martes, 30 de diciembre de 2025

Diciembre, 01de 2025 al 31 de enero de 2026: Dos meses en Sfakaki, en Creta (yo... ) - Parte 6

Viernes, 26 de diciembre, a lunes, 29 de diciembre, de 2025 


Cuatro días en Xaniá

Viernes, 26: 

Primer día

De Sfakaki a Xaniá

Había contratado una excursión en 4x4 hasta Balos, muy cerca de Xaniá, para el sábado 27. Por lo tanto, si no me quedaba allí un par de días, difícilmente podría ver nada de la ciudad ni del resto de la zona. De Sfakaki a Xaniá hay unos 75 km, pero claro, luego está todo lo que tienes que ver por allí, una ida y vuelta sería agotadora. Decidí, pues, coger un hotel. Y fue una buena decisión, no solo porque el servicio fue estupendo, sino que la localización era excepcional para ver la parte vieja de la ciudad. Y encima tenían no sé qué oferta y no me cobraron las tres noches del parking. 

Carretera adelante. Por cierto, creo que no comenté cómo se llaman esas pequeñas capillitas que puedes encontrar en cualquier esquina de una carretera. Se llaman Kandylakia y son pequeños santuarios ortodoxos en miniatura que se colocan en el borde de las carreteras para honrar a personas fallecidas en accidentes o para agradecer por haber sobrevivido. A menudo contienen velas y fotos.  


Como salí temprano y no tenía prisa por llegar, me fui parando en sitios que me gustaban para hacer fotos. Como en esta foto, en donde se ve parte del perfil de la costa norte de Creta. 



Me detuve más tiempo en la playa de Pétres, en donde estuve paseando un ratito. 

Parece que a los cretenses les gusta la pesca. He visto a mucha gente pescando en estos días

Pasear por las playas vacías en esta época del año es una delicia

Aunque sigo opinando que, como playas, no me gustan. Es cierto que tienen el sol prácticamente garantizado en verano y el agua del mar está a muy buena temperatura para bañarse, por eso no vienen a Galicia, jejejejeje... Y que siga siendo así. Pero como nuestras playas en cualquiera de las rías, nada de nada

Después, me desvié de la carretera hacia el norte, para ver un monasterio: el de Agios Georgios. 

En la carretera que asciende hasta la puerta hay varias imágenes pintadas sobre roca



San Jorge matando al dragón

La fundación de este monasterio es relativamente reciente, del siglo XX. En su extremo oriental se encuentra la antigua iglesia de Agios Georgios, mientras que en el lado oeste hay edificios más modernos y dos iglesias de nueva construcción, dedicadas, respectivamente, a la Teofanía y a la Resurrección. Es uno de los lugares de culto más importantes de toda la región, en particular como protector de los viajeros en la parte oriental de Creta (mira, eso no lo sabía yo, de haberlo sabido le habría puesto una velita, ya os contaré por qué, jejejeje)

¿Cuánto hacía que no veía uno de estos pozos?
Curiosa planta en una terraza

Patio en el interior del recinto
Preciosos crisantemos
Atravesé Vamos y seguí hasta la costa norte, en concreto hasta el pueblecito de Kalyves. Mientras te vas acercando, las vistas son muy bonitas. 



Es una pequeña población situada 20 km al este de Xaniá y 40 km al oeste de Rethymno. La zona combina bosques, colinas y montañas con el mar y la arquitectura tradicional cretense. Tiene una playa de arena no demasiado grande en cuya orilla hay numerosas tabernas y cafés. 

Yo me detuve en un pequeño puerto en donde también estaban pescando. Le pregunté al pescador si me dejaba sacarle una foto y me dijo que no, que sacara las cañas... y eso hice jejejejeje.



El interior de la iglesia de Kalyves, Agia Paraskevi. El exterior estaba rodeado de muchísimos cables y, aunque los puedes borrar en la edición, es un chollo, así que no le hice fotos

Foto de un precioso clavel

Siguiendo hacia Xaniá por la costa, me detuve en otro lugar que me encantó. Se trata del sitio arqueológico de Áptera.  

Fue una antigua ciudad de Creta, actualmente en ruinas, situada muy cerca de Xaniá. Fue fundada sobre la colina de Paliokastro, a una altitud de unos 230 m sobre el nivel del mar, dominando la bahía de Suda. No hay referencias históricas o políticas sobre sus instituciones hasta comienzos del período helenístico, momento en el que se cree que alcanzó su apogeo. 

