sábado, 12 de noviembre de 2022

Octubre, 21 de 2022, a enero, 14 de 2023: Segunda visita a Japón - Parte 06

Descubriendo Japón por segunda vez

Viernes, 11/11/2022:


Bunkyo-ku

Como ya hemos dicho en otra entrada, Tokyo está formado por 23 distritos especiales que conforman su extenso centro. Entre ellos está el de Bunkyo-ku. No lo había visitado en 2019, así que decidí darme una vuelta, ya que había leído cosas interesantes sobre él.


Como se puede ver en el mapa, está situado entre dos distritos muy conocidos por los turistas, Chiyoda-ku y Taito-ku (en los que yo había estado los días anteriores). Desde el período Meiji, ha sido habitado por estudiosos y políticos, de ahí que no resulte extraño que el principal campus de la Universidad de Tokyo se sitúe aquí. Del mismo modo, grandes empresas del campo de la publicidad, la impresión, la investigación y el cuidado médico se han venido instalando en este distrito, lo que resulta en una brillante economía para la zona, que cuenta con profesionales con un alto nivel de vida. 

El distrito se divide en dos áreas principales, Koishikawa y Hongo. Los tres barrios más importantes son Hongo y Yayoi (en el área de Hongo) y Hakusan (en el área de Koishikawa). Sin embargo, a la hora de visitarlo, se suele hablar más de la zona de Yanesen, que es la combinación de tres barrios: Yanaka (en el distrito colindante de Taito), Nezu (en Bunkyo, área de Hongo) y Sendagi (también en Bunkyo, en Hongo). Hay quien añade a este conjunto el barrio de Hongo en sí mismo. Todos ellos forman parte de lo que es el Tokyo más antiguo (shitamachi). Aquí podemos pasear por sus estrechas callejuelas, ver sus casas tradicionales de madera, comer o beber en sus tabernas izakaya, sentarnos en una de sus tradicionales cafeterías que evocan el pasado o curiosear en las tiendas retro que venden dulces y chucherías como los de antaño (vía comercial Yanaka Ginza). También puedes ver a auténticos artesanos trabajar con técnicas tradicionales materiales como el bambú, la madera, el cuero o el caparazón de tortuga.

Pero para aquellos a los que les gustan los museos, esta es también una zona extraordinaria: SCAI the Bathhouse (antiguamente una casa de baños) se ha convertido en una galería de arte contemporáneo que exhibe las obras de artistas vanguardistas japoneses e internacionales; el Museo Asakura de Escultura se encuentra donde antes estuvieron el estudio y la residencia del destacado escultor japonés Fumio Asakura; el Museo Takehisa Yumeji expone obras del pintor que da nombre al museo, y el Museo del Reloj Daimyo muestra una sorprendente colección de relojes premodernos. 

Además, en Yanesen hay unos 117 templos, lo que convierte a esta área en la mayor concentración de edificios religiosos de todo Japón. Muchos de ellos sobrevivieron al gran terremoto de Kanto de 1923, así como a las bombas de la segunda guerra mundial. Precisamente, empecé mi visita por uno de los santuarios más famosos, el Yushima Tenmangu, en donde, del 1 al 23 de noviembre se celebra el Festival de los Crisantemos. 


Santuario Yushima Tenmangu (Festival de los crisantemos)

Está situado en el barrio de Yushima (área de Hongo), muy cerca del barrio de Ueno, que pertenece al distrito de Taito. Es conocido popularmente como Yushima Tenjin, porque está consagrado a Tenjin, el dios de los estudiantes y los eruditos (simbolizado por una vaca). Por ese motivo es habitual que los estudiantes visiten este santuario, para pedir suerte en los exámenes o dar gracias por los resultados. Acercándome al santuario, obtuve la imagen típica de los tejados de estas construcciones.

Nada más llegar a una de sus puertas, no la principal, nos encontramos con la decoración de crisantemos que caracteriza este festival. Esta flor es el símbolo de la familia imperial japonesa. Y aquí, más de 2000 plantas cultivadas por los amantes de estas flores se exhiben dando al conjunto gran belleza y colorido. 


Justo al atravesar la puerta, a mano izquierda, me encontré con esta curiosa decoración


Es un recinto no muy grande con diferentes construcciones. Justo frente a la puerta que había atravesado se ve el lateral del salón principal.


Decoración exterior de otro de los salones

Tengo que decir que no había visto en mi vida crisantemos y quedé sorprendida por sus formas y colorido:




 

Frente al salón principal, alguna gente oraba y otra, simplemente, paseaba o tomaba fotos. Muy cerquita, una pareja de novios, vestidos con trajes típicos, y sus familias estaban llevando a cabo una sesión de fotos. Hubiera querido fotografiarlos, especialmente por el vestuario de la chica (impresionante), pero me pareció poco oportuno y no lo hice. ¡Una lástima!


La puerta principal del templo es la que lleva hasta el salón principal, por lo tanto aquí se encuentra la fuente para las abluciones, en la que podemos ver la representación del dios de los estudiantes y eruditos, Tenjin, la vaca sagrada. Dentro de los símbolos de la buena suerte, la vaca ocupa un lugar preponderante en Japón. Existe la superstición o creencia de que acariciar una vaca o una estatua que la represente ayuda a curarse de las enfermedades (nadeushi)



Una de las cosas más curiosas de este festival es la confección de trajes de crisantemo para reproducir vestimentas tradicionales sobre unos muñecos preparados para tal efecto:



Este santuario está dedicado y consagrado a Sugawara Michizane, un popular funcionario del gobierno del siglo IX, famoso por sus extraordinarias capacidades intelectuales. 

