre los principales atractivos turísticos tenemos:

  • El Palacio Imperial
  • El Santuario Yasukuni, muy controvertido
  • El barrio de Akihabara, meca de la cultura anime
  • La zona de Kanda, con el Santuario Kanda Myojin
  • Yurakucho y sus bares y restaurantes bajo las vías
  • El gimnasio Nippon Budokan (donde actuaron los Beatles, entre otros)
  • El Tokyo International Forum
  • El centro comercial y financiero de Marunouchi
  • La restaurada Estación de Tokyo

En la visita anterior a Japón se puede leer bastante información sobre todos y cada uno de estos puntos ya visitados. Sin embargo, en esta ocasión voy a añadir más datos sobre la 


Estación de Tokyo

En su día, había estado en el exterior de la estación, pero no había accedido al interior. De ahí que la información que aparece en mi primer viaje al país se centre exclusivamente en el proceso de construcción, en las vicisitudes por las que pasó el edificio a lo largo de los años y en sus características arquitectónicas. Ahora, me centraré en qué podemos encontrar si lo visitamos por dentro.

Recordaré, no obstante, que este es el principal centro neurálgico por lo que a la comunicación ferroviaria se refiere. Aunque, en la actualidad, es punto de partida y de llegada para un gran número de autobuses, tanto urbanos, como aquellos que conectan con otras prefecturas de la región de Kanto o de otras regiones. Por aquí pasan alrededor de 4000 trenes al día y con 2,2 millones de pasajeros diarios es la tercera estación más concurrida, detrás de las de Shinjuku e Ikebukuro. Cuenta con 28 andenes diferentes.

La estación ha crecido tanto que actualmente se habla del complejo Tokyo Station City, que incluye no solo la estación sino también incontables opciones de ocio, restauración y arte en un espacio de 180 000 metros cuadrados. En 2014, se celebró el centenario de la construcción del edificio original en 1914.

Desde Azamino, llegué a la estación de Marunouchi y reconocí los grandes edificios comerciales y financieros por los que ya había pasado en mi anterior visita, observando, como siempre, su fascinante arquitectura.





No obstante, tuve que usar Google Maps para situarme y empezar a caminar hacia el edificio de la estación. Me encantan esas calles sombreadas por los árboles, que, en verano, contribuyen a bajar la temperatura de la ciudad. 


La estación es alargada y se orienta de norte a sur, pero los accesos están en el este y el oeste. La entrada Marunouchi es la principal del lado oeste de la estación, mientras que Yaesu es la del lado este. Yo me dirigí a la primera. 



Como se puede observar en los vídeos, caminaba hacia la torre norte para entrar desde la zona de Marunouchi. Este lado era el original, cuando la estación solo contaba con 4 andenes. 

En la estación hay dos plantas principales: la planta calle (mapa 1F) y el primer sótano (mapa B1). Yo accedí por la planta calle a través de la Marunouchi North Gate que se puede ver en el plano a continuación:


Ahí nos encontramos con la fantástica cúpula de la torre:


Para ir desde el lado Marunouchi al lado Yaesu por el interior de la estación, en la planta calle, hay que utilizar el pasaje norte o North Passage, que aparece a la izquierda. No existe nada similar en la zona sur, por lo que si quieres ir de un lado a otro tendrás forzosamente que dirigirte al pasaje norte. A través de este pasaje, conectas con toda la zona de restaurantes Gran Gourmet. 

Seguí todo el pasaje y salí al lado Yaesu por la Yaesu North Gate. Esta cara de la estación se añadió posteriormente al ir creciendo la estación, por lo que su desarrollo económico y arquitectónico ha sido diferente. Aquí hay un montón de tiendas y restaurantes, además del famoso y enorme centro comercial Daimaru. 



La fachada presenta una construcción muy curiosa conocida como Gran Roof. Es una zona comercial de 240 metros de largo que conecta las dos torres llamadas comúnmente Gran Tokyo, la norte y la sur. Además, es muy vistosa, por su gran zona techada, que intenta transmitir la idea de una vela de luz. 


 

La idea detrás del Gran Roof no era solo unir el norte y el sur del lado Yaesu, sino también crear un centro de transporte, con dársenas para autocares y una zona renovada y más grande para taxis. 