Continuó siendo importante en época romana y durante los primeros tiempos del Imperio Bizantino, antes de ser destruida por dos terremotos, en el siglo IV y en el siglo VII, y por los sarracenos en el año 823. 

Los venecianos construyeron un fuerte en el emplazamiento de la ciudad, destruida por los piratas en 1583. La posición estratégica de Áptera también fue aprovechada por los otomanos, que construyeron otra fortaleza que también dominaba la bahía de Suda. Las tropas alemanas se posicionaron en el conjunto de la ciudad vieja durante la Segunda Guerra Mundial. 

Robert Pashley fue el primero en establecer un vínculo entre las ruinas descubiertas en la colina de Paliokastro y la ciudad de Áptera, confirmando esta identificación con las monedas que se hallaron en el yacimiento arqueológico. Las excavaciones comenzaron en 1942, por parte de los alemanes que habían ocupado la isla. Actualmente no ha sido completamente excavada. 

Los romanos dejaron su impronta con importantes infraestructuras, como las imponentes cisternas que abastecían de agua a una población que se suponía era numerosa. 

Ya en el siglo XII, se fundó aquí un monasterio dedicado a San Juan el Teólogo. Contuvo vida monástica hasta el año 1964. 

Lo que queda del monasterio

Siguiendo las instrucciones de la mujer de la taquilla, superamable, me dirigí primero al monasterio. Sin separarse de sus paredes laterales, llegas a la parte de atrás en donde se abre una puerta para entrar en el patio interior. 



En la puerta que se ve abierta, hay una exposición de paneles que cuentan toda la historia del lugar


El camino a seguir entre las ruinas está perfectamente marcado. Cuando sales del monasterio ves ruinas que, en concreto, no sé muy bien qué eran. 


Y caminando hacia la derecha, encontramos las cisternas. ¡Imponentes! La principal mide 55,8 m de largo por 25 m de ancho y tiene una capacidad de 3050 metros cúbicos de agua. El techo, desaparecido, fue originalmente abovedado. Las paredes están reforzadas en el interior por ladrillos y argamasa. La estanqueidad está garantizada por una gruesa capa de yeso impermeable. Debido a la longitud de la construcción, se ha añadido un muro de contención para ayudar a las paredes a soportar el peso del techo y la presión del agua. El conducto de evacuación no está a nivel del suelo, sino ligeramente superior, de modo que las impurezas presentes en el agua quedasen depositadas en el fondo. 


La segunda cisterna consta de tres compartimentos y otras tantas bóvedas. Se estima su capacidad en 2900 metros cúbicos. Cuando se abandonó la ciudad, y dado que solo habitaban aquí los monjes del monasterio, es posible que sirviese como granero. 

La alimentación de las cisternas se efectuaba mediante aberturas practicadas en el techo. Pero el agua también era recogida por otras cisternas en otras partes de la ciudad.











Sinceramente, quedé impresionada por esta estructura. Un poco más allá, hacia la izquierda, estaban los baños romanos. 








Vuelves a la taquilla y coges una segunda ruta para ir a visitar el antiguo teatro. Este ocupa una cavidad natural y su mal estado se debe a que fue utilizado durante el siglo XIX como cantera para las construcciones próximas, sobre todo de la fortaleza otomana de Itzedin, que se ve un poco más allá en la distancia. La longitud máxima es de 55 m y la orquestra tiene 18. La parte que ha sido excavada muestra que las bancadas estaban constituidas por asientos tallados en la roca.



Y de nuevo vuelves a la taquilla para coger la tercera y última ruta. Ahora vamos a ver la llamada "Villa del peristilo". Está parcialmente excavada y nos permite conocer la arquitectura residencial de Áptera. Está datada en el período romano de finales del siglo I a. C. o inicios del siglo I.

Parece tener un peristilo interior y un callejón originariamente cubierto con un techo de tejas. Este techo estaba sustentado por columnas de tipo dórico. En su atrio principal se encontró una pequeña estatua de mármol que representaba a Afrodita, un busto de Hermes proveniente de una estela, así como monedas y piezas de cerámica de uso cotidiano. El atrio era el centro de la casa, en torno al cual se planificó el resto del edificio. Hay un segundo atrio en la parte sur de la casa, donde se han hallado restos de un pozo alimentado por canalizaciones que recogían el agua de lluvia. La inexistencia de manantiales en la colina de Áptera llevó a los habitantes de la ciudad a construir pozos y cisternas individuales para cubrir las necesidades personales.   

Se cree que fue destruida por el terremoto que devastó Creta en el año 365. 