Desde aquí, seguí camino hacia el campus de la Universidad de Tokyo. 

Antes de llegar, me detuve en un pequeño templo del que apenas he encontrado alguna reseña. Solo tengo las imágenes (según Google Maps, se llama Rinshoin). 


Templo Rinshoin 



No sabía quién era esta figura y, después de mucho buscar, por fin lo he encontrado. Parece ser que hay una gran calle en Bunkyo llamada Kasuga, lo cual, ya de por sí, es raro, porque las calles no suelen tener nombre. El origen parece estar en una mujer llamada Kasuga-no-Tsubone, la niñera más famosa de Japón, que fue enterrada en este templo. Fue una noble dama japonesa y política del siglo XVII perteneciente a una importante familia samurái. Su nombre real era Saito Fuku y era hija de Saito Toshimitsu, que era criado de Akechi Mitsuhide. Tras varias vicisitudes, acabó siendo la nodriza del tercer Shogun Tokugawa, Iemitsu. Precisamente fue él, en 1624, quien ordenó la construcción de este templo a petición de su nodriza.





La sensación de paz era tan agradable que dediqué un tiempo a pasear por sus jardines.


En un lateral del recinto se pueden ver varias decenas de estelas con imágenes de Buda. 


Y caminando caminando por entre los árboles fui a dar con una piedra con un grabado que me hizo pensar que era importante. Efectivamente, lo es. Una amiga mía japonesa que vio la foto me transcribió lo que allí se dice y resulta ser un monumento conmemorativo del nacimiento de la Universidad de Tokyo, que surgió en este lugar. Enryo Inoue, en 1887, fundó la universidad en el templo Rinshoin como un Shiritsu Tetsugakukan (academia privada de filosofía). Inoue se dio cuenta de que la filosofía estaba siendo descuidada en las escuelas japonesas de educación superior. Solo en 1906 la escuela se trasladó a lo que hoy es el campus Hongo de la Universidad de Tokyo. 


Tras la piedra, se alza un cementerio en el que se halla la tumba de la niñera de Iemitsu. En aquel momento no sabía nada de esto, por lo que me temo que no tengo la foto de dicha tumba, pero sí de otras, porque me llamaron la atención al ser tan diferentes a las nuestras. 



 



Universidad de Tokyo 


Una vez en la calle, me di cuenta de que estaba justo al lado de la Universidad. Y pasear por el campus en un día tan soleado y agradable me pareció la mejor de las ideas. No tenía intención de hacer un plano detallado de los edificios que alberga, sino simplemente dar un paseo deleitándome con la arquitectura, una de mis pasiones. Pero sí, uno de los primeros edificios que se ve es este:


La Universidad de Tokyo está considerada la más prestigiosa de Japón y una de las más importantes del mundo. Tiene varias sucursales: Hongo, Komaba, Kashiwa, Shirokane y Nakano. En este caso, estaba en la primera, situada, como ya hemos dicho, en el distrito de Bunkyo.

La mayoría de las licenciaturas más específicas y avanzadas se realizan aquí. Del mismo modo, muchos laboratorios de investigación se han instalado en el campus de Hongo. Para ser más exactos, este campus universitario está dividido en tres secciones: Hongo Campus, Yayoi Campus y Asano Campus, respectivamente. 

Fui caminando por esta especie de calle principal que circula paralela a los edificios de la administración, situados a mi izquierda:

Pharmaceutical Science Research Building, a mi izquierda tras pasar los edificios administrativos

A mi derecha surgieron edificios con detalles arquitectónicos muy bonitos, solo hacía falta mirar hacia las alturas:

Outpatient Clinic. The University of Tokyo Hospital

Hospital de la Universidad de Tokyo

Casi enfrente, a mi izquierda, se alzaban dos bustos: Erwin von Baelz y Julius Karl Scriba. El primero fue un internista alemán, antropólogo y médico personal de la familia imperial japonesa. Se le conoce por haber sido el cofundador de la medicina occidental moderna en Japón junto con el segundo. Julius Karl Scriba, también alemán, fue un cirujano y naturalista que sirvió como asesor extranjero en el período Meiji del Japón.


Justo ahí, crucé la calle para seguir por la línea de fondo del Gotenshita Athletic Field, donde numerosos estudiantes estaban practicando fútbol. Desde allí, puedes internarte en un inmenso bosque en el que se encuentra un lago conocido como Sanshiro Pond. 


Descansé allí un ratito y luego seguí hasta llegar a lo que se conoce como Lucifer Square.


Quería ver la famosa puerta conocida como Akamon Gate, pero desgraciadamente estaba en obras. 


Esta puerta tiene una historia que va más allá de la Universidad. De color rojo, perteneció a la Kaga Domain Edo Mansion durante el período Edo. En esta casa habitaba el clan Maeda, señores del Kaga Domain (cubría parcialmente las actuales prefecturas de Ishikawa y Toyama), y esta puerta roja se construyó con motivo del matrimonio de uno de los señores en 1827, Nariyasu Maeda, con una de las hijas de Tokugawa Ienari (11º shogun) con la intención de darle la bienvenida a la joven. 

