lunes, 9 de diciembre de 2019

Puente de la Constitución 2019: Fátima y alrededores (Chus y María) - Parte 1

Fátima, Jardín Oriental Buddha Edén, Alcobaça, Tomar, Figueira da Foz, Quiaios

Hacía tiempo que teníamos previsto este viaje. En realidad, en principio íbamos a ir a Lisboa porque Pili no lo conocía, pero como finalmente ella decidió no venir y tanto Chus como yo hemos estado en varias ocasiones en la capital portuguesa, decidimos cambiar el destino y visitar los alrededores de Fátima, que yo conocía (aunque descubrí alguna cosa nueva) pero Chus no.

Habíamos pensado salir de Vigo sobre las 6:30 de la tarde del jueves 5 de diciembre. Sin embargo, como yo había acabado ya con las gestiones que tenía que hacer, me planté en casa de Chus a eso de las 6 menos cuarto. Ella también estaba preparada, así que, por qué no, decidimos salir ya. Pero... cuando ya estábamos a unos 10 km de Vigo, Chus recibió una llamada: yo me había dejado el móvil en su casa. ¡Mal comienzo! jajajajaja. Vuelta para atrás (a ver, que cuando no había móviles viajábamos igual, pero ahora que los tenemos la sensación de ir sin algo que te hace falta te puede amargar el viaje, por no hablar de que mi móvil es mi cámara de fotos y las hace bastante mejor que el de Chus, ejem, claro está que porque la fotógrafa es también mucho mejor jajajajajaja). ¿Sabéis a qué hora estábamos saliendo de Vigo al final? Sí, lo habéis adivinado, a las 6:30... ¡no se puede luchar contra el destino!

Fue un viaje tranquilo. Y encontramos fácilmente el hotel donde nos alojamos, que, por cierto, quedaba a 5 min andando del santuario: Hotel Santo Antonio de FátimaMuy buena relación calidad-precio.  


Viernes, 6/12/2019:  

Fátima

Nos levantamos sobre las 8 y después de desayunar fuimos a llevar las flores al santuario. No soy especialmente religiosa, pero sí tengo mi particular devoción por la Virgen de Fátima, heredada de mi padre, así que todos los años, cumpliendo una promesa, le llevo una cesta de rosas, este año de color rojo. Hay más gente como yo, así que también llevaba la cesta de rosas blancas de mi amiga Ángela y una rosa solitaria que me había encargado mi amigo Joan. Y en nombre de Pili encendimos una vela. 


Curiosamente, en cuanto Chus sacó la cámara para hacer el vídeo y así enseñarles a mis amigos que había cumplido con sus encargos, apareció un guardia que nos dijo que no se podía hacer fotos. Con cierta capacidad de persuasión, explicándole que no quería que mis amigos dudaran de mí, jajajaja, nos permitió hacer el vídeo siempre y cuando Chus se situase fuera de la capilla. 

No pongo ningún dato ni ninguna otra imagen del santuario porque no nos detuvimos en él, ya que lo conocemos perfectamente. En cualquier guía o en Internet se puede encontrar toda la información necesaria sobre el lugar y su historia. Muy cerquita, en un pequeño pueblecito, se pueden visitar las casas en las que vivían los pastores cuando tuvieron lugar las apariciones.  


Jardín Oriental Buddha Edén


Leyendo la guía para ver lo más destacado de los alrededores, nos encontramos con este jardín que ninguna de las dos había visitado antes. Así que cambio de planes, en vez de ir directamente a Alcobaça, decidimos dirigirnos a Carvalhal, en Bombarral, una localidad más al sur.  


Con más de 35 ha, este jardín fue creado como protesta contra la destrucción de los Budas de Bamiyán: en marzo de 2001, el gobierno talibán derribó intencionadamente todos los símbolos budistas de Bamiyán, en el centro de Afganistán. Como homenaje a los colosales Budas, José Berardo, uno de los hombres más ricos de Portugal, creó un jardín oriental, el Buddha Edén, Jardim da Paz. Entre los Budas, pagodas, estatuas de terracota y esculturas varias cuidadosamente colocadas entre la vegetación, se estima que se utilizaron más de 6000 toneladas de mármol y granito.