Desde el Gran Roof, el lado Yaesu. 



En la construcción de este lado de la fachada se tuvo muy en cuenta el cuidado del medioambiente. Se usaron tecnologías avanzadas para cubrir las paredes con plantas, lo cual no solo es bonito sino que disminuye en 10 grados su temperatura. 



Además, Gran Roof usa agua reciclada proveniente de la lluvia para regar las plantas y para los lavabos. 

Tras esta visión de conjunto, regresé a la planta calle y descansé un rato en el Japan Rail Cafe, en el lado Yaesu. ¡Delicioso el smoothie de té verde con plátano!

Decidí, entonces, explorar la planta sótano. Bajé por el lado Yaesu y allí nos encontramos con lo que se puede considerar una amplia calle interior conocida como la First Avenue Tokyo Station.


Muchas otras callejas se desvían desde esta avenida: por ejemplo, la Tokyo Ramen Street, donde multitud de pequeños locales ofrecen este tipo de comida rápida a viajeros con prisa. Se pueden encontrar varios géneros de ramen: marisco, huesos de cerdo, ramen salado, tsukemen (ramen para mojar) y ramen vegano. Algunos de estos locales fueron seleccionados en la Guía Michelin de Tokyo 2015. 



Muy cerca está la Tokyo Okashi Land, en donde podemos encontrar tiendas de los tres principales fabricantes de dulces de Japón: Glico, Morinaga y Calbee, que, además, se han unido para ofrecer bocadillos recién hechos.


Y si seguimos caminando, llegamos a la Tokyo Character Street. Es una calle repleta de tiendas de merchandising de diferentes personajes, como Hello Kitty, Snoopy o Pokemon. 




En fin, todo un mundo de posibilidades en el interior de este bello e icónico edificio.


 

Octubre, 21 de 2022, a enero, 14 de 2023: Segunda visita a Japón - Parte 01

Descubriendo Japón por segunda vez

Martes, 25/10/2022:


Geografía y Organización Territorial y Administrativa

Por fin, después de tres años sin poder visitar este país por el cierre de fronteras a causa de la COVID, aquí estoy de nuevo. Por supuesto que mi principal objetivo es disfrutar de mi hija, mi yerno y, sobre todo, de mis nietas, a las que hace tanto que no veo en persona. Pero también quiero, en esta ocasión, aprovechar el viaje para conocer más a fondo aspectos de la vida y cultura del país del Sol Naciente. Saber un poco mejor por dónde me muevo y entenderlo.

Es por eso que he decidido que el primer post sea sobre aspectos generales de la Geografía y la Organización Territorial y Administrativa de Japón. Porque sí, decimos: "Me voy a Tokyo", pero... ¿sabemos realmente dónde está y qué relación tiene con el resto del territorio japonés? Personalmente, no lo sabía. Incluso, cuando ocurre algo en este país, mis amistades me llaman para decirme que ha sucedido tal cosa en Japón, que si mi familia está bien, como si Tokyo fuese todo Japón cuando en realidad no es así.

De ahí que me haya parecido interesante reflexionar sobre este aspecto para tener una visión de conjunto.


Geografía de Japón

Japón está situado al noreste de Asia, rodeado por el océano Pacífico, el mar de Okhotsk, el mar de Japón y el mar de China Oriental. Es un archipiélago formado por cuatro islas principales y alrededor de 6800 islas más pequeñas.


Tiene una superficie aproximada de 378 000 kilómetros cuadrados, de los que Honshu, la isla más grande, ocupa unos 228 000. Es la séptima isla más grande del mundo.




Es un país montañoso, con dos tercios de su territorio cubiertos de bosques. En realidad, las islas japonesas son las escarpadas cimas de una gran cordillera que se alza desde el fondo del mar, cerca de las fosas de Japón y de Bonin, donde la profundidad del océano supera los 9000 metros. La montaña y, a la vez, volcán más alto de Japón es el monte Fuji (Fujisan), a 3776 metros de altura sobre el nivel del mar, y el volcán más activo es el Asama, situado a unos 100 km de Tokyo, en la isla de Honshu, con una altura de 2542 metros.

