domingo, 18 de enero de 2026

Diciembre, 01de 2025 al 31 de enero de 2026: Dos meses en Sfakaki, en Creta (yo... ) - Parte 12

Miércoles, 14 de enero, a sábado, 17 de enero, de 2026 


Cuatro días en el este de Creta


Miércoles, 14: 

Primer día: De Sfakaki a Heraklion

Gortina

Al igual que había hecho con la parte más occidental de la isla, decidí pasar unos días en la parte oriental y no hacer excursiones de ida y vuelta a Sfakaki, porque eran muchos kilómetros y no merecía la pena. Así que decidí salir hacia Heraklion, en donde dormiría ese miércoles. 

En vez de ir directamente por la costa, aproveché y me metí por el interior para visitar otro de los yacimientos arqueológicos de Creta: el de Gortina. 

Esta antigua ciudad está ubicada a 45 km al sur de Heraklion y a tan solo 20 minutos del palacio minoico de Festos, que ya había visitado. En este yacimiento se han podido encontrar restos de muy variadas épocas y civilizaciones: minoica, griega y romana, entre otras. El lugar parece haber estado ya habitado en el neolítico, sobre el 3000 a. C. Más tarde, en la época minoica, sobre el 1600 a. C., se erigió aquí un importante asentamiento minoico que llegó incluso a rivalizar con Knossos.

Sin embargo, Gortina alcanzó su máximo esplendor durante la época romana, convirtiéndose entonces en capital y centro de la isla de Creta. Durante la época helenística, la ciudad fue aliada de Atenas y en las guerras del Peloponeso se levantaron templos en honor a Zeus y Atenea.  

Entre las ruinas que ahí se encuentran destacan, sobre todo: el ágora, un antiguo anfiteatro, la acrópolis, restos de un templo egipcio, restos del templo de Apolo y, especialmente, la basílica de Agios Titos. 

El yacimiento se divide en dos partes: una, de pago, en donde se encuentran los restos más importantes, hacia el norte, y otra gratuita situada al sur de la carretera. Eso nos hace pensar en la gran extensión de esta antigua ciudad romana.

Empecé por la parte de pago. Dejé el coche en el parking y crucé la taquilla. Nada más entrar, vemos los restos de la basílica de Agios Titos. 


Se trata de uno de los monumentos más importantes de la arquitectura bizantina. El apóstol Tito, a su vez discípulo de San Pablo, introdujo el cristianismo en Creta, siendo el primer obispo de la isla. En el año 250, los llamados Diez Santos (Agioi Deka) fueron martirizados aquí. 


La basílica fue levantada en dos fases: una primera, entre mediados del siglo VI y principios del VII, y otra en el X, cuando fue reconstruida por los bizantinos, tras haber sido destruida por los árabes en el año 824. 

El edificio fue construido con piedras esculpidas por maestros artesanos, con forma rectangular, formando una planta cruciforme con tres naves con crucero y cúpula. Su interior debió haber estado ricamente ornamentado con pinturas que, lamentablemente, desaparecieron en el siglo XVI.


Al oeste de la iglesia había un atrio o patio pavimentado, en el que todavía hoy se pueden ver unos sarcófagos de mármol que probablemente fueron utilizados para el entierro del clero de la ciudad. Al norte, entre la basílica y el odeón, se abría el antiguo foro romano, en el cual se pueden ver hoy en día olivos centenarios.  



El Odeón es el vestigio más importante de Gortina. Originalmente fue un buleuterio (lugar donde se reunía la boulé o el consejo de la ciudad), pero se convirtió en un recinto teatral en el siglo I d. C. Aquí tenían lugar eventos musicales, representaciones teatrales, recitales... siendo el más antiguo de Creta y uno de los más importantes de su tipo. Presenta una estructura típica de teatro romano, pero estaba techado, y constaba de tres partes: el Koilon (gradas para el público), la orquesta y el escenario. 




El Koilon aun conserva los asientos escalonados hechos con piedra tallada de Gortina, lo que prueba la prosperidad económica y cultural de la ciudad. Por su parte, la Orquesta estaba formada por un semicírculo pavimentado de mármol blanco y azul, mientras que el escenario era una zona rectangular elevada que contenía tres entradas y diferentes nichos que albergaban estatuas. Detrás de la escena, entre bastidores, había un área que tenía el suelo decorado con mosaicos, espacio que posteriormente fue utilizado para entierros. 

Uno de los motivos por los que el Odeón es una de las ruinas más importantes de Gortina es porque entre sus paredes guarda el Código Legal o Leyes de Gortina. 



El texto está grabado en una serie de piedras de nueve por tres metros que forman una gran inscripción compuesta por 12 columnas. En total, unas 630-640 líneas, de las que se conservan 605. Curiosamente, se van leyendo de izquierda a derecha y de derecha a izquierda, para evitar la pérdida de tiempo al tener que desplazarse otra vez a la izquierda, o a la derecha, para el comienzo de la siguiente línea. 