Hoy en día, el Jardín se ha visto ampliado con una zona dedicada a la escultura moderna y con otra conocida como Jardín Africano. Esta última nos impresionó por su originalidad y la gran belleza de sus esculturas. Se representan animales de ese continente realizados con material de reciclaje, además de ser un museo al aire libre del arte escultórico de África: merece la pena pasar un día entero contemplando estas piezas.  

Ver aquí todas las fotos del jardín.


Monasterio de Alcobaça: Patrimonio de la humanidad

Llegamos a la pequeña ciudad sobre las 2 y media y teníamos hambre. Es bien sabido que los portugueses comen temprano por lo que dudábamos de encontrar un sitio para comer. Justo al lado del monasterio había un restaurante que aún no había cerrado y allí nos metimos. Chus comió bien, unos "lombinhos de porco", pero los trozos de cabrito que me sirvieron a mí eran más bien pieles que otra cosa (eso sí, los grelos estaban riquísimos). Para el que le interese, Restaurante Fray Bernardo.

Después hicimos la visita al Monasterio. Está en plena remodelación ya que el paso del tiempo no ha perdonado a esta fantástica obra de arte. 

Fue fundado en 1153 por orden de D. Afonso Henriques, el primer rey de Portugal, para cumplir un voto que había hecho a San Bernardo tras recuperar Santarém de manos moras en el año 1147. Tras su construcción, el rey confió el monasterio a los monjes del Císter. Su construcción data de 1178 pero los monjes no se instalaron hasta 1223, cuando ya el monasterio se había convertido en uno de los más ricos y poderosos de Portugal. Se cree que en aquella época vivían unos 1000 monjes que celebraban misas por turnos, sin interrupción.

Fachada de la iglesia del Monasterio
La iglesia fue el primer ejemplar gótico portugués. Sin embargo, su fachada fue modificada en los siglos XVII y XVIII, con excepción del pórtico principal y el rosetón, que conservaron su diseño original, como se ve en esta fotografía. En general, la iglesia destaca por sus grandes dimensiones y su notable elegancia y sencillez decorativa, inspirada en la abadía cisterciense francesa de Clairvaux.

Vista del interior de la nave central desde la entrada de la iglesia


Vista del rosetón de la fachada desde el altar
 
Vista de una de las naves laterales desde la zona del altar

El altar mayor está rodeado por una amplia girola en la que se encuentran la sacristía y otra dependencia a las que se accede por dos hermosas puertas manuelinas del siglo XVI. También tiene nueve capillas adornadas con tallas de madera policromada de los siglos XVII y XVIII, entre las que destaca la de la Virgen de Fátima.  



En el crucero destacan las tumbas de D. Pedro y Dona Inés de Castro, del siglo XIV. Se trata de dos monumentos de estilo gótico flamígero, esculpidos en piedra caliza blanda, que fueron parcialmente dañados en 1811 por los soldados franceses del general conde Drouet d'Erlon. D. Pedro y Dona Inés de Castro vivieron una historia de amor al más puro estilo Romeo y Julieta: D. Pedro estaba casado con Constanza de Castilla y entre sus damas de honor destacaba por su extraordinaria belleza una dama gallega, Dona Inés de Castro. El príncipe se enamoró perdidamente de ella y a la muerte de Constanza vivieron juntos y tuvieron numerosa descendencia (se cree que incluso llegaron a casarse en secreto). Pero el rey temía que la influencia de la familia Castro acabara arrastrando a Portugal hasta ser absorbida, por lo que mandó asesinar a Dona Inés aprovechando la ausencia de D. Pedro, que se hallaba en una de sus campañas guerreras. A su regreso D. Pedro se enfureció y dio muerte a los autores del crimen. En el momento en que accedió al trono tras el fallecimiento de su padre, mandó desenterrar a Dona Inés y ordenó que vistieran lo que quedaba del cadáver con ropas regias, la sentó en el trono a su lado e hizo que todos los nobles le rindieran pleitesía besando su mano y arrodillándose ante ella. Por eso se dice que fue reina después de muerta. Las dos tumbas se hallan una frente a otra con la idea de que, llegado el momento del Juicio Final, ambos se levanten y puedan reencontrarse. 
Tumba de D. Pedro

Rosetón que ocupa la cabecera de la tumba y que representa la rueda de la fortuna

Entre las numerosas salas del monasterio destaca la Sala dos Reis. Data del siglo XVII y está adornada con azulejos que relatan la fundación del monasterio y estatuas que representan a los reyes portugueses, realizadas por los propios monjes. 