Era la 1 y pico, hacía calor y estaba cansada de andar. Así que puse rumbo al hotel en Xaniá. Sabía que el check-in no era hasta las 3, pero a lo mejor sonaba la flauta y la habitación estaba lista. No fue así, pero tampoco tuve que esperar mucho tiempo. Mientras tanto, estuve en el bar tomándome un cóctel que me ofrecieron como bienvenida. 

Xaniá

Una vez que me dieron la habitación y pude asearme y descansar un poco, decidí salir a conocer la parte vieja de la ciudad. 

Xaniá o La Canea está situada en la parte noroccidental de Creta y es la segunda ciudad más importante de la isla. Tiene más de 120 000 habitantes, contando con las áreas periféricas. Se ubica en una zona en donde se han encontrado restos de todas las fases del periodo minoico. En las tablillas descubiertas aparece documentado el nombre arcaico del asentamiento bajo la forma Ku.do.ni.ja, que corresponde a la posterior Cidonia. Durante los periodos de la Grecia Clásica y Helenística, Cidonia estuvo constantemente en guerra con otras ciudades-estado. En el año 66 a. C., el cónsul romano Metelo derrotó a los cretenses y conquistó Cidonia, a la que concedió los privilegios de una ciudad-estado independiente, como la acuñación de moneda. 

Como ya contamos en otra entrada, tras la Cuarta Cruzada y el desmantelamiento del Imperio romano de oriente en 1204, Creta es cedida a Bonifacio, marqués de Montferrat, que posteriormente vende la isla a los venecianos. Pero en 1263, los genoveses, con el apoyo de la población local, tomaron La Canea, ayudados por el conde de Malta Henrico Pescatore. Controlaron la ciudad hasta 1285, año en que volvió a poder de los venecianos. Sin embargo, en 1645, La Canea cayó en poder otomano. 

En ese momento, la mayoría de las iglesias fueron transformadas en mezquitas. Los turcos se instalaron en los barrios al este de la ciudad, Kastelli y Splantzia, donde convierten la iglesia dominica de San Nicolás en la mezquita Huguiar Tzamissi

En 1821, tras el levantamiento nacional griego, muchos cretenses fueron masacrados, incluido el arzobispo de Kissamos, al que colgaron de un árbol. Elefterios Venizelos, original de Moumies, cerca de La Canea, fue uno de los que lideraron el levantamiento contra los turcos. Su tumba se encuentra en la cima de una colina cercana a La Canea.  

A pesar de haber sido bombardeada durante la Segunda Guerra Mundial, La Canea está considerada una de las ciudades más bonitas de Grecia, especialmente por su viejo puerto veneciano, del siglo XV, y la Mezquita de los Jenízaros. La mayor parte de los edificios han sido restaurados para convertirse en hoteles, tiendas o bares. La catedral griega, de 1860, está situada en una esquina, casi frente a la catedral católica.

El hotel está justo en la avenida que separa la parte nueva de la vieja, por lo que acceder a esta última a pie es muy fácil. El día estaba bastante oscuro, pero no daban lluvia, así que me encaminé hacia allí. Atravesé la avenida y con el GPS en mano, me dirigí en dirección al puerto veneciano, atravesando las callejas de esta zona.

Lo primero que me llamó la atención fue un minarete alzándose por encima de los tejados. Se trata del Minarete Ahmet Aga. Pertenece a la mezquita del mismo nombre, y es uno de los dos que quedaron en pie en La Canea tras los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Está en lo que fue el barrio turco de Splantzia, detrás del Mercado Central (hoy en obras... da la impresión de que cuando las concluyan, ese mercado será grandioso) 



Comparaba las callejas con las de Rethymno y me decía que me gustaban mucho más estas últimas, quizá porque en La Canea hay muchas casas en ruinas, lo que no es el caso en Rethymnon. Pero acabé cogiéndole gusto, no sé, como que me daba la impresión de que aquí había más historia...

Así llegué a la plaza Splantzia del casco antiguo. Ahí se encuentra el otro minarete que, junto con una torre del otro lado, forma parte de la iglesia de Agios Nikolaos. Es un edificio histórico, símbolo distintivo de la fusión cultural de Creta, como lo demuestran ese campanario y ese minarete conviviendo en el mismo espacio.

 


Fue construida en el siglo XIV como un monasterio e iglesia católica para la orden dominicana, bajo la dominación veneciana. Durante la ocupación otomana fue convertida en la Mezquita de Hussein Pasha, momento en que se añadió el minarete. Tras la salida de los otomanos, el edificio fue reconvertido en una iglesia ortodoxa griega, conservando ambas estructuras, el campanario y el minarete. 