Una de las cosas por las que la historia de Tokyo como capital durante 400 años es única es, precisamente, porque durante el período Edo se exigía a cada señor feudal que residiese durante un determinado número de años en Edo. Así pues, tenían que construir una residencia en Edo de acuerdo con su estatus. Poco queda de estas mansiones. En muchos casos fueron cedidas para ser utilizadas con otros fines, como es el caso de esta mansión, entregada a la Universidad de Tokyo.

Puesto que no había podido ver la puerta, seguí las señales para ver el auditorio Yasuda, cuya fachada se ha convertido en icono de esta universidad. A mi derecha, dos chicas practicaban el tiro con arco (Ikutokudo, Japanese Archery Range)

Me iba fijando en los edificios y tenía la sensación de que, de algún modo, querían emular los de las universidades británicas, pero sin conseguirlo.

Faculty of Law and Graduate Schools for Law and Politics Office


Antes de llegar al auditorio, me encontré con otra estatua. Pero por más que he buscado información, no sé de quién es. No obstante, en alguna página la identifican como la estatua de Arata Hamao, 7º Presidente de la Universidad de Tokyo (1893-1897)
 


El auditorio, símbolo central del campus, es un edificio con un reloj, en el que tienen lugar los eventos importantes y las ceremonias de graduación. Zenjiro Yasuda hizo donaciones a la universidad con la intención de crear un lugar para el descanso del emperador y el auditorio se completó en 1925, en principio con ese fin. Aparentemente, el arquitecto Yoshikazu Uchida se inspiró en el diseño de la torre de la Universidad de Cambridge.


Finalmente, dejé atrás la universidad con la intención de acercarme a la catedral de Santa María. Salí por otra puerta, preciosa, por cierto. 

Puerta Yayoi

He aquí por qué me fastidia ir a los sitios sin tener una información bastante completa. Si hubiera salido por la puerta No-Seimon, hubiera visto una de las estatuas de Hachiko, el perro akita que Hidesaburo Ueno, un profesor de la Universidad de Tokyo, adoptó en 1927. Lo nombró Hachi ("ocho", número de la buena suerte). Creo que su historia es muy conocida, pero para aquellos que no la sepan o no la recuerden os dejo aquí el enlace.

Las callejas de Bunkyo son encantadoras.


¡Y también sus cuestas! Afortunadamente, como se ve en la imagen que sigue, no tuve que subir sino bajar las escaleras.


En Bunkyo se dice que hay más de cien cuestas. En algunas, como acabamos de ver, hay escaleras, pero en otras, no. Curiosamente, muchos escritores japoneses vivieron en esta zona y en sus obras aparecen mencionadas. Es el caso de Natsume Soseki, por poner un ejemplo. 

Atravesando la sección del campus de Yayoi, me di cuenta de que el Santuario Nezu me quedaba de camino y decidí hacer un alto. 


Santuario Nezu

Es una de esas pequeñas joyas ocultas de Tokyo, un lugar que pasa desapercibido en los itinerarios turísticos de la ciudad. 

Esquina de una de las salidas secundarias del templo

Este santuario destaca por sus caminos de puertas torii de color bermellón, por sus estanques llenos de carpas y por una vegetación que hace olvidar que estás en pleno centro de una metrópolis. Además sorprende su arquitectura de tallas de madera coloridas y ostentosas. Cuando sus azaleas florecen en el mes de abril, es todo un espectáculo. 
Tiene más de 1900 años de antigüedad.

Una de las puertas de entrada al santuario





De ahí seguí hasta la Catedral. 


Catedral de Santa María

Ni por asomo me había imaginado que había una catedral católica en Tokyo. No quería perdérmela, ya que andaba por la zona. Bueno, es un decir, porque tenía por delante casi una hora andando. Así que, después de pasar por la entrada del Koishikawa Botanical Garden,


en donde no me detuve, porque se me iba haciendo tarde, me paré unos minutos a descansar en un pequeño café para reponer fuerzas.

Limonada casera y helado de mango

Ya con más ánimos, seguí mi camino disfrutando de los colores del otoño en las avenidas y de los pequeños rincones en los que lo tradicional se mezcla con lo moderno, hasta que por fin apareció ante mis ojos el modernísimo campanario de la Catedral. 



Cuando me vi ante ella, quedé muy sorprendida por la modernidad del edificio. 

Es la sede de la archidiócesis de Tokyo de la Iglesia Católica. Se encuentra en el barrio de Sekiguchi del distrito de Bunkyo.

No tiene ya nada que ver con su estructura original, de madera y de estilo gótico, de 1899. En principio, era tan solo la capilla de un seminario; luego, se convirtió en iglesia parroquial de Sekiguchi, en 1900, y, finalmente, se le concedió la condición de catedral del arzobispado de Tokyo en 1920. Y, ¡cómo no!, esta primitiva edificación fue destruida en un ataque durante la Segunda Guerra Mundial. 

En 1961, Kenzo Tange ganó el concurso para su reconstrucción, quien llevó a cabo el proyecto con ayuda de Wilhelm Schlombs, arquitecto de la archidiócesis de Colonia, el ingeniero Yoshikatsu Tsuboi (que trabajó con Kenzo en muchos de sus proyectos) y el arquitecto Max Lechner Zurich. La nueva catedral fue inaugurada en diciembre de 1964.


Aunque no es fácil de ver, tiene planta de cruz latina y, en realidad, tiene 4 fachadas que alojan 4 grandes vitrales que permiten la entrada de luz natural, iluminando los muros de hormigón. 


El campanario, de 60 m de altura se erige próximo a la catedral. Fue diseñado en Italia por la firma Mascioni y se instaló en el complejo de la catedral en 2004. Mide 61,6 m de alto y está también hecho de hormigón. 