Otra de las piezas fundamentales del monasterio es el Claustro del Silencio. Seduce por la sencillez de sus líneas y data del siglo XIV. Entre los contrafuertes, unas finas columnillas gemelas sostienen con elegancia los tres arcos coronados por un rosetón. La planta superior fue añadida en el siglo XVI por los célebres arquitectos Diogo y Joao del Castilho.




No podía faltar la cocina, reconstruida en el siglo XVIII. Constituye una pieza fundamental de 18 m de altura recubierta de cerámica blanca. Contiene una gran chimenea y recibe el agua directamente del río Alcoa.




En cuanto al refectorio, se trata de una gran sala con bóveda ojival. Sobresale una escalera labrada en el interior del muro, rematada con unas bonitas columnas que conducen al púlpito del lector. Por cierto, que están torcidas.



Finalmente, destacamos otro gran claustro destinado a los novicios.



Una vez visitado el monasterio, nos dirigimos a la casa que habíamos reservado para las próximas dos noches, en las inmediaciones de Tomar, nuestro siguiente destino. PERO ESO MERECE UNA ENTRADA POR SÍ MISMA... YA VERÉIS POR QUÉ. 

lunes, 2 de diciembre de 2019

Viaje a Cerdeña: julio 2018 (María y una amiga) - Parte 7

Sexto día: viernes, 27/07/2018

Costa nordeste: de Arzachena a Olbia   

Nos quedaba un día en Arzachena y decidimos aprovecharlo para visitar la Costa Smeralda propiamente dicha. Situada al este de Arzachena es conocida por la presencia de famosos y "celebrities" a lo largo de todo el año, pero sobre todo en verano. De hecho, mientras nosotras estábamos allí nos enteramos de que acababa de llegar George Clooney... pero por desgracia no tuvimos ocasión de encontrarnos con él jajajajajaja.

Para este día, en vez de contar lo que hicimos, prefiero mostrar algunas fotos y comentarlas.


Camino de Porto Cervo

Porto Cervo a lo lejos

Puerto recreativo de Porto Cervo

Un alto en lo "alto" para tomar un café





Esta última foto tiene un poco más de historia. Fue tomada en Olbia, una bonita ciudad al sur de Porto Cervo. Estábamos paseando con unos helados enormes y riquísimos (tan enormes que mi amiga dijo que después de ese no quería saber nada de helados jajajajaja) cuando nos acordamos de que ese día había un eclipse de luna. Lógicamente con el móvil no me fue posible captar la belleza de esa escena, que además era más especial por la presencia de un avión que acababa de despegar. Creo que mi amiga tiene fotos mejores (llevaba una señora cámara). Si las consigo, las pondré aquí. 


Viaje a Cerdeña: julio 2018 (María y una amiga) - Parte 6

Quinto día: jueves, 26/07/2018

Punta noreste: tumbas, nuraghi y Santa Teresa di Gallura  

Alrededor de Arzachena hay muchos y estupendos yacimientos prehistóricos. Uno de ellos es Coddu Vecchiu, que comenzó siendo una tumba en un túnel en torno al siglo XVIII a.C. y entre los siglos XVI y XII a.C. se le añadió una fachada semicircular. Cerca, en lo alto de una colina, hay otra sepultura gigante similar, Li Lolghi, con una estela de 3.75 m de altura. En su base, una pequeña entrada conduce a la tumba, que posee dos cámaras. No muy lejos se halla la necrópolis de Li Muri, donde se construyeron tumbas de piedra rodeadas de losas en posición vertical, que se cree que originalmente sostenían túmulos de tierra que cubrían las sepulturas. 