Estas inscripciones nos han proporcionado importante información sobre el marco legal de la ciudad, caracterizándose por ser sorprendentemente liberal y progresista. Es el código legal griego más antiguo y, por lo tanto, está considerado el de mayor contribución de la Creta clásica a la cultura mundial, basado en la tradición minoica. Su contenido presenta información detallada sobre el derecho privado, adopciones, casos de herencia, divorcios y casos posteriores al divorcio, como las relaciones entre padres e hijos, y por supuesto delitos (se necesitaban cinco testigos para acusar a un ciudadano de un crimen, mientras que solo hacía falta uno para culpar a un esclavo). 

En un primer momento, la inscripción no se encontró entera. 

Desde el Odeón, se puede obtener una panorámica del teatro norte, de época romana, construido en la ladera de la colina. En un nivel más elevado se encuentra la Acrópolis de Gortina. Su acceso es difícil y hoy está restringido. 

Curiosidades de la naturaleza. Están enganchados y según sea el que ande, van para un lado o para otro


 


Al norte del Odeón, hay una platanera, cuya capacidad regenerativa (que permite al árbol recuperarse desde sus raíces de daños causados por factores ambientales como incendios o lesiones físicas) lo ha vinculado con el legendario árbol de plátano bajo el cual Zeus y Europa, tras haber sido raptada esta por aquel, el padre de los dioses, hicieron el amor y, desde entonces, conserva sus hojas durante todo el invierno (la mayoría de especies de plataneras son de hoja caduca, pero el que se halla aquí pertenece a una rara subespecie, de la que solo se han registrado unos 50 ejemplares en Creta, que son de hoja perenne: los de la región de Xaniá han sido declarados Monumento Natural Protegido por su valor ecológico). Aquí Zeus y Europa concibieron tres hijos, todos reyes míticos de la Creta minoica: Minos, Radamantis y Sarpedón. 


Cruzando la carretera, accedemos a la parte gratuita. Son apenas 5 minutos andando. Es una zona entre olivos y las ruinas se encuentran diseminadas sin apenas señalización. La mayoría están en zonas valladas, pero fácilmente visibles. Esta zona comienza con un olivo que, según el estudio de sus anillos de crecimiento anuales, tiene una edad aproximada de más de 1600 años. 

Se supone que en esta zona estaban el templo egipcio y el templo de Apolo

Curiosa esta estructura que recuerda la cabeza de una cobra alzándose e inclinándose hacia adelante

No muy lejos de Gortina hay una fábrica de quesos. Intenté que me dejaran visitarla, pero no me lo permitieron. 


Los que sí me dejaron fotografiarlos fueron unos agricultores que estaban recolectando aceitunas cerca de la fábrica. Este proceso lo llevo viendo mucho tiempo en la isla, pero nunca me había detenido para hacer una fotografía.

El olivo y el aceite de oliva están estrechamente relacionados con la mitología, la historia, la tradición, la religión y el arte de Creta, así como con la vida social y económica del pueblo cretense (en la actualidad, los olivares cubren un cuarto de la isla)







Otro cultivo que ocupa también una parte importante es la vid

Por momentos veía montañas coronadas de blanco, pero no fui capaz de decidir si era nieve o simplemente el color de la piedra en la cima


Seguí subiendo hacia el norte para dirigirme a Heraklion. Y haciendo paradas para fotografiar el paisaje y los pueblecitos de montaña. 




Y llegué. Dejé las cosas en el hotel, muy céntrico y con parking al lado. Y allá que me fui a ver el Museo Arqueológico, porque en la ciudad ya había estado. 


Heraklion: Museo Arqueológico

Los que me conocen bien saben que no soy mucho de museos. Pero en esta ocasión estaba interesada en ver el sarcófago que se había encontrado en Agía Triáda, así como el disco hallado en Festos.

Caminando de nuevo  por las calles peatonales de Heraklion
Y ahí está el museo

No les funcionaba la máquina de las tarjetas, menos mal que tienen ahí mismo un cajero. Con descuento y todo por ser mayor de 65, tuve que pagar 12 euros. 

Es uno de los museos más grandes de Grecia (aún así, a mí me pareció bastante pequeño). Contiene la mejor colección de arte minoico del mundo (eso no se lo vamos a negar). También cubre otros períodos de la historia de Creta, con artefactos que van desde el Neolítico hasta la era grecorromana. 