El exterior está revestido de láminas de aluminio galvanizado y marcos de acero inoxidable que destacan sobre las losas de hormigón y que, como se ve, brillan bajo los rayos del sol. El efecto de la luz en la superficie exterior va cambiando a lo largo del día y depende de la inclinación de los rayos del astro. 

El interior es un espacio de gran tamaño en el que caben unas 2000 personas de pie y otras 600 sentadas. En el sótano hay otra capilla en la que caben 200 personas sentadas y otras 100 de pie. El altar se encuentra elevado por unos escalones y por detrás hay una gran cruz delante de una placa de mármol italiano de 17 m. 


Sorprende en un lateral una escultura con la imagen de la Piedad. 


En el exterior de la iglesia llama la atención una campana que nos recuerda las que podemos encontrar en los templos budistas y los santuarios sintoístas. 


Y más aún un pequeño rincón dedicado a la Virgen de Lourdes. 




Empezaba a caer la tarde y decidí regresar a casa. Había dado unos 21 000 pasos, alrededor de 13 km. Había merecido la pena el esfuerzo. 

Por supuesto que me quedaron muchas cosas por ver en este distrito. Pero querer abarcarlo todo es imposible. Especialmente en esta época del año en la que anochece tan pronto. No importa, así uno siempre tiene la excusa perfecta para volver. 


domingo, 6 de noviembre de 2022

Octubre, 21 de 2022, a enero, 14 de 2023: Segunda visita a Japón - Parte 05

Descubriendo Japón por segunda vez

Viernes, 04/11/2022 


Festivales japoneses (matsuri) en el mes de noviembre

Los festivales más importantes de este mes son los siguientes: el festival de geishas Gion Odori de Kioto, el Kiku Matsuri o festival del crisantemo, el ritual Kyokusui no Utage, la prueba de tiro con arco a caballo en el santuario Meiji de Tokyo, la feria Tori no Ichi, el Dream Yosakoi, el Pocky Day, el Shichi Go San, y los eventos celebrados con motivo del Día de la Cultura y el Día del Agradecimiento por el Trabajo. También hay que tener en cuenta la Iluminación de los Jardines Rikugi-en.

El Gion Odori (del 1 al 10 de noviembre) es el festival de baile de las geishas del barrio de Gion, en Kioto. Las geiko, que es como se llama a las geishas en Kioto, guardianas de la danza y la música tradicionales, junto con las maikos (aprendices de geishas) se concentran en cinco hanamachi (barrios de geishas). Cada uno de ellos organiza un festival de danza a gran escala una vez al año: cuatro tienen lugar en primavera y uno, en otoño. Gion, el barrio de geishas más famoso de Japón, es el que celebra su festival de danza en otoño. Las representaciones se realizan en el teatro Gion Kaikan en dos sesiones: a las 13:30 y a las 16:00 h. Pagando un poco más, 5500 yenes, además de la entrada, se puede tomar parte en una ceremonia del té, una hora antes de la actuación, con las mismas geishas y maikos que luego participan en el espectáculo. 

El Kiku Matsuri o festival del crisantemo se celebra entre el 1 y el 23 de noviembre. Se desarrolla en Tokyo, en el distrito de Bunkyo. El templo de Yushima Tenjin, sede de este festival, se llena de flores de crisantemo cubriendo todas sus estructuras... ¡toda una experiencia para los sentidos!

El Kyokusui no Utage o "festival del riachuelo serpenteante" es un ritual sintoísta muy antiguo que se celebra cada 3 de noviembre en algunos lugares de Japón. El más famoso es el del santuario Jonangu, situado al sur de Kioto. En realidad, se trata de una refinada manera de entretenimiento de la clase noble. Consiste en una combinación de lectura y escritura de poemas de estilo japonés (waka) con una degustación de sake, cerca de una corriente de agua, en un ambiente relajado y refinado.

Yabusame en el santuario Meiji Jingu de Tokyo. Es una prueba de tiro con arco a caballo, antigua disciplina militar practicada por los guerreros samurái, que se celebra el 3 de noviembre. La prueba comienza a las 13:00 h y es gratuita. Este santuario es uno de los más visitados de la ciudad de Tokyo. Está dedicado al primer emperador del Japón moderno y su esposa, el emperador Meiji y la emperatriz Shoken. 

La feria Tori no Ichi o "Festival del Gallo" se celebra en determinados días del mes de noviembre en numerosos templos budistas y santuarios sintoístas para pedir el éxito en los negocios así como buena suerte y prosperidad en general. Este año 2022 se celebra el 4, el 16 y el 28 de noviembre.  

El Dream Yosakoi (5 y 6 de noviembre) se celebra en Tokyo, en especial en Odaiba. También se pueden ver algunas actividades en Akihabara. Se trata de un festival de bailes con más de 5000 participantes y casi 100 equipos. Un momento perfecto para disfrutar de la alegría y cultura japonesas. 

El Pocky Day se celebra el 11 del 11. Es una moderna celebración en Japón en la que los protagonistas son unos snacks muy populares de galleta recubierta de chocolate de la marca Glico. Se celebra en esta fecha porque la forma alargada de los números 1 recuerda, de alguna manera, a los palitos de Pocky. Además, en Japón, hay muchos sabores distintos, por lo que la celebración es la excusa ideal para probar los más nuevos y sorprendentes.