También se encuentran en esta zona varios "nuraghi", los principales edificios megalíticos de la isla, que se pueden remontar a años anteriores al 1000 a.C. Suelen estar situados en lugares panorámicos y presentan la forma de una torre a modo de cono truncado o dividido por la mitad. La estructura no tiene cimientos y se sostiene solo por el peso de las piedras que los forman, que pueden llegar a alcanzar varias toneladas. Según los estudiosos de la prehistoria sarda, la arquitectura producida por la civilización nurágica fue la más avanzada del Mediterráneo occidental. El uso de los "nuraghi" no se ha determinado con claridad, puede que hayan sido templos, alojamientos cotidianos, la residencia de los jefes del pueblo, fortalezas militares, salas de reunión, etc.



Después de estas visitas nos dirigimos al pueblo de Santa Teresa di Gallura. Dimos unas cuantas vueltas a sus calles, que giran en torno a una amplia plaza que desciende hasta la pequeña pero popular playa Rena Bianca. Estaba abarrotada y nos limitamos a hacer unas fotos. Decidimos seguir por la lengua de tierra que configura el Capo Testa, en donde se esconden distintas calas pero también una playa grande de aguas cristalinas en la que decidimos quedarnos a pasar el resto del día, después de una deliciosa comida acompañada por un par de mojitos en un bar bajo los pinos justo a la orilla.



Vista desde lo alto de la carretera que lleva a Capo Testa


  

Al caer la tarde decidimos ir dando un paseo hasta el final del istmo. El extremo norte del cabo se caracteriza por las formaciones rocosas. Las piedras se han erosionado desde hace 300 millones de años creando formas de lo más fotogénico, que recuerdan a un paisaje lunar. Se conoce también a esta zona como Valle de la Luna, pero no debe confundirse con la zona del mismo nombre de la que ya hablamos en otra entrada y que se encuentra en el interior. 


Destaca el faro erigido en 1845 para guiar los barcos que pasaban el estrecho de Bonifacio, que separa esta punta de Cerdeña de la vecina isla de Córcega. 

En el vídeo que sigue a continuación se recoge un resumen de este día.







jueves, 28 de noviembre de 2019

Viaje a Cerdeña: julio 2018 (María y una amiga) - Parte 5

Cuarto día: miércoles, 25/07/2018

La Maddalena 

El archipiélago de la Maddalena está compuesto por siete islas, de las que las dos más importantes son La Maddalena y Caprera. Tiene también unos 60 islotes rocosos. En 1996 se constituyó el Parque Nacional de la Maddalena protegido hasta tal punto que la circulación de veleros y barcos a motor está estrictamente regulada. Lo más destacado es el tono azul turquesa y verde esmeralda del mar, también la arena blanca de las playas y calas y las formas imposibles de las rocas de granito talladas por el viento. 

Teníamos mucha ilusión por visitar el archipiélago y sin embargo la excursión fue bastante decepcionante. Habíamos reservado plaza en una de las agencias que ofrecen cruceros de 7 horas de duración en los que supuestamente vas a disfrutar de las playas de las islas, lanzarte al agua desde el barco y saborear una excelente comida italiana. Pues bien: el barco iba a tope, no había dónde poner un pie, todo eran empujones para tratar de encontrar un huequito en el que poder acomodarte, ver el paisaje y hacer alguna que otra foto. Las playas en las que bajamos estaban llenas de turistas que iban y venían (llegaba un barco, descargaba sus pasajeros y otro grupo se levantaba de sus toallas para volver a su embarcación... como ganado, sinceramente). La comida resultó ser espaguetis con tomate que además empezaron a cocinar desde primera hora con lo cual el olor nos acompañó durante toda la excursión. Sí hubo un momento para disfrutar del agua lanzándose desde el barco, pero las comodidades para cambiarse de ropa y secarse eran mínimas... En fin, que si alguien quiere hacer ese viaje le recomiendo que coja un fueraborda en el que van grupos más pequeños. 

A ver, no todo fue negativo. Es cierto que la belleza de las aguas que rodean el archipiélago merece la visita.








Lo mejor, sin duda, la visita a la capital del archipiélago, La Maddalena. Pena el poco tiempo que nos dejaron, que apenas dio para tomar uno de sus famosos helados y recorrer su calle principal. 