Para llegar a tener este museo, los cretenses pasaron por diversas fases: en 1883, se reunieron en dos salas de la Catedral de Agios Minas diversas piezas arqueológicas. Años después, la colección fue trasladada a un cuartel de la ciudad. Más tarde, entre 1904 y 1912, se construyó un edificio especial para albergar el museo. Sin embargo, se inició otro proyecto para albergarlo a partir de 1937. Este fue dañado durante la Segunda Guerra Mundial, pero la colección sobrevivió intacta y volvió a ser accesible al público en 1952. Posteriormente pasó por un período de renovación hasta que se volvieron a abrir sus puertas en el año 2014. 

Las colecciones se distribuyen en 27 salas y en dos plantas. Como veréis por las fotos, destaca la abundante presencia de objetos de la civilización minoica, procedentes de diversos yacimientos: objetos votivos, herramientas, objetos de uso cotidiano, hallazgos relacionados con las costumbres funerarias y con eventos de carácter público, restos de pinturas al fresco...

En algunas salas hay también objetos de los tiempos griegos y romanos. Por otra parte, hay una colección de esculturas que abarca desde el siglo VII a. C. hasta el siglo III, también a. C.

Me llamó la atención la utilización de las caracolas marinas como recipientes para beber

Otra de las cosas que me impresionó fue la joyería, especialmente trabajada, consiguiendo piezas de gran belleza y valor. 



No presté demasiada atención (me suelo agobiar ante tantos objetos y tantos paneles explicativos), pero parece ser que entre las joyas expuestas en las dos primeras salas se halla un objeto de lujo singular: el colgante de las abejas de Malia. 

Me encantó: representa un conjunto de ovejas cuidadas por su pastor y su perro




Daga de bronce
Salvando las distancias, jejejeje, me recordó la cerámica de Sargadelos

Como veis, se exponen características de la economía, administración y la vida cotidiana durante la época de los primeros palacios minoicos. También se exhiben aspectos relacionados con el fortalecimiento del sistema palacial a través de la construcción de nuevos palacios y grandes villas o mansiones, así como el desarrollo del comercio marítimo.

Reproducción en madera de cómo sería el Palacio de Knossos


En esta misma sala se halla el famoso disco de Festos, una de las dos piezas que me interesaban especialmente: 


Se trata de un disco de arcilla cocida, de unos 15 cm de diámetro por 1 de grosor, con inscripciones en ambas caras, fechado a finales de la Edad del Bronce. Fue encontrado en 1908 por el arqueólogo italiano Luigi Pernier en la excavación del palacio minoico de Festos. El propósito de su uso y su origen aún no han sido determinados, lo que lo ha convertido en uno de los más famosos misterios de la arqueología. 

Presenta sellos jeroglíficos preformados sobre la arcilla blanda, en una secuencia en espiral hacia el centro del disco. Luego fue cocido a alta temperatura. Algunos arqueólogos suponen que la escritura es minoica, pero no se trata del lineal A ni del lineal B. Aproximadamente, 10 signos del disco son similares a signos de la escritura lineal. Por esa razón, otros especialistas le atribuyen un origen no cretense. 

Se estima que fue creado hacia el año 1750 a. C., lo cual lo convertiría en el primer documento impreso de la historia. La fabricación de los sellos que se utilizaron debió ser muy trabajosa, por lo que se deduce que el poseedor debía realizar bastantes textos y con una mayor rapidez que si lo hiciera a mano. Se podía decir que es un precursor de los distintos tipos de imprenta usados en China 2500 años después y en la Europa medieval 3100 años más adelante. 




Estas figurillas que hacen un saludo parecido a los saludos militares no son otra cosa que representaciones de habitantes en algún tipo de ceremonia religiosa en la que muestran su adoración y respeto por el dios o la diosa en cuestión. 

Siempre el toro en la civilización minoica. Una pena que la foto del famoso Ritón de Cabeza de Toro me saliese movida, porque es una pieza extraordinaria del siglo XVI a. C., hallada en Knossos

Me pareció impresionante, quizá más de lo que me lo hubiera parecido de haber conservado las partes perdidas. Me recuerda a esos artistas callejeros que se sostienen sin que se perciba un punto de apoyo por parte del público


En la foto superior vemos otra pieza muy conocida, la Diosa de las Serpientes. Es una de varias estatuas de loza vidriada encontrada en Knossos. Mide 29,5 cm de altura y, supuestamente, representa una diosa de la civilización minoica, aunque también se ha señalado que en realidad podría representar a una sacerdotisa. 

Las figuras aparecen ataviadas con un vestido largo, de estrecha cintura y con un corpiño que deja el pecho al descubierto. La que nos interesa sostiene en ambas manos sendas serpientes y tiene encima de la cabeza un felino. 

En varias salas se muestran objetos relacionados con la muerte, objetos procedentes principalmente de las necrópolis de Festos, Knossos y Arjanes. También se exponen aspectos relacionados con las prácticas funerarias. 



Por supuesto que es aquí en donde encontré el otro objeto que me interesaba: el sarcófago de Agía Triáda. 