En general, podemos decir que posee un clima templado y cuatro estaciones bien marcadas; sin embargo, Hokkaido, al norte, es más bien de clima subártico, mientras que Okinawa, más al sur, es subtropical. De ahí que exista una gran diversidad de fauna y flora a lo largo de todo el país. 

Por su situación, Japón está expuesto a múltiples desastres naturales: terremotos, tifones, erupciones volcánicas... Está situado sobre una placa tectónica relativamente activa. No obstante, los japoneses trabajan muy duro para minimizar sus efectos. Utilizan las tecnologías más innovadoras para crear estructuras resistentes a los terremotos y rastrear las tormentas con más precisión.

En 2014, la población de Japón rondaba los 127 millones de habitantes, ocupando el puesto número 10 en los países más poblados del mundo. En la actualidad sufre un descenso en su índice de natalidad (1,3 hijos por mujer), debido, entre otras razones, al elevado coste de criar y educar a un hijo. Si añadimos el hecho de que posee el tercer puesto en la población más longeva del mundo, es lógico que se tema por la viabilidad de su sistema de pensiones y la disponibilidad en el futuro de mano de obra suficiente.


Organización Territorial (todofuken: acrónimo que resume el sistema japonés de división territorial y administrativa en prefecturas)

Japón está dividido en 8 regiones: Hokkaido, Tohoku, Kanto, Chubu, Kinki, Chugoku, Shikoku y Kyushu, que agrupan 47 prefecturas, de las cuales 43 son rurales (Ken) y dos son urbanas (Fu - Osaka y Kioto), además de una provincia (Do - Hokkaido) y un distrito metropolitano (To - Tokyo). Podríamos decir que las regiones vienen siendo una división meramente geográfica, mientras que las Prefecturas serían nuestras Comunidades Autónomas. En 1947, se concedió a las poblaciones de las prefecturas la capacidad de elegir sus gobernadores en elecciones locales (algo así como elegir el Presidente de la Comunidad Autónoma)

Cada prefectura se divide en ciudades (shi), villas (cho) y distritos rurales (gun). 




Organización de Tokyo

La capital de Japón está situada en el centro este de la isla de Honshu, en la región de Kanto. En 2015 fue elegida como la ciudad más segura del mundo. En la antigüedad se denominaba Tokei, Edo o Yedo.

No hay que confundir la metrópolis de Tokyo, que cuenta con 13 millones de habitantes, con el área metropolitana de Tokyo, que incluye ciudades de prefecturas cercanas y que suma 37 millones de habitantes.

La metrópolis se encuentra dividida en 30 distritos al oeste, llamados comúnmente "Tokyo occidental", y 23 distritos especiales (-ku) al este, con 26 ciudades (shi) y varias subdivisiones más. Los 23 distritos especiales pueden considerarse como el centro de Tokyo, aunque este sea inmenso. Aquí construyó Tokugawa Ieyasu su castillo, en el mismo sitio en donde hoy se alza el Palacio Imperial. Los 30 distritos al oeste conforman el resto de la metrópolis. 

Los distritos vendrían a ser como los municipios de la Comunidad Autónoma, con sus propios órganos de gobierno, todos bajo el mando de un alcalde. Todos estos municipios se rigen desde el Gobierno Metropolitano de Tokyo (sede del gobierno de la Comunidad Autónoma) situado en un hermoso edificio en Shinjuku, obra del arquitecto Tange Kenzo. 


Los 23 distritos especiales y los 30 del oeste. Está rodeado por las prefecturas de Saitama, Chiba, Kanagawa y Yamanashi


Pensar en Tokyo, pues, en los mismos términos en los que hablamos de otras capitales, como Madrid, París, Londres o, incluso, New York, no tiene el más mínimo sentido. Tokyo, como ciudad en sí misma, no existe, no hay ningún Tokyo-shi. Tokyo es una Prefectura con forma de distrito metropolitano (una especie de Comunidad Autónoma, Tokyo-to, que tiene su propio gobierno autónomo, como ya hemos dicho), dentro del cual hay unas 26 ciudades (shi). Dentro de este gran distrito hay, a su vez, 30 distritos occidentales y 23 especiales (-ku) que están gobernados por sus alcaldes. Y cada uno de esos, digamos, municipios tiene su sentido a nivel gubernativo, pero uno no dice que va a Chiyoda-ku (el municipio o distrito) sino a uno de sus barrios, generalmente marcados por las estaciones de metro o tren que hay en ellos. Por ejemplo, vamos a Akihabara, que es un barrio del distrito de Chiyoda-ku. De ahí que, en mi viaje anterior, hablase exclusivamente de barrios, ahora entiendo por qué. 