El Shichi Go San es una celebración de carácter familiar que tiene lugar el 15 de noviembre y que reviste mucha importancia en el desarrollo de los niños. Es un ritual sintoísta en el que se pide a los dioses que los niños que en ese año cumplen 7, 5 o 3 años sigan desarrollándose con salud física y espiritual. 

El Día de la Cultura (3 de noviembre) y el Día del Agradecimiento por el Trabajo (23 de noviembre) son festivos nacionales en todo el país. El primero tiene como finalidad promover la cultura, las artes y el esfuerzo académico. En Hakone, no obstante, se celebra de una forma especial, con el Desfile de los Señores Feudales. El segundo tiene su origen en un antiguo festival de la cosecha llamado Niiname. Se reflexiona sobre el valor del trabajo bien realizado y se celebra la abundancia en la producción. 

La Iluminación de los Jardines Rikugi-en tiende a realizarse entre finales de noviembre y principios de diciembre. Se celebra en Tokyo y consiste en la apertura de un espectacular parque de la ciudad por la noche (hasta las 21:00 h). Se ilumina de forma increíble para poder disfrutar del otoño. 

Como colofón a estos festivales, destacamos el Mercadillo Navideño de Kanagawa, entre el 26 de noviembre y el 25 de diciembre. Buena comida y bebida en una interpretación japonesa de los mercados navideños occidentales.

  

Festival Tori no Ichi en el Santuario Otori de Asakusa (4 de noviembre de 2022)

A medianoche de los días señalados, los enormes tambores taiko japoneses empiezan a tocar indicando que comienza el Día del Gallo (tori). Se abre entonces un mercado que se desarrolla a lo largo de las 24 horas de ese día. 

El gallo es uno de los doce signos del zodíaco chino. Es utilizado en varias culturas asiáticas para contar años, meses, días, horas e, incluso, para indicar los puntos cardinales. Según el calendario chino, los días se cuentan por ciclos de doce (como los doce signos del zodíaco), de modo que en noviembre puede haber dos o tres días del gallo. Por ese motivo, el festival cambia de fechas cada año. El primero de los días del gallo de noviembre es el Tori no Ichi; el segundo, el Tori no Ni, y el tercero, el Tori no San. 


Uno de los santuarios en los que se celebra esta fiesta es el Santuario Otori, en Asakusa, quizá el lugar más famoso de esta peculiar celebración. Es el santuario en el que se lleva más años festejándola de forma ininterrumpida y en el que se dice que nació esta tradición. Cuentan que el legendario príncipe Yamato Takeru no Mikoto oró por la victoria en este lugar antes de organizar una campaña militar contra las tribus rebeldes en el este de Japón. Después de la victoria, regresó y ofreció su agradecimiento en el santuario, por lo que este personaje se incluyó en él como objeto de veneración.

En la entrada, dos muchachos, uno de cada lado, sacudían esa especie de plumeros blancos

Lo más destacado de este festival es el mercadillo de adornos. Es costumbre adquirir "los rastrillos de la buena suerte" o engi kumade. Se trata de talismanes que se venden en los alrededores del santuario y que se supone que atraen a la buena suerte. Están fabricados con bambú en una gran variedad de diseños y tamaños y, en muchos casos, van rodeados de decoraciones doradas y plateadas. 


Como ocurre con todos los talismanes tradicionales de Japón, estos se adquieren una vez cada año para quemarlos en una pira sagrada al finalizar el mismo o cuando lo establezca la tradición. 


Siguiendo a la gente, llegas a la entrada del templo propiamente dicha. Aquí, se hace una pequeña ofrenda monetaria y eso te permite coger la cuerda y tocar la campana para llamar a los dioses de modo que escuchen tu oración. 




Como veis por los vídeos, hay mucho ambiente. Uno no sabe a dónde mirar ni en dónde comprar. Y el colorido es espectacular.



Al final, no me pude resistir y también compré mi kumade. Cuando lo compras, los vendedores y las personas que están en ese momento en el puesto realizan una ceremonia que consiste en recitar unas palabras a la vez que dan unas palmadas para atraer la suerte hacia ti (de hecho, te preguntan primero tu nombre). Vienen diciendo algo así como "Preparados, listos, ya. Venga, venga, prosperidad, prosperidad, prosperidad". Quise grabarlo, pero hice solo una foto. Así que no me quedó otro remedio que comprar algo en otro sitio para que lo hicieran de nuevo jejejejeje.

Foto que se supone que iba a ser un vídeo



Además de los puestos con los amuletos, hay otros donde se vende todo tipo de comida... A fin de cuentas, ¿qué es un festival en Japón si no hay comida de por medio?


Hay una parte de esta celebración que me perdí, y es la danza Otori Mai. En ella, un bailarín expulsa a los espíritus malignos lejos de los asistentes bailando enérgicamente, con una máscara de águila de ojos penetrantes tapando su rostro. En su mano derecha sostiene los tres tesoros imperiales sagrados que aparecen en la mitología japonesa (espejo, espada y joya) y, en la izquierda, un rastrillo con una Okame (máscara tradicional femenina). Y digo que me la perdí porque solo se baila poco después de medianoche, tras el sonido de los tambores, y alrededor de las 18:00 y de las 20:00 h


sábado, 5 de noviembre de 2022

Octubre, 21 de 2022, a enero, 14 de 2023: Segunda visita a Japón - Parte 04

Descubriendo Japón por segunda vez

Viernes, 04/11/2022 (y viernes, 31/05/2019)


Taito-ku

Entre los 23 distritos especiales que conforman el centro de Tokyo encontramos Taito, situado al nordeste de Chiyoda (en donde está la estación de Tokyo). Si bien tiene varios barrios, los dos más famosos son Asakusa y Ueno. En el año 2008, su población era de 175 346 habitantes.