Es un sarcófago minoico descubierto en 1903 en el yacimiento arqueológico de Agía Triáda. Está datado en el siglo XIV a. C., período de presencia micénica en Creta. Fue descubierto en una cámara mortuoria, en un pequeño edificio que servía como túmulo. Los materiales exclusivos, la iconografía, los elementos narrativos, técnicas y estilo presentes en el sarcófago aportan evidencias valiosas sobre las ceremonias religiosas y los ritos minoicos. Sin embargo, se pueden apreciar influencias ideológicas egipcias, como barcos, bajorrelieves y representaciones de procesiones con ofrendas. 

Los pictogramas todavía suscitan diversas interpretaciones. Representan 13 escenas, algunas muy ligadas entre sí, mientras que otras parecen ser totalmente independientes. Cada escena tiene un color de fondo diferente (hay cuatro tipos de fondos): amarillo (amanecer), rojo (atardecer), azul (anochecer) y blanco (el día). El espectador tiene que ir caminando en la dirección de las agujas del reloj, desde la cara norte hacia la derecha, alrededor del sarcófago, para poder tener una visión clara de todas las escenas. 

La decoración del lado norte es la más conocida y la mejor conservada (primera foto de las dos que he puesto). A la izquierda vemos dos labrys o hachas dobles, doradas y revestidas con follaje. Las hojas son de doble filo, y están coronadas por dos aves, reales o ficticias, de espaldas a la escena. Son de color negro y amarillo y dan la impresión de que van a levantar el vuelo. 

Entre los postes de las hachas hay un largo recipiente con asas dispuesto en un soporte elevado. Una chica derrama el contenido de otro vaso de forma similar. El líquido podría ser la sangre de un animal sacrificado. A esta chica le sigue otra que carga sobre su hombro derecho un travesaño de madera del que cuelgan otros dos recipientes. Tras ellas una tercera persona, que acompaña tocando la lira. Esta escena transcurre en un fondo blanco, que representa el día, ocupando casi la mitad de la imagen. 

La segunda escena, también relacionada con el tema de las ofrendas, se desenvuelve en el lado derecho de la imagen. A la derecha del todo se ve una imagen masculina extraña, compuesta por una cabeza colocada sobre un cuerpo bruto, sin brazos ni piernas. Este personaje parece ver la escena en toda su extensión. Puede ser una representación de la muerte en sí misma, o una representación del cuerpo o alma del difunto. También podría ser una divinidad. En cualquier caso, parece ser el punto de partida de la lectura del sarcófago. 

Delante de la figura vemos un árbol y una escalera de tres peldaños. Las escaleras marcan claramente la transición de un lugar a otro, de un estado a otro y, por extensión, de la vida a la muerte. En el centro del sarcófago, tres figuras masculinas avanzan en dirección a la muerte o la divinidad. El fondo azul representa la noche. Los tres llevan ofrendas: el primero lleva el modelo de un barco y los otros dos traen, cada uno, un becerro de pelo manchado, representados en actitud de galope en el aire. 

La otra cara del sarcófago, peor conservada, también representa una procesión que se dirige a un pequeño santuario, visible en el extremo derecho de la escena. Aquí todos los personajes van en la misma dirección. El personaje más cercano al santuario es una sacerdotisa que practica un sacrificio en el altar. Tras ella hay un toro que ha sido sacrificado y su sangre fluye en un balde alargado que está en el suelo de lado a lado de la mesa. Detrás vemos a un joven músico que toca la flauta. Y, a continuación, cuatro mujeres jóvenes, caminando de dos en dos, precedidas por una niña que realiza el mismo gesto que la sacerdotisa, con la diferencia de que esta extiende sus manos sobre el toro muerto.  

Como habéis podido observar, no fotografié los laterales, que también están bellamente decorados. 


En el piso superior del museo se encuentran restos de frescos hallados en Knossos y otros palacios. La mayoría están restaurados siguiendo la tendencia actual de respetar lo hallado y dejar vacíos los lugares para los que no se han encontrado las piezas. 


Uno de los frescos más famosos es El Príncipe de los Lirios, cuya copia ya había visto en Knossos.


También vemos el toro furioso cuya copia aparece en un mural en la fachada de los restos de un edificio en Knossos.


Iba buscando el friso con los delfines nadando que se hallaba en una de las estancias del megaron de la reina en Knossos, pero solo hay un fresco pequeño con esos animales (quizá el friso esté en restauración). Hace un momento me enteré de que el friso colapsó recientemente, ¡una pena!



Empezaba a estar cansada y tenía hambre, así que salí del museo para irme a unos jardines, ya próximos a mi hotel, en los que había varias terrazas para comer. Un Aperol, filete de salmón con verduras y un coulant de chocolate con helado de vainilla. 



