jueves, 1 de enero de 2026

Diciembre, 01de 2025 al 31 de enero de 2026: Dos meses en Sfakaki, en Creta (yo... ) - Parte 7

Viernes, 26 de diciembre, a lunes, 29 de diciembre, de 2025 


Cuatro días en Xaniá

Sábado, 27: 

Segundo día

Península de Akrotiri

Había contratado la excursión en 4x4 para este día, pero me avisaron de que se posponía al lunes, porque daban fuertes vientos y posible lluvia en la zona a la que íbamos. Así que tocó reinventarse. Pensé en recorrer la Península de Akrotiri.  


Esta Península alberga el aeropuerto, el puerto comercial de Souda, hermosas playas como las de Stavros y Seitan Limani, monasterios, etc. Se encuentra, como vemos en la foto, al nordeste de la ciudad de Xaniá.

La primera parada la hice en el parque conocido como las Tumbas de los Venizelos. Aquí se encuentran las tumbas de Eleftherios Venizelos, de quien ya hemos hablado en varias ocasiones, como impulsor de la independencia de Creta frente a los otomanos y siete veces primer ministro del país, y de su hijo Sófocles. Desde la colina en la que se encuentran hay unas vistas impresionantes de la ciudad. 


 


También se halla en este parque el monumento a Spiros Kayales, conocido como el rebelde que convirtió su cuerpo en un asta de bandera. En enero de 1897, los barrios cristianos de Xaniá fueron incendiados y sus habitantes masacrados. Eso die pie a la última revolución cretense y se creó el Ejército Revolucionario de Akrotiri. En febrero de ese mismo año, barcos de Gran Bretaña, Francia, Rusia, Alemania, Austrohungría e Italia, anclaron frente a la costa de Xaniá y comenzaron un fuerte bombardeo contra los rebeldes. Una bala de cañón derribó el asta con la bandera. Pero un muchacho de 25 años, Spiros Kayales, levantó la bandera usando su propio cuerpo como asta, a pesar del peligro que eso suponía. El almirante italiano Canevaro, sorprendido por la acción, ordenó detener el bombardeo. 

Al año siguiente, Creta se convirtió en un estado autónomo. Pero, en diciembre de 1913, después de varias batallas sangrientas, gracias a la estrategia del Primer Ministro de Grecia, Eleftherios Venizelos, que utilizó la diplomacia, la unión del pueblo cretense con Grecia se hizo realidad. 

Spiros Kayales había nacido en 1872 y murió en Xalepa, Xaniá, en 1929. Luchó con el Ejército Griego en la Guerra de los Balcanes (1912-1913). La estatua se levantó en esta colina en 1997 para celebrar el centenario del levantamiento de Akrotiri. 



Tumba de Eleftherios Venizelos

Tumba de Sófocles Venizelos


Desde las tumbas, seguí el camino hacia el norte por la costa, hasta encontrarme con las ruinas de la iglesia de Saint George Koumpelí. Era una iglesia católica que formaba parte de un gran complejo monástico del período veneciano. Probablemente fue destruido en 1645 durante la conquista de Xaniá por los otomanos.


Más hacia el norte, me detuve en el pequeño pueblecito de Agios Onoufrios. Su playa es conocida por sus aguas poco profundas y arena fina, además de que aquí hay un pequeño puerto pesquero que hace del lugar el sitio perfecto para las vacaciones en familia. 










El objetivo último de seguir por la costa hacia el norte era llegar a Stavrós, en donde se filmó la danza final de la famosa película Zorba el Griego, protagonizada por Anthony Quinn. Y llegué. Pero me decepcionó, yo esperaba un pueblecito pescador con callejas en torno a una placita, con un pequeño puerto como el que acababa de dejar atrás... y nada de nada. Casas y chalets desperdigados por la zona y cafés y tabernas totalmente cerrados. 

Eso sí, en una de sus playas desovan las tortugas




Dando vueltas tratando de alcanzar un puertecito o algo semejante fui a parar a otra playa, esta sí lleva el nombre de Zorba.


 




Tocaba dejar las playas y tirar hacia el este y hacia el centro de la península. Había visto información sobre un monasterio que me apetecía conocer: el Holy Trinity Tzagaróli. 


Cuando llegas, y te encuentras con esta fachada, te quedas muy sorprendido, porque no se parece en nada a los anteriores monasterios que había visto hasta entonces. Por cierto, a la entrada me encontré con dos parejas mayores (que luego resultó que estaban en mi mismo hotel en Xaniá) y uno de los hombres me preguntó de dónde era. Al decir España, me dijo que él había estado en Granada y en Barcelona y que de qué parte exactamente era yo. Galicia, ni idea, Vigo, ni idea, Celta de Vigo, ¡ah! ¡sí!, ahí sí jajajajajja... También me dijo algo que ya había oído y que más gente me confirmaría al día siguiente: a Creta, incluso en temporada alta, vienen muy pocos turistas españoles, suelen ir más los alemanes, los italianos sobre todo, y algunos franceses. Bueno, si me paro a pensar en lo que ya dije, que nuestras playas como tales son mucho mejores, no es de extrañar que los españoles no vayan a Creta, pero no cabe duda de que a nivel cultural e histórico la isla es algo que merece mucho la pena visitar. 