Este post es, pues, muy importante y debería ser punto de referencia cada vez que a lo largo del blog me sitúe en uno u otro lugar.

Mucho de lo que se puede ver o hacer en algunos de estos distritos está ya recogido en las entradas que escribí sobre mi primer viaje. Así que ahora me centraré en aquellas cosas que, en su momento, dejé de ver o hacer por falta de tiempo. 





domingo, 9 de octubre de 2022

Octubre, 8 de 2022: Ruta por Salvaterra (Pili, Rosa y María) - Parte única

Sábado de senderismo

Sábado, 08/10/2022:


Ruta por Salvaterra y alrededores (Pontevedra)

Hacía un montón de tiempo que no hacíamos una caminata juntas. Escogimos esta por estar cerca de Vigo y por ser prácticamente llana. Pero... me pasé con los kilómetros, en principio eran 12 y entre pitos y flautas acabamos haciendo casi 19 km. Y la última parte, con muchos trozos de sol entre las 2 y las 3 del mediodía. Me costó muchísimo llegar y, de hecho, llegué al restaurante sofocada. Me parece que algo de insolación cogí, porque por la tarde, al llegar a casa, me entró la tiritona y tuve unas décimas de fiebre. Pero lo peor fue que la rodilla izquierda volvió a darme la lata (estoy ahora escribiendo con la pierna estirada y la rodillera puesta)

Conclusión para próximas marchas: menos kilómetros, tiempo más nublado o empezar más temprano y asegurarse de que hay sombra. ¡Es que no aprendo! jajajajaja...

Salvaterra do Miño es un municipio de la provincia de Pontevedra que forma parte del Área Metropolitana de Vigo y junto con Monçao, en Portugal, forma una eurociudad (como Verín y Chaves). Está situado en la confluencia de los valles de los ríos Tea y Miño.

Empezamos la ruta en la fortaleza conocida como castillo de Doña Urraca, junto al río Miño. Ahí se localiza la iglesia de San Lorenzo de Salvaterra do Miño. 


Su estructura original, del siglo XIII, es románica, pero tres siglos después se amplió con claro estilo renacentista. Antaño era la iglesia del castillo, ahora es iglesia parroquial. 

Destacan en la fachada sus dos columnas, el friso y el frontón. Por encima del frontón vemos la figura de San Lorenzo y, rematando la fachada principal, hay una espadaña con tres campanas repartidas en dos pisos. 

En el interior, sobresale la talla del Santísimo Cristo de la Victoria del año 1733.


En 2009, la plaza que alberga la iglesia fue objeto de una restauración y quedaron al descubierto diversas estructuras de murallas y una necrópolis. 

En el año 991, aparece el primer documento en el que se hace referencia a Salvaterra do Miño. El monarca de Galicia, Bermudo II, entrega el coto de numerosas tierras a la iglesia de Santiago de Compostela, entre las que figura "Lacedurium", primer término con el que se conoce a la villa. 

Entre los siglos XI y XII, se delimita el nuevo reino de Galicia y aquí se suceden décadas de luchas con Portugal debido a su posición fronteriza. A finales del siglo XII, el rey Fernando II de León, harto de las incursiones lusas a lo largo del Baixo Miño, promovió la creación de sistemas defensivos por toda la zona. Así, comenzó la fortificación de núcleos poblacionales estratégicos y se fijó una frontera política entre ambas naciones, marcada por el río Miño. Desde entonces, la villa pasó a denominarse "Salvaterra" (salvar el reino) haciendo alusión a su nueva condición defensiva. 

La fortaleza se relaciona también con la estancia de la reina Urraca I durante la contienda que mantuvo con su hermanastra Teresa de Portugal, a partir del año 1120. La proclamación de la independencia del condado portucalense y su interés por el dominio de las localidades del Baixo Miño provocaron toda una serie de fricciones entre ambas riberas del Miño. 