Cuando me dirigía ya hacia el hotel, me encontré con este otro lugar: 




Jueves, 15: 

Segundo día: De Heraklion a Elounda y Agios Nikolaos

Por la costa

Desayuné, recogí mi coche y puse rumbo al este siguiendo la costa. 

Es una zona no especialmente bonita, sucesión de villas, resorts, hoteles... pero todo como un poco desorganizado. He tenido esa sensación en distintas partes de Creta, que construyen un poco aquí y allá sin mucho orden ni concierto y, a veces, dando la sensación de que construyen de más, hay muchos edificios abandonados a mitad de obra que afean el paisaje. 

Y con las playas me pasa un tanto de lo mismo. Algunas son bonitas, las menos. Claro que todo va en gustos personales, a mí me gustan las playas de arena blanca y fina, como las nuestras en Galicia. Estas son de arena gruesa y color marrón, cuando no de piedras. Ahora, ¡eso sí!, envidio sus aguas, de un color turquesa, transparentes, límpidas, de esas en las que se ve todo el fondo...

No me gustan nada estas construcciones al lado del mar destrozando el paisaje. Donde haya un pueblecito costero, cuidado, tradicional, que se quite todo lo demás

En esta playa estaban en obras, construyendo edificios, y la arena había quedado reducida a esto
Por el otro lado, rocas

Iba con calma y me detuve en el Monasterio de San Jorge, al lado mismo de la carretera.

 
  En realidad, se trata del Monasterio de Agios Georgios Selinari, situado en la garganta de Selinari, entre Heraklion y Elounda/Agios Nikolaos. Es un lugar de peregrinación muy popular y una parada común para los viajeros que recorren esta carretera. 

Fue fundado originalmente en el siglo XVI por un monje que encontró un icono de San Jorge allí, aunque el complejo actual es moderno y fue establecido en 1961.




En su extremo oriental se encuentra la antigua iglesia de Agios Georgios, mientras que en el lado oeste hay edificios más recientes y dos iglesias de nueva construcción dedicadas respectivamente a la Teofanía y a la Resurrección. La antigua capilla es del siglo XVII y cuenta con un icono de San Jorge que, según la tradición, sobrevivió al ataque turco (se dice que tiene agujeros de bala visibles)


Se respira un ambiente sereno y espiritual, con jardines cuidados y una fuente de piedra en el centro. 

El monasterio está a los pies de una alta montaña rocosa. Las pequeñas aves rapaces vuelan alrededor








En vez de seguir la carretera directamente hasta Agios Nikolaos, me desvié hacia Elounda, un poco más al norte. En el camino volví a ver las montañas que no sé si estaban cubiertas de nieve o presentan ese color blanquecino por las características de las rocas que las conforman. 



Elounda

El paisaje, a medida que vas descendiendo hasta Elounda, es realmente bonito.


 


Frente a Agios Nikolaos, que queda al sur de Elounda, hay dos islas: la grande se llama Ágioi Pandes y la pequeña, Micronisi


Prácticamente unida a Elounda está la isla de Kalydon y un poco más al norte, la pequeña Spinalonga, con restos de una fortaleza veneciana y edificios que funcionaron como leprosería. Mi intención era visitarla, pero en esta época del año no hay barcos que te lleven allí

Elounda es la antigua polis de Olunte, en constante guerra con la ciudad-estado de Lato. La mayor parte de la ciudad quedó sumergida bajo el mar al final de la Antigüedad y hay restos visibles bajo las aguas de la bahía. Su economía se basa en la agricultura, el turismo, el comercio de la sal y la extracción de esmeril (una roca muy dura utilizada para cortar)

La carretera que conecta Elounda con Agios Nikolaos tiene aproximadamente 12 km y pasa por la cima de una montaña local, desde cuya parte superior se puede ver la dimensión entera de la Bahía de Mirabello. Esta zona es famosa por sus balnearios y las visitas de personalidades, como el exprimer ministro Andreas Papandreou y la familia real de Arabia Saudita. También estuvo aquí François Miterrand y el dictador libio Muammar al-Gaddafi (ambos se reunieron en un lujoso resort de Elounda para discutir sobre la resolución de conflictos en Chad).

La ciudad pesquera de Elounda cuenta con aproximadamente 2200 habitantes. Un evento que marcó su popularidad fue la grabación de la película de Disney «The Moon Spinners», en España traducida como La bahía de las Esmeraldas, de 1964.

Es muy agradable pasear por su puerto y tomarse un café mirando al mar.


 






Playa de Elounda

Elounda al fondo, vista desde el istmo que une tierra firme con la isla de Kalydon

Antes de abandonar este encantador pueblecito, me acerqué al istmo que la une con Kalydon. En realidad, Kalydon es el nombre antiguo, mientras que Spinalonga (con la que prácticamente solo se identifica la pequeña isla en donde estaba la leprosería) sería su nombre actual. Pero no debe confundirse con la cercana Península de Spinalonga, de la cual se dice que antiguamente formaba parte. 