A modo de información general, en Ueno tuvo lugar la batalla donde las fuerzas imperiales derrotaron al último apoyo del shogunato Tokugawa en 1868. Como conmemoración, se creó el Parque Ueno, en 1873. El parque alberga varios museos, como el Museo Nacional de Tokyo, el Museo Nacional de las Ciencias y el Museo Nacional de Arte Occidental. 

Estación de Ueno (imagen de 2019)

Una de las mejores margaritas que he tomado en mi vida. Hard Rock Café de la estación de Ueno. (Imagen de 2019)

En esta entrada, no obstante, me voy a centrar en el otro barrio, en Asakusa. Ya estuve en él en 2019 y creí que, en su día, había escrito el post correspondiente a esa visita. Sin embargo, no fue así, por lo que he decidido reunir ahora ambos recorridos y dar una visión completa de lo que se puede ver y hacer aquí.


Asakusa

Está considerado uno de los barrios más tradicionales de Tokyo y es uno de los favoritos de los turistas por su mezcla perfecta de tradición y modernidad. Se le conoce como shitamachi (barrio más tradicional y antiguo de una ciudad). Fue destruido en gran parte por los ataques aéreos de la Segunda Guerra Mundial, por lo que tuvo que ser totalmente restaurado. 

Templo Senso-ji

La actividad principal gira en torno al templo Senso-ji, el templo budista más antiguo de Tokyo. Está dedicado a Kannon, la deidad de la misericordia. Cuenta la leyenda que se construyó aquí a raíz de que dos hermanos encontraran una estatua de Kannon en el río Sumida. 

Al templo se puede acceder de varias maneras, aunque la más recomendable es cruzando la puerta de los truenos o Kaminarimon, la puerta exterior, cuyo nombre oficial es Furajinmon, derivado del nombre de los dos dioses que la flanquean. 

Imagen de 2019

Tiene 11.7 m de alto. Fue construida en el año 942, aunque no estaba situada donde la podemos ver ahora. Se movió a este lugar en 1635, que es cuando se cree que se añadieron las estatuas de Raijin y Fujin, los dioses del trueno y del viento respectivamente.

En la parte posterior de la puerta tenemos otros dos dioses: el dios Tenryu y la diosa Kinryu. 

Imagen de 2019

Pero sin duda, el centro de atención es la lámpara gigante de papel con estructura de bambú. Tiene 4 m de alto y 3.4 m de circunferencia y pesa 670 kilos. No es la original, sino la restauración que donó el fundador de Panasonic en 2003 para conmemorar el 400º aniversario del comienzo del período Edo. En su parte delantera tiene el Kanji con el nombre con el que comúnmente se conoce a la puerta (Kaminarimon) y, en la parte trasera, el kanji del nombre oficial (Furajinmon) 


Inmediatamente, se abre frente a nosotros la calle Nakamise o Nakamise-dori, una calle comercial de unos 250 m de largo que nos lleva hasta la segunda puerta de acceso al templo, la puerta Hanzomon. En la calle podemos comprar recuerdos y todo tipo de souvenirs, incluidos kimonos, yukatas, abanicos, galletas ningyoyaki, bollos agemanju o galletas de arroz sembei, todos ellos productos típicos de Asakusa.

Esta segunda puerta también tiene dos estatuas guardianas. Se dice que se modelaron en la década de 1960 a imagen y semejanza de dos luchadores de sumo. En la pared se pueden ver dos grandes alpargatas de paja, waraji, obra de los habitantes de Murayama, en la prefectura de Yamagata (pesan 2.5 toneladas cada una) 

La puerta vista una vez que se ha traspasado. Se aprecian las alpargatas en la fachada
 (Imagen de 2019)


Tras pasar la puerta, vemos a nuestra izquierda una impresionante pagoda de cinco pisos (imágenes de 2019) 


La pagoda era original del siglo X, pero ha sido reconstruida en múltiples ocasiones, especialmente a raíz de la Segunda Guerra Mundial. No está abierta al público, ya que funciona como una especie de cementerio. Guarda en su interior las tablillas mortuorias de miles de familias, así como reliquias de Buda. 

Si seguimos caminando hacia el salón principal del templo, todavía podemos encontrar más tiendecitas. En este caso, venden productos del templo, como amuletos, barritas de incienso para quemar y caligrafía hecha por los monjes, además de haber muchísimos puestos de papelitos de la fortuna. 

El salón principal, Hondo, a veces llamado Kannon-do, tiene 1150 metros cuadrados. Está dividido en el santuario interior de suelo de tatami y el santuario exterior de suelo de cemento o gejin. En el centro del santuario interior encontramos una réplica de Kannon que se muestra al público todos los 13 de diciembre.


En el extremo sudoeste del templo, encontramos el salón Bentendo, consagrado a la deidad Benten. Suele estar cerrado. A su lado hay una enorme campana que suena todos los días a las 6 de la mañana y un bonito jardín lleno de estatuas, entre las que destacan dos Boddhisatvas de 1687 (imágenes de 2019)






Hay muchos otros salones en el recinto, como el Yogodo, el Yakushido, el Zenizuka-jizo-do, el Awashima-do, el Komagatado...