Es la única ciudad de la isla. Fue un antiguo pueblo de pescadores y hoy se dedica a la artesanía y la venta de productos típicos, como tapetes y corales. Sus calles recuerdan, por su arquitectura elegante, a las de la Rivera de Liguria, con edificios neoclásicos y calles secundadas por hileras de palmeras. Sus habitantes todavía se sienten orgullosos de la derrota infligida en 1793 a los franceses que impidió que Napoleón se hiciese con la isla. 


   

Viaje a Cerdeña: julio 2018 (María y una amiga) - Parte 4

Tercer día: martes, 24/07/218

Norte de Cerdeña hasta Arzachena (Costa Smeralda)

Nos despedimos de Antonio y pusimos rumbo a la costa norte para ver algunas cosas que nos habíamos dejado atrás y después continuar hasta llegar a algún lugar próximo a Palau, en el nordeste, desde donde salía nuestro barco para recorrer La Maddalena al día siguiente.

La costa norte de Cerdeña se conoce como "Costa Smeralda". Tiene 55 km de largo y abarca más de 30 km cuadrados. Es un destino turístico de lujo con playas de arena blanca. Algunas de ellas se encuentran en la zona de Valledoria, en la que apenas nos detuvimos para sacar unas fotos.



Retrocediendo aún más hacia el oeste, nos acercamos a Castelsardo. Antes de llegar a la ciudad descubrimos la roca conocida como "La roca del elefante", una gran masa de piedra que presenta esta forma, en parte debido a la erosión y en parte debido a la imaginación popular. Pero esta formación no es tan solo una curiosidad natural ya que en su interior se construyeron dos "domus de janas" (típicas cámaras funerarias de Cerdeña) en la época del Neolítico, dentro de los cuales hay relieves importantes y símbolos primitivos de los mundos vegetal y animal. Desafortunadamente había obras cuando nosotras la visitamos por lo que las fotos no son tan buenas como nos hubiera gustado. 




Cuando te vas acercando a Castelsardo con el coche, entiendes por qué esta ciudad resulta tan cautivadora. Se presenta como una pequeña península que sobresale frente a la costa, rodeada por el azul del mar. En lo alto destaca el castillo del siglo XII perteneciente a la familia Doria de Génova y hacia él ascienden las estrechas callejas que suben por la falda de la colina. Actualmente solo unos 5000 habitantes viven en la ciudad pero está llena de turistas que hacen muy difícil no solo aparcar sino también caminar.




Tomamos de nuevo rumbo al este, hacia Costa Paradiso. A medio camino nos encontramos con Isola Rossa, en el municipio de Trinitá d'Agultu y Vignola. Se trata de un pequeño pueblo de pescadores que seduce por su naturaleza incontaminada y los atardeceres incandescentes. Isola Rossa es un promontorio teñido por los tonos cálidos del pórfido (granito de color rojo púrpura) 


Desde aquí tomamos el camino del interior para seguir hacia el este. El "Valle de la Luna" es un rincón perfecto para un viaje por carretera. Se extiende al norte de Aggius. Es un paisaje surrealista y evocador, con extraños cantos rodados de granito que aparecen esparcidos a través de colinas y tierras de cultivo.

 

Mientras íbamos de camino, nos dedicamos a buscar un nuevo alojamiento que nos permitiera movernos por la punta nordeste de la isla. Y lo encontramos: Il Borgo San Pietro , en Arzachena. Stefania, su propietaria, otra de esas jóvenes emprendedoras, es encantadora y sus consejos para recorrer la zona, excelentes. El alojamiento está muy limpio y el desayuno buffet que nos preparaba todas las mañanas, exquisito. Por primera vez encontramos españoles, una pareja de catalanes alojados también allí. Desde que habíamos desembarcado en Porto Torres no nos habíamos cruzado con ninguno y eso nos llevaba a preguntarnos dónde estaban los cientos de coches que habían llegado con nosotros... ¡misterio aún hoy día no resuelto!

Como aún era temprano decidimos acercarnos a Palau, para no ir tan perdidas por la mañana y de paso cenar algo. Palau es una pequeña villa con un puerto muy activo lleno de barcos y compañías que hacen la excursión a La Maddalena. 