Un monje caminaba desde el interior hacia la entrada, hacia una mesita que ponía en una cesta 3 euros. Hice ademán de volver al coche, pero me dijo que pasara. ¿Por qué todos los monjes están gordos y llevan esa horrible barba blanca que les da ese aspecto de personas desaseada? Se lo pregunté a un cretense y me dijo que no tenía ni idea de por qué era así, jajajaja...



Este monasterio fue construido en 1634 por los hermanos Leremias y Lavrentinos, de la familia veneciana Zangaroli, unos monjes ortodoxos que decidieron aprovechar una construcción ya existente. Su construcción no fue fácil y sufrió numerosas interrupciones y todavía, a día de hoy, están en obras. 

En principio se usó como escuela teológica, siendo su máximo apogeo en el siglo XIX. Alberga algunos de los iconos de madera, libros y códices que se salvaron del ataque de los turcos en su propio museo. 

En cuanto a la arquitectura, es un magnífico ejemplo de las construcciones defensivas de los monasterios venecianos de la época. La iglesia presenta estilo bizantino cruciforme con tres cúpulas que corresponden a la nave central y a las dos capillas laterales. Por lo que respecta a su decoración exterior se ve la influencia del estilo occidental. Tiene un nártex en la parte frontal, que está en ángulo recto con el pasillo principal. A los lados, columnas corintias y dóricas y dos inscripciones, una en latín y otra en griego, representando los antecedentes de los fundadores. En el año 1864, se añadió un campanario. 



Bellísima la lámpara central




Un mismo lugar con efectos diferentes








Volví a poner rumbo al norte para ir a ver un Monasterio Católico que parecía estar sobre la costa. Encontré la muralla de cierre y fui siguiendo el camino que se indicaba. Total, para encontrarme con una puerta lateral cerrada a cal y canto así como un cartel que prohibía fotografiar el edificio y a los monjes. Pero lo más curioso, es que mirabas a través de la verja y todo el conjunto estaba en obras. Así que nada. Vuelta al sur. 

Bajé por una carretera diferente para dirigirme directamente a Souda. Esta bahía, de unos 15 km de largo y de 2 a 4 km de ancho tiene un puerto en donde se realizan importantes operaciones comerciales para el noroeste de Creta. Pero para los turistas es conocida por el Cementerio de las Víctimas Aliadas de la Segunda Guerra Mundial.

Este Cementerio está ubicado en la orilla del mar y es el lugar de descanso de 1527 soldados. Entre las tumbas hay, entre otras nacionalidades, 447 neozelandeses, 197 australianos... Y también está enterrado aquí el famoso arqueólogo John Pendlebury, que trabajó en Knossos para la Escuela Británica de Atenas y que fue trágicamente ejecutado por los alemanes en 1941 mientras trabajaba para la inteligencia británica. 

Es un lugar sereno que rinde homenaje a esos soldados de la Commonwealth que hicieron el enorme sacrificio de perder sus vidas en una isla tan lejos de sus hogares. Aquí se celebran ceremonias anuales en honor a las víctimas. Los terrenos están bien cuidados y presentan lápidas de un color amarillo blanquecino que, en su gran mayoría, llevan los nombres de los jóvenes y a cuyos pies crecen distintas especies de flores. 

Paseé bastante rato por él, pero debo deciros que yo no sentí paz sino una tremenda angustia. En mi mente, las muchas imágenes de películas de la Segunda Guerra Mundial, con muchachos cayendo sin vida en una absurda guerra que un loco sin escrúpulos ni conciencia había empezado. ¡Qué dolor morir sin sentido! Y entonces se te va la mente a Gaza, a Ucrania y piensas que seguimos igual, que no hemos aprendido nada, que la gente normal y corriente muere para satisfacer los egos de los que dirigen el mundo... Vidas tronchadas en plena juventud...














Cansada y un tanto de bajón después de esta última visita, volví a Xaniá y al hotel. Dejé las cosas y me fui hasta el puerto veneciano con la intención de comer algo en uno de esos restaurantes que el día anterior olían tan bien. ¡Decepción! La mayoría estaban vacíos (no lo entiendo, era sábado, debía de haber más gente que el día anterior, pero no era en absoluto así). Bueno, alguno estaba abierto y allí me quedé. Después ya me fui a descansar, porque para el domingo había preparado otro viajecito, esta vez a un lugar más alejado.







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