Sin embargo, destacaremos el Santuario de Asakusa. Se trata de un santuario sintoísta dedicado a los pescadores que encontraron la estatua de Kannon y al anciano que decidió erguir el templo en su honor. De ahí que el blasón sean tres redes de pesca. Así pues, nos encontramos con un ejemplo de santuario sintoísta dentro de un templo budista. 

En Senso-ji se celebran distintos festivales a lo largo del año. Pero eso sería tema de otra entrada. 

En los alrededores, encontramos otra calle interesante, la calle Shin-Nakamise, una calle cubierta repleta de tiendas y restaurantes de todo tipo (imágenes de 2019)


 



Asahi Beer Tower y Asahi Beer Hall

Justo frente a la entrada que vemos en la primera de las tres fotografías superiores, al otro lado del río Sumida, hay dos edificios únicos: la Asahi Beer Tower y el Asahi Beer Hall. Son conocidos especialmente por su escultura, Flamme D'Or, una llama dorada obra de Philippe Starck que, en realidad, parece otra cosa, jajajajajaja (imágenes de 2019). 


El Asahi Beer Hall es un edificio de 22 pisos, sede de la cerveza Asahi. Se terminó en 1989. Para su diseño, el francés se inspiró en la típica jarra de cerveza japonesa, rebosante de espuma en su parte superior. De ahí, el juego de vidrio de color ámbar y la pared exterior blanca de la parte superior. En realidad, si nadie te dice que eso se supone que es una jarra de cerveza, nunca lo adivinarías.

Sin embargo, lo que más llama la atención es la llama dorada o Flamme D'Or, una escultura de 360 toneladas que hay en la parte superior de un edificio de granito negro muy pulido. La idea tras esta pieza es dejar claro a qué se dedica la empresa. Al parecer, la escultura representa tanto el ardiente corazón de la cerveza Asahi como la espuma de un vaso del dorado líquido. De noche se ilumina creando un ambiente mágico. 

En los tres primeros pisos de este segundo edificio hay algunos bares y restaurantes en donde se puede degustar la cerveza Asahi. Degustaciones como tal para los visitantes no se hacen. 

Como ya insinuamos más arriba, la forma de esta peculiar escultura ha generado una intensa polémica. De hecho, los propios japoneses se refieren a ella como kin no unko, o "caca dorada". Y al edificio en sí, lo llaman el "edificio de la caca", unko biru. 


Callejas de Asakusa

En 2019 recorrí bastantes de estas callejuelas.




E, incluso, descubrí un curioso restaurante:



En esta ocasión, noviembre 2022, mientras buscaba el camino a la Tokyo Skytree Tower, recorrí muchas más. Y en muchos rincones, los pequeños santuarios te sorprenden una y otra vez. 






Tokyo Skytree Tower 

Además de ir a Asakusa para descubrir cómo se vive uno de los festivales del mes de noviembre (en la entrada dedicada a los festivales), quería visitar la Tokyo Skytree Tower que dejé pendiente en 2019. 

Caminando por las callecitas de Asakusa, su imagen asomaba una y otra vez. Me dije que con seguirla, ya llegaría, pero, de repente, la perdí de vista y, como el GPS y yo no nos llevamos especialmente bien, acabé dando vueltas y vueltas hasta, por fin, encontrar el camino correcto. 


Es la estructura arquitectónica más alta de Japón, con 634 m. Sirve de mirador, restaurante y como centro de comunicaciones y radiodifusión. La anterior torre, a la que subí en 2019, tiene una altura de 333 metros y no es lo suficientemente alta como para brindar una cobertura completa de transmisión de televisión digital terrestre, porque, entre otras cosas, está rodeada por edificios mucho más altos que ella. Para tener una visión de la ciudad de Tokyo, la nueva torre es perfecta. 


Para acceder a ella desde el centro de Asakusa se cruza el río Sumida. 


En la orilla dejamos atrás el Parque del río Sumida.  


Y al llegar a la otra orilla, a mano derecha, está el santuario Ushijima (no lo visité, porque había perdido mucho tiempo tratando de encontrar el camino a la torre y se me estaba haciendo tarde para volver a casa)

La Tokyo Skytree Tower está diseñada en un color original, el SKYTREE WHITE, para mantener la armonía con el paisaje circundante, en una fusión de belleza tradicional japonesa con un diseño neo-futurista. 


Fue creada por el estudio de arquitectura Nikken Sekkei. La construcción comenzó en 2008. En realidad, es una columna central de hormigón armado, que encierra los pozos de los ascensores y una escalera de emergencia, rodeada por una estructura de tubos de acero. En 2011, fue reconocida como la torre más alta del mundo y pasó a formar parte del Libro Guinnes de los Records.

Tiene dos plataformas de observación que son accesibles al público: una a 350 metros (a la que yo subí) y otra a 445 (no subí, porque era mucho más cara la entrada y total las vistas iban a ser las mismas). Sorprendente la velocidad de subida en el ascensor. Y la suavidad... ni te enteras.


 


Desde la Torre se divisa perfectamente el edificio de la cerveza Asahi, así como el otro lado del río Sumida, en donde se encuentra el centro de Asakusa con el templo Senso-ji.





Desde el observatorio más bajo, desciendes un par de pisos y encuentras un trocito de suelo de cristal desde el que se ve la calle.