Palau


En Palau tuvimos la que creo que fue la única experiencia negativa del viaje: nos sentamos a cenar en la terraza de un bar del puerto y cuando el camarero nos preguntó qué queríamos le contestamos en español (como habíamos estado haciendo hasta ese momento sin ningún problema). Entonces el camarero nos dijo lo siguiente: "estamos en Italia, así que en italiano y si no, en francés o en inglés". Einnnn? Francés e inglés sí y español no? Mal sabía él que tanto mi amiga como yo éramos profesoras de inglés y además dominábamos el francés después de haber pasado las dos seis años trabajando en Marruecos, así que empezamos a hablar mezclando ambas lenguas. El tío se marchó adentro para hacer el pedido, con el rabo entre las piernas y con muy malos modos. Mi amiga decidió en ese momento que no quería cenar en un sitio así, por lo que fue al interior para decirle que anulaba el pedido y que nos íbamos.

Nos fuimos, y como no hay mal que por bien no venga, acabamos en un restaurante estupendo, eso sí, bastante más caro, en el que nos trataron de maravilla y en el que además comí el mejor risotto de marisco que he probado jamás.





viernes, 22 de noviembre de 2019

Viaje a Cerdeña: julio 2018 (María y una amiga) - Parte 3

Segundo día: lunes, 23/07/218

Isla de Asinara (Stintino)

Recogimos nuestras cosas y salimos del apartamento rumbo a Stintino, una pequeña villa muy cercana a Porto Torres de la que salen las excursiones a la isla próxima de Asinara. Teníamos una reserva con Asinara 4x4, una agencia que hace visitas guiadas a la isla. Fenomenal, la recomiendo sin ninguna duda. Muy bien organizado todo, muy amables y, sobre todo, muy profesionales: las explicaciones y el trato de las guías-conductoras excelentes (todos los jeeps iban conducidos por mujeres, esas jóvenes emprendedoras de las que hablaba en el post anterior)
Se la he robado porque me parece que las representa muy bien (se puede bajar, eh!, jajajaja)
La isla de Asinara se encuentra en el golfo del mismo nombre, frente al extremo noroeste de Cerdeña. Su forma es alargada y tiene una longitud de 18 km. Es un parque nacional en el que abundan multitud de especies de flora, varios tipos de aves y grandes mamíferos, como caballos, cabras, muflones y el conocido asno albino. Estos animales fueron llevados a la isla cuando el gobierno italiano la convirtió en penal y centro de cuarentena en 1885. En 1997 se cerró el centro y se constituyó la reserva protegida. Los animales se quedaron en la isla y allí siguen viviendo en estado salvaje y completa libertad. Recientemente se ha instalado un Centro de tortugas marinas en Asinara en el que se ocupan del cuidado de estos animales.  
Esta foto sí es mía y esa soy yo :-)
Es sorprendente el color del agua alrededor de la isla, de un azul turquesa indescriptible. 

Al mediodía hicimos un alto para comer en una pequeña cala. Para una persona como yo, procedente del Atlántico, la temperatura del agua era ideal. Y nadar en aguas transparentes rodeada de peces es un lujo.
Tengo que decir que en nuestro jeep, además de nosotras dos y Amelia, la guía y conductora, iba un matrimonio joven muy simpático formado por un italiano originario de la isla y una francesa. Nos reímos un montón ya que eran simpatiquísimos y yo, personalmente, tengo que agradecerle a él que estuviera todo el rato pendiente de ayudarme a subir y bajar de la trasera del jeep, demasiado alta para una persona a la que le cuesta controlar la pierna izquierda desde la operación de hernia discal (aunque también he de reconocer que me hacía sentir "muy muy muy vieja"😕)                                                                       

  

Cena en Perfugas
(Agriturismo Putzu Canu)