Aunque no la visité, me gustaría recoger parte de la historia de este famoso lugar de Creta. Como se trataba de una isla aislada, se pensó que era ideal para asistir a los infectados por lepra, así que se convirtió en un refugio para quienes padecían esta enfermedad. Con el tiempo, se convirtió en el hogar de algunos de los tratamientos médicos para la lepra más avanzados de Europa. Cuando se halló la cura, la leprosería fue cerrada. 

Agua cristalina en el istmo

Restos de molinos de viento en el istmo

La parte de Elounda más cercana al istmo



Agios Nikolaos

Empezaba a estar cansada, así que ya me dirigí hacia el sur, a Agios Nikolaos, donde había reservado un hotel para dos noches. Es verdad que en esta época del año la mayoría de los establecimientos están cerrados, pero también lo es que no vuelvo a cometer la tontería de seleccionar el hotel a través de Revolut para poder usar los puntos acumulados, porque no me gustó nada de nada: era de esos en los que no hay nadie en la recepción (menos mal que después de estar pensando qué hacer, salió un chico con unas cajas que resultó ser el encargado, si no, me hubiera quedado en la calle, porque, evidentemente, aún no tenía la tarjeta para entrar). Pues eso, que entras con la tarjeta y sales por tu cuenta pulsando un botón desde el interior que te abre la puerta. La habitación, pequeña, el baño, más, y el desayuno (de 8 a 9), cutre. Encima sin parking. Di tú que me fue fácil aparcar en las calles cercanas. Y sí, estaba muy céntrico.  

Me instalé y me fui a dar una vuelta para conocer el pueblo y también para buscar un sitio para comer. Es un sitio encantador, único inconveniente para mí: muchas cuestas, porque está construido sobre tres colinas. 

Catedral de Agios Nikolaos


Agios Nikolaos, capital de la unidad periférica de Lasithi, está situado junto al mar, en la zona nororiental de Creta. Tiene una población de alrededor de 28 000 habitantes. Es una ciudad turística, cuya principal característica es tener un lago de agua salada en pleno centro de la ciudad.

Esta es la zona que podríamos llamar paseo marítimo





En esta zona solo había un par de restaurantes abiertos y el menú que exponían fuera no me atraía. Así que me fui al área del lago, pero, aunque había terrazas abiertas en aquel momento, el menú era más que otra cosa comida rápida que tampoco me apetecía. Esta zona, en verano, y especialmente por la noche, está muy animada. Se recomienda probar el yogur de cabra casero en cualquiera de las tabernas alrededor del lago. 

Para cócteles, se aconseja la azotea del ARC Espresso y Cocktail Bar, desde donde las vistas sobre el lago y el mar te dejarán sin aliento. Pero para mezclarse con la gente local, ve a tomar algo al Yanni's Rock Bar, junto al puerto. Hay un par de bares alrededor donde puedes bailar toda la noche. 

Canal que une el mar con el lago

A seguir buscando tocaba. Y encontré el sitio ideal. Siguiendo el plano de Google Maps, vi que hacia la derecha había unas callecitas que llevaban a otra zona, en realidad, a la pequeña playa de la ciudad. Y ahí sí, las terrazas estaban abiertas y con variedad de comida. 



Mientras comía, me leí algo sobre la ciudad: 

Aquí se ubicó la antigua Kamara, llamada así por un edificio abovedado, considerada el puerto de la ciudad de Lato. Probablemente, a fines del siglo III o principios del II a. C., quizá debido al crecimiento de la navegación y el comercio, los habitantes de Lato fueron abandonando la ciudad para instalarse en Kamara. 

Restos de la antigua Kamara en el centro de Agios Nikolaos

La leyenda dice que el lago, la joya de la ciudad, no tiene fondo y que las diosas Atenea y Artemisa se bañaban bajo la luz de la luna, lejos de las miradas indiscretas de los mortales. Otra leyenda dice que está conectado por un túnel subterráneo al volcán de Santorini. Al final de la Segunda Guerra Mundial, el ejército alemán, antes de retirarse de Creta, arrojó cañones y vehículos blindados al lago. 

Y había terminado el día. 



Viernes, 16: 

Tercer día: Sureste de Creta

Gournia

En el mapa, veis la zona por la que me moví. Es una bonita excursión, aunque ahora, sabiendo lo que sé y lo que vi, la habría hecho al revés, hubiera empezado por ir de Agios Nikolaos a Ierápetra, porque la carretera está muy bien y es fácil, sin atravesar montaña propiamente dicha, y porque la costa, yendo hacia el este y luego hacia el norte, es mucho más interesante que al revés. 