Una vez terminada mi visita, volví a cruzar el río Sumida con la intención de buscar una heladería en la que, por lo visto, venden helados recubiertos de oro. No la encontré. Pero, en su lugar, os recomiendo que, si os gusta el matcha, vayáis a Sukuzien Asakusa, una pequeña tiendecita por detrás del templo en la que se dice que se vende el mejor helado del mundo de este sabor. Os puedo asegurar que es realmente bueno. 

Y paladeándolo, crucé la explanada del templo en busca de la estación para regresar a casa. 

El salón principal frente al que se alza el lugar para quemar las barritas de incienso y llevar el humo a aquellas partes del cuerpo que quieres mejorar (sueles ver a gente llevándolo hacia la cabeza)

La puerta Hanzomon con las alpargatas


Hay muchas más cosas que ver o hacer en Asakusa. Por ejemplo, subir al mirador del edificio de Información y Turismo (gratis) que proporciona una vista estupenda de los alrededores del templo Senso-ji; embarcar en un crucero por el río Sumida; pasar un rato de ocio en el Parque de Atracciones Hanayashiki... ¡incluso podrás hacer un tour en kimono!



Breves apuntes sobre sintoísmo y budismo

El sintoísmo es la religión autóctona de Japón, una creencia animista que está tan metida en las costumbres y el día a día de los japoneses que es imposible saber en algunos casos qué es religión y qué es tradición. 

Durante mucho tiempo el sintoísmo fue flexible y bebió de otras religiones. Sin embargo, en la época de Edo (1600-1868) tuvo lugar una reacción nacionalista que quiso eliminar todas las influencias extranjeras. Esta visión más cerrada fue la religión del moderno estado japonés hasta 1945, momento en el que volvió a ser una religión más. 

El sintoísmo es una religión sin fundadores oficiales ni grandes revelaciones o dogmas. No hay textos sagrados. Se puede decir que es un credo politeísta basado en mitos, ritos, ideas, prácticas e instituciones. 

En el panteón sintoísta no hay una sola divinidad a la que adorar, sino que existen ocho millones de kami que pertenecen, mayoritariamente, a la naturaleza. Los kami son "todo aquello fuera del ser ordinario que posee unos poderes superiores y que inspira temor y reverencia". Estos kami no dictan mandamientos ni exigen sumisiones, pero invaden todos los aspectos de la vida. Los propios elementos de la naturaleza, como ya hemos dicho, son considerados como kami (un árbol, una piedra, un sonido, la lluvia...). Cada uno de ellos posee un espíritu o fuerza, llamado tama, que puede tener un aspecto apacible o violento. Por ello, la preocupación fundamental del sintoísmo es atraer los kami buenos y alejar a los malos, lo cual se consigue mediante diversos ritos y ceremonias. 

Consecuencia de lo anterior es que el emplazamiento de los santuarios se escoge por su belleza paisajística o su situación estratégica. Sin embargo, algunos, con el paso del tiempo, se han visto engullidos por las ciudades, por lo que se hace difícil apreciar esta conexión con la naturaleza. 

El budismo se originó en la India entre los siglos VI y IV a. C. Los budistas siguen las enseñanzas de Buda (Siddharta Gautama), quien trata de mostrar el camino hacia la liberación del sufrimiento. La palabra tiene su origen en el término budhi, que significa "despertar", aludiendo al momento en que Buda recibió la iluminación a los 35 años. Para muchos, más que una religión es una filosofía o estilo de vida. 

Buda jamás se consideró a sí mismo un dios. Los budistas no lo adoran ni le piden favores, como hacen los cristianos, por poner un ejemplo. Sienten respeto por su imagen y una estatua de Buda, con las manos descansadas en su regazo y una sonrisa compasiva, les recuerda esforzarse por desarrollar el amor dentro de nosotros mismos. Inclinarse ante la estatua es una señal de gratitud por la enseñanza recibida. 

El budismo es tolerante con todas las demás creencias o religiones del mundo. Pero va más allá al proporcionar al practicante un propósito a largo plazo, dotar de sentido a la vida a través de la sabiduría y la verdadera comprensión de nosotros mismos y del prójimo, prestando atención a nuestras acciones cotidianas.

Los conceptos básicos del budismo se pueden resumir en las Cuatro Nobles Verdades: 

  • La vida es sufrimiento. Hay etapas de dolor (no solo físico sino también psicológico), envejecimiento, enfermedad y, finalmente, llega la muerte. Esto es un hecho irrefutable. El budismo explica cómo podemos evitar el sufrimiento en todas esas ocasiones y ser verdaderamente felices. 
  • El sufrimiento es causado por el deseo, sufrimos porque esperamos que las cosas sean como nosotros queremos. Pero conseguirlas no nos garantiza la felicidad. En su lugar, modifiquemos el deseo para no tener que estar renaciendo continuamente y volver a sufrir con nuevos deseos. 
  • La verdadera felicidad es posible si abandonamos el anhelo inútil y aprendemos a vivir cada día sin residir en el pasado ni en el futuro imaginado. Así tendremos más tiempo para ayudar a los demás. A esto se le conoce como Nirvana. 
  • El Noble Sendero de 8 caminos es el que conduce al final del sufrimiento de nuestra existencia para encontrar la felicidad.
Cuando el budismo entró en Japón, a través de Asia continental, asimiló aquellos conceptos del sintoísmo que podían facilitar una mayor aceptación por parte de la población, lo que produjo un sincretismo religioso muy interesante. 

No obstante, los espacios dedicados a una u otra religión siguen siendo diferentes: los sintoístas erigen santuarios y los budistas, templos.