Una vez terminada la excursión a Asinara regresamos a Stintino y con el coche pusimos rumbo a Perfugas. Habíamos pensado utilizar el agroturismo como base para las excursiones de los días siguientes, pero lo dicho: hacer rutas y tomar decisiones sin conocer no es muy acertado. Porque Perfugas es una pequeña localidad situada en el noroeste de Cerdeña que, en principio, en el mapa, parecería perfecta para visitar el norte y punta nororiental de la isla. Pero el agriturismo está situado allá donde Cristo perdió las alpargatas y es muy complicado encontrarlo, por no hablar de las estrechas carreteritas que conducen hasta él sin señalización de ningún tipo (¡como para volver de noche desde el nordeste, mucho tiempo y pérdida asegurada!). Así que hablamos con Antonio y estuvo de acuerdo en anular la reserva sin gastos extra. Nos quedamos allí esa noche y no nos queda otra que admitir que el sitio era ideal y que Antonio es un magnífico anfitrión y cocinero, eso sí, solo habla italiano (aún así, pudimos entendernos y sobre todo reírnos, porque simpático y dicharachero es un rato largo). Nos preparó un "porchetto" al estilo sardo, que nos sirvió en una típica fuente de corcho, que estaba de rechupete. Primer contacto, también, con el "limoncello"...

jueves, 21 de noviembre de 2019

Viaje a Cerdeña: julio 2018 (María y una amiga) - Parte 2

Organizando el viaje a Cerdeña: julio 2018


Cerdeña es la tercera región más extensa de Italia, por detrás de Sicilia y Piamonte, con unos 24 000 km². Por lo tanto, era imposible recorrerla toda en 10/12 días. Eso suponía consultar guías, tomar apuntes, seleccionar recorridos, escoger alojamientos... 




De Barcelona a Porto Torres: julio 2018

Para viajar desde España a Cerdeña por mar la única opción es tomar el ferry de la compañía Grimaldi en el puerto de Barcelona. La travesía dura aproximadamente 12 horas 15 minutos. Y puesto que es una de las rutas más transitadas es necesario hacer la reserva con bastante antelación.

Es importante armarse de paciencia si llevas coche. Hay muchísimos vehículos y la organización, tanto para la entrada en el barco como para la salida, es un poco caótica. 

Nosotras decidimos no coger un camarote para ahorrarnos unos eurillos, pero si tuviéramos que repetir el viaje seguramente lo cogeríamos. Dormir en la zona de butacas es bastante incómodo, a no ser que lleves un saco de dormir calentito y te tumbes en alguna esquina del salón. Por otra parte, es una zona de paso para el personal del barco, con lo cual están continuamente entrando y saliendo con lo que eso implica de entrada de luz y cambio de temperatura al abrirse y cerrarse las puertas. A la ida, el aire acondicionado estaba muy alto y pasamos frío. Y a la vuelta, tuvimos que soportar un simulacro de evacuación bastante mal organizado que nos sacó de nuestro sueño para estar de pie en el medio de los pasillos durante más de una hora... ¡y yo que creía que lo de los simulacros se había acabado al jubilarme! ¡Y si aún nos hubiéramos puesto los chalecos y subido a los botes salvavidas! ¡Eso habría sido divertido!

Por la mañana subimos a cubierta... agradable sentir el aire del mar, pero hay demasiada gente y la música está bastante alta por lo que a veces resulta un poco molesto. Muchos niños dando gritos en la piscina 😱. Piscina que en los folletos de propaganda parece gran cosa y no deja de ser un pequeño tanque con agua, 😆😆😆 Otro de los inconvenientes de no ir en camarote es que tienes que pasearte por el barco con tus pertenencias, lo cual es bastante cansino.

Pero, vamos, que en general fue un buen viaje, yo creo que sobre todo porque íbamos con la ilusión de descubrir cosas y gentes nuevas.


Primer día: domingo, 22/07/18

Encontrar el alojamiento: Il Pezzo Mancante (haz clic en él para verlo)