Y llegué al puerto.


Realmente, este es el gran sello que los venecianos dejaron en la ciudad. Tiene forma de media luna y está plagado de restaurantes griegos con terrazas que miran al puerto y al faro y que huelen de maravilla... Estaban abarrotados. El paseo hasta el faro es largo, pero merece la pena por las diferentes vistas que vas obteniendo de la ciudad y de las casas que bordean el puerto. Imagino que en días claros de sol, los atardeceres aquí tienen que ser impresionantes. 


 

Comenzaba a dar la vuelta a la media luna para caminar por el malecón hacia el faro, cuando me fijé en esas estructuras de fachada en arco. Después me enteré de que se trata de unas construcciones conocidas como el Arsenal Veneciano de La Canea, un conjunto de antiguos astilleros del siglo XVI que hoy albergan espacios culturales, como el Centro de Arquitectura Mediterránea.

Es un puerto muy protegido
El Arsenal Veneciano va quedando atrás. Foto con filtro
Vista hacia el mar abierto desde el malecón

Gente haciendo fotos desde un edificio en ruinas que se halla en el malecón

A medida que te vas acercando al faro, ves cómo el puerto se va abriendo un poco más. Del otro lado, las famosas casas de colores que caracterizan esta vista 


También me fijé que, entre esas casas del puerto, había una construcción musulmana: la conocida como Mezquita de los Jenízaros, también conocida como la Mezquita Kucjk Hassan. 


Es otro de los emblemas otomanos de la ciudad. Dejó de ser un templo religioso en 1923. Actualmente lo ocupa la oficina de turismo. Fue construida sobre los terrenos de una antigua iglesia de una sola nave.

Los Jenízaros eran no musulmanes esclavizados, generalmente muchachos que habían sido tomados como prisioneros políticos o prisioneros de guerra. El sultán elegía a los jenízaros más prometedores, jóvenes soldados que tenían entre 6 y 14 años, los sacaban de sus hogares y los enviaban a vivir con familias turcas para que se convirtieran al Islam y aprendieran el idioma y las costumbres. 

Sujetos a una disciplina muy estricta, eran soldados extremadamente hábiles temidos por toda la sociedad. Llevaban uniformes especiales y se les pagaban salarios muy altos, así como una pensión al jubilarse. Con el paso del tiempo, lograron crear su propia clase social. 


Llegué al faro, construido sobre la roca entre 1595 y 1601. Es uno de los más antiguos del mundo y ya no está en funcionamiento. Tiene 21 m de altura y alcanzaba 7 millas náuticas. Siempre ha sido el orgullo de la ciudad. Su aspecto actual se debe a una reforma que llevaron a cabo los egipcios en el siglo XIX.


Cuando volví a introducirme en las callejas, me di cuenta de que existían ciertas diferencias entre zona y zona. Así que, leyendo, descubrí que La Canea tiene cuatro barrios principales: el Barrio Topanas, el Barrio Kastelli, el Barrio Hevraiki y el Barrio Splantzia.

Acababa de estar en el Barrio Splantzia y, después de comer en un restaurante por allí, seguí caminando por las calles en dirección oeste. Fue entonces cuando comprendí que aquello era diferente. Supe que me encontraba en el Barrio Kastelli, el barrio más antiguo de la ciudad medieval, donde los venecianos construyeron murallas fortificadas. Aquí se encuentra el Palacio del Gobernador y también la Mezquita de los Jenízaros que había visto desde el malecón. 





En medio de las calles de este barrio se encuentran algunos tesoros arqueológicos, como estas ruinas de Choros Minoiki Kydonia, de donde, entre otras cosas, se extrajeron mosaicos de Dionisio. Pero además, es una zona de mansiones nobles, con ambiente de día y de noche, repleta de hoteles, tiendas y tabernas. 








Siguiendo la voz de un cantante callejero, acabé en el cierre del puerto por su parte oeste. ¡Ambientazo! Restaurantes, hoteles, tabernas y... ¡hasta un Starbucks! 


Un poco caras las castañas, ¿no?


El cantante estaba al lado de la Fuente de Venizelos, levantada en honor al líder de la resistencia cretense que acabó con el dominio otomano de la isla. Es de mármol y realizada en estilo musulmán.



Abandoné la zona y tomé dirección suroeste para ir regresando hacia el hotel y a la parte nueva de la ciudad. 

Casi pareidolia... ojos, nariz, boca...




Entre la mañana y la tarde, podéis imaginar lo cansada que estaba... Fue un placer llegar al hotel, ducharse y ponerse en horizontal, jajajajaja...