La tradición popular ha creado una serie de leyendas alrededor de la figura de Doña Urraca. Una de ellas cuenta que el pozo, situado en la planta baja del castillo, comunicaba con un túnel que, por debajo del río, llegaba hasta Portugal. 

La fortaleza presenta una planta rectangular de unos 9700 metros cuadrados de superficie, en la que se incluyen parte del recinto amurallado con sus garitas, la Casa do Conde, el pazo de Doña Urraca y la capilla de la Virgen de la Oliva, inmediata a los muros del castillo. 

Hoy en día, este castillo es la sede del Museo do Viño do Condado do Tea D.O., un espacio interactivo en donde aprender y disfrutar de la cultura del vino. 










Tras detenernos en la fortaleza seguimos hasta el Parque de A Canuda. Se trata de una magnífica área recreativa a orillas del río Miño de más de 200 000 metros cuadrados que combina parques infantiles, paseos fluviales, pistas de bicicleta y que conecta con kilómetros y kilómetros de senderos que discurren a lo largo de los ríos Miño, Tea y Mendo. 


Es, también, un aula abierta a la naturaleza donde se pueden contemplar cómo crecen las apetitosas verduras, de dónde nacen los frutos o las herramientas utilizadas por nuestros ancestros en la labranza. Plantas aromáticas, rosales, kiwis... todo a nuestro alcance. Hasta podemos aprender de dónde viene y cómo se hace el té:



Desde A Canuda, seguimos un camino que va paralelo al río, pero no precisamente por su orilla sino un poco más arriba. Cuando pasamos por debajo del viaducto del ferrocarril, nos encontramos con un señor muy amable que nos explicó que ahí ya estábamos ante el río Tea, que, poco más abajo, se reunía con el Miño. También nos contó algo muy curioso de lo que no teníamos ni idea: el nombre del río proviene de los telares que existían en la zona ya desde tiempos prehistóricos. Y dijo que más arriba podíamos encontrar varios molinos de agua. 

Seguimos río arriba por la orilla del Tea. Hay muchas zonas específicas para dedicarse a uno de los atractivos de la zona: la pesca de la lamprea, aunque son tramos de "pesca sin muerte" (teóricamente, hay que devolver los peces al agua). 

Un poco más adelante, a 2 km de la desembocadura del Tea en el Miño, nos encontramos con el famoso puente de Fillaboa. Se trata de una estructura que se dice de origen romano, pero que en realidad es medieval. Presenta tres arcos ligeramente apuntados y probablemente sea del siglo XV. En la actualidad está cerrado al tráfico, lo que contribuye a su conservación.



En esta zona parece ser que hubo unas minas romanas de oro. El cauce bajo y medio del río Miño fue uno de los más importantes recursos auríferos del imperio romano. Y Salvaterra no podía dejar de formar parte de ellos. Los amontonamientos de cantos rodados que se ven no tienen un origen natural, sino que son el resultado del movimiento con ayuda del agua de toneladas de tierra en busca del preciado metal. 

Las minas romanas de oro de Fillaboa se localizan a unos metros del puente medieval del mismo nombre. 

No cruzamos el puente, aunque parece ser que la ruta por ahí es de gran belleza. Quizá lo hagamos en otra ocasión. En este caso, seguimos por la orilla derecha, acompañadas por los patos y los cormoranes. 


Pasamos al otro lado del Tea en el comienzo del municipio de Alxén. Allí nos encontramos con un merendero bastante grande. 


Justo al terminar el puente torcimos a la izquierda para seguir ahora el curso del Tea río abajo. Caminamos entre bosques de ribera, perdimos el camino en una ocasión y, finalmente, siguiendo los lindes de unas fincas, llegamos a una carretera que, a través de otro puente, nos devolvió al margen derecho poco antes de volver a encontrarnos con el puente de Fillaboa. 

A partir de aquí regresamos por el mismo camino. Hacía ya mucho calor y la marcha se ralentizó, hasta el punto de que llegamos al restaurante en donde habíamos reservado una mesa para a las 3 a eso de las 4. Pero mereció la pena, porque la comida, bajo un emparrado, fue estupenda, con un personal muy agradable. 

Os dejo aquí el enlace.