Llegamos a Porto Torres con un poco de retraso sobre el horario previsto y además el desembarco llevó su tiempo. Teníamos que buscar el Bed and Breakfast que habíamos reservado para instalarnos antes de hacer la primera excursión prevista. No resultó tarea fácil (y eso que al final estaba a 5 min del puerto), no sé si por el cansancio del viaje, por haber dormido poco o porque realmente la pequeña ciudad no está bien señalizada. Dimos más vueltas que un 8 pero por fin lo conseguimos, aunque no había nadie para darnos la llave (la dueña se había cansado de esperar). Total, llamada de teléfono y espera hasta que apareció la propietaria, una chica joven encantadora (la primera de otras muchas que conocimos en la isla, mujeres emprendedoras que han montado sus propios negocios). Nos mostró la casa: salón y cocina abajo (en la cocina todo lo necesario para desayunar al día siguiente), nuestra habitación en el piso superior con el baño fuera pero solo para nosotras (la otra habitación también tenía su propio baño) y una pequeña terracita muy agradable para tomarse una cerveza a media tarde (no pudimos aprovecharla porque solo nos quedamos esa noche... había mucho que recorrer y no podíamos detenernos mucho en un sitio). Destacamos la amabilidad de la propietaria, la limpieza y el dejarnos todo lo necesario para un buen desayuno (por cierto que ya en ese primer momento nos dimos cuenta de la importancia que tiene en la isla el reciclado, ya que en todas las casas hay recipientes para los distintos tipos de desechos).


Era poco más de mediodía y después de instalarnos salimos rumbo a nuestro primer destino.


Grotta di Neptuno


Esta cueva está situada en el extremo noroccidental de la isla, en el cabo Caccia, a unos 25 km de Alghero. Se puede llegar a ella en barco o por tierra. En este último caso tienes que descender los 656 peldaños que salvan el desnivel de 110 m que tiene el acantilado.

Escaleras que bajan a la Grotta di Neptuno (la foto no es mía, es de Google. No sé qué pasó con las fotos de ese día)

Nosotras optamos por el descenso. Aquello parecía no acabarse nunca... Cuando llegamos a la entrada de la cueva tuvimos que sentarnos un buen rato para que las piernas dejaran de temblar. Pero el esfuerzo había merecido la pena: se trata de una catedral natural, descubierta en el siglo XVIII, con bosques de estalactitas y estalagmitas que se reflejan en estanques de agua. Sin embargo, la visita guiada en sí nos pareció cara y poco interesante: haces el recorrido en muy poco tiempo, con explicaciones más bien breves, y no te puedes detener como a ti te gustaría para disfrutar de esta maravilla de la naturaleza (hay que salir para dejar entrar al siguiente grupo)


Y después la tortura de volver a subir los escalones... a pleno sol, sin ningún rinconcito para protegerte de sus rayos. No recuerdo el tiempo que nos llevó, solo sé que cuando me vi arriba me sentí orgullosa de haberlo conseguido (hasta ese momento yo había sido lo que se dice una auténtica sedentaria que no hacía ejercicio de ningún tipo... aunque poco tiempo antes mi hija me había iniciado en la práctica del yoga y, si bien poco me había dado tiempo a aprender, lo cierto es que en la subida traté de respirar como ella me había enseñado). No sé qué ha sido de una foto que nos hizo una catalana cuando llegamos a lo alto, rojas, agotadas por el esfuerzo, pero contentas (si algún día la encuentro, la añadiré a la entrada)



Alghero

De la cueva nos fuimos a Alghero. Es una pequeña ciudad que conserva su arquitectura medieval. Está rodeada de antiguas murallas y su casco antiguo está adoquinado. En el siglo XII formó parte de la Corona de Aragón.


Aconsejamos el paseo alrededor de la ciudad siguiendo la muralla desde la que se tienen unas vistas impresionantes del mar que la baña. El puerto está lleno de vida (¡y de turistas!). Nosotras cenamos en una de las terrazas de los muchos restaurantes que hay en él y tengo que confesar que el primer contacto con la cocina sarda fue estupendo: fresca, natural y con fuerte sabor a mar. Y no menos impresionante la puesta de sol.



Paseamos sin rumbo por sus calles disfrutando del ambiente alegre y festivo al anochecer. Creo que no dedicamos el tiempo suficiente a este bello conjunto ni al magnífico litoral cercano que presenta algunas de las playas más bellas de la isla. Es lo que tiene planear un viaje desde la distancia... cuando llegas al sitio te das cuenta de que o bien hay mucho más que ver y hacer, por lo que sería deseable pasar más tiempo allí, o bien sería mejor pasar de largo e ir a otro lugar (al tener reservados los alojamientos con anticipación esa flexibilidad no es posible). Pero todo sirve para aprender así que en algún otro momento volveremos a Cerdeña y trataremos de corregir los errores de este primer viaje. 


Ya sabéis: no es mía