Antes de coger el desvío hacia Ierápetra, en caso de haberlo hecho así, está el sitio arqueológico de Gournia. Me detuve en él, 5 euros y yo la única visita. Si uno ha visto ya Knossos, le sobra, pero a mí me gustan las ruinas de las ciudades minoicas, pasearme entre ellas e imaginarme cómo podría haber sido la vida allí. Y no deja de ser un paseo muy agradable, sobre todo cuando luce el sol de la mañana.  

Saliendo de Agios Nikolaos a primera hora de la mañana

Vista con zoom del puerto deportivo

La carretera hasta Gournia es preciosa, las vistas de la Bahía de Mirabello son de gran belleza, así que, cada dos por tres, me iba parando. 


Agios Nikolaos, con zoom, del otro lado de la bahía

Gournia está al lado de la carretera, así que es muy fácil dar con el yacimiento. Está en la cima de una pequeña colina a poca distancia de la Bahía de Mirabello. Fue excavada a principios del siglo XX. 



Gournia significa "abrevadero", por eso se le dio ese nombre, al haber hallado en el lugar muchos depósitos de agua. Al parecer, estuvo ocupada desde el minoico antiguo (en torno al 2300 a. C.) y hay signos de ocupación del minoico medio, pero los principales edificios se construyeron en el minoico reciente. Entre ellos destacaba un palacio de 50 x 37 m, seguramente sede de un señor local, en la cima de la colina.
 

La ciudad fue destruida al mismo tiempo que los demás palacios principales de la isla, hacia el 1450 a. C. Cincuenta años después se volvió a ocupar, momento en el que se construyó un santuario con banco al norte del palacio, donde se hallaron varias estatuillas de terracota de diosas o sacerdotisas con los brazos levantados (como las que se ven en una de las fotos del Museo Arqueológico de Heraklion). Su abandono definitivo tuvo lugar hacia el 1200 a. C.





¿Pareidolias? Yo veo dos rostros, uno de frente y otro de perfil...

Mientras paseaba por las ruinas, disfrutando de una paz inmensa y los cantos de los pajaritos, pensaba en lo estratégicamente bien situada que estaba esta ciudad. Controlaba la bahía y, además, tenía fácil comunicación con Ierápetra (la ruta por tierra evitaba los peligros de viajar por mar, un factor crucial en la antigüedad, especialmente en invierno cuando navegar era muy complicado por la bravura del mar)


Este tesoro fue desenterrado entre los años 1901 y 1904 por la joven arqueóloga Harriet Boyd-Hawes, quien descubrió su trazado, con estrechas calles y pequeñas casas. Las estrechas callejuelas y escaleras empedradas fueron construidas para animales de carga y no para carros.

La parte más importante del yacimiento es el Patio, situado en el extremo sur del asentamiento. Pudo ser su centro y la zona de mercado. Ahí también se puede ver la escalera en forma de L que va desde el patio hasta la sala central, típica de los palacios minoicos. El gobernador pudo haber utilizado esta antesala del pequeño edificio del palacio como salón de audiencias. 


¿Otra pareidolia o una escultura erosionada?

Gournia parece que fue una comunidad próspera y autosuficiente, prueba de ello son las herramientas y materiales encontrados en un pequeño taller de carpintería del yacimiento. También se encontraron fragmentos de cerámica que sugieren que había una alfarería, un taller donde el alfarero dejó todos los materiales. Este y otros edificios indican que la ciudad fue abandonada precipitadamente. 


Anémonas



A pesar de estar en estado ruinoso, encontré la visita muy interesante y diferente a Knossos: allí ves un enorme palacio, pero aquí te encuentras con toda una ciudad

Seguí mi camino y, como ya dije, debía haber ido hacia el sur, hacia Ierápetra, pero en cambio seguí por la costa norte. 















Mójlos

En un determinado momento vi la desviación a la izquierda hacia este pueblecito del que algo había leído, así que no pude resistirme a la tentación de bajar hasta él. Por cierto, que en la bajada me topé con lo que yo creo que es una cantera, pero nada del destrozo y desorden al que estamos acostumbrados en zonas como Porriño, en Galicia, sino que parecía un lugar perfectamente estructurado y cuidado. 

 

Se trata de un antiguo pueblo de pescadores. Sin embargo, no presenta una arquitectura característica. Su atmósfera es muy agradable, es una bahía tranquila llena de encanto. Es uno de los motivos por los que yo haría el viaje al revés, porque me parece que una cena en cualquiera de los acogedores restaurantes de marisco y pescado de su pequeño puertecito, a la luz del atardecer, tiene que ser una experiencia "religiosa" (como diría la canción)

Enfrente de la villa, hay una pequeña isla oval, en la que se encuentra un yacimiento arqueológico del 2500 a. C. Parece ser que un equipo de arqueólogos americanos viene cada año para continuar con la excavación. En la isla, también hay una pequeña capilla dedicada a San Nicolás, que protege a los pescadores. 





¡Qué aguas!




Panel informativo sobre el yacimiento de la isla de Mójlos

A diferencia de Knossos, la leyenda de Mójlos se centra en su papel como un avanzado centro artesanal y comercial de la Edad de Bronce. Se dice que aquí se encontró un anillo que posiblemente representa a una divinidad minoica relacionada con la naturaleza o la fertilidad.  Está sentada en un barco con una vela y deja atrás una pequeña casa en una costa rocosa. Se cree que representa el viaje del alma, una diosa que llega por mar, o una escena de culto religioso que simboliza la importancia del comercio marítimo y los viajes en la civilización minoica. 

Otra leyenda cuenta que el centro artesanal de la isla fue destruido por la erupción del volcán de Santorini. Los arqueólogos han encontrado pruebas de que los habitantes reconstruyeron sus casas inmediatamente sobre la ceniza volcánica, demostrando así que no perecieron ni abandonaron el lugar. 

Y esto ya no es leyenda: en la época minoica, Mójlos no era una isla, sino una península conectada a la costa de Creta por un pequeño istmo. Se cree que varios terremotos y una fuerte tormenta en el año 365 d. C. hundieron este puente de tierra, separando el islote de la costa, convirtiéndolo en el lugar aislado que es hoy. 



Seguí la carretera hasta Sitía con la intención de darme un paseo por allí y buscar un lugar para comer. ¡Imposible! Primero, porque no pude aparcar, ni siquiera en los parkings gratuitos que hay por el centro, cerca del puerto. Y segundo, porque es una ciudad bastante grande que no despertó en mí el más mínimo interés. 

Solo paré en el puerto para hacer estas fotos:



Estaba tan agobiada por el tráfico que ya pasé de seguir hacia el este, para ver el Monasterio Toplou y la famosa playa de Vaï, una de las pocas playas con palmeras en Europa. Si se hace el camino al revés, yo me detendría en ella para disfrutar del sol y un buen baño en sus aguas transparentes, para luego ir a cenar, como dije, a Mójlos y después regresar a Agios Nikolaos, a alguna taberna cerca del Yannis Rock Bar y ver o echar unas buenos bailes griegos. 


Ierápetra

Yo seguí hacia el sur, hacia Ierápetra. La carretera es primero un poco montañosa, pero luego baja y va paralela a la costa. Iba viendo por el retrovisor el perfil de la costa y era bonito, por eso digo que el viaje hay que hacerlo a la inversa, de esa forma el perfil queda a tu derecha y lo puedes ver perfectamente. De todas formas, hay muchas zonas que son resorts y villas, como ya señalé antes, un tanto desorganizados. 

Aunque en número de habitantes esta ciudad supera con mucho a Sitía, me pareció que tenía más encanto, quizá porque no encontré ese tráfico de locos. Estaba mucho más tranquila y era mucho más fácil moverse por ella. 

Aparqué en el pequeño puerto y consultando el google maps vi que había ahí mismo, sobre la playa, restaurantes que estaban abiertos. Me quedé en uno que se llamaba Gorgona (supongo que por alusión al personaje mitológico). Y os voy a contar una anécdota: consultando el menú, veo que uno de los platos es "Lamp chops"... "¿chuletas de lámparas?". No lo pude evitar, se lo dije al encargado cuando vino a preguntarme qué iba a tomar, que aquello se escribía con B, no con P. Pareció no sentarle muy bien, pero es que... un local que vive del turismo y escribe "cordero" como "lámpara"... pensé que me iba a tratar a patadas después, pero no, fue muy amable.

Después de la comida me di un pequeño paseo. 





Esta casa está muy cerca de donde comí. En realidad, no tiene nada que ver. Se la conoce como "la casa de Napoleón". Se dice que en julio de 1798, Napoleón Bonaparte permaneció aquí con una familia local, después de la batalla de las Pirámides de Egipto. 

Callejas de Ierápetra

Fortaleza veneciana de Ierápetra

Ierápetra pasó de ser un enclave minoico de vital importancia para las rutas comerciales entre Creta y Egipto a ser ocupada por dorios, venecianos y turcos. Siempre fue un lugar azotado por la piratería y especialmente, por los denominados pueblos del mar. 

En la época veneciana, del siglo XIII hasta el siglo XVII, Ierápetra fue una ciudad muy próspera. La fortaleza se construyó en esos años para proteger el puerto, aunque un mito local dice que, en realidad, fue construida por el pirata Genovese Pescatore en el año 1212.

Su clima está considerado como uno de sus atractivos turísticos, ya que mantiene una temperatura bastante estable todo el año y cuenta con el mayor número de días soleados de toda Europa, lo que la hace ideal para los amantes de las playas y los deportes náuticos. Podría pensarse, pues, que se trata de una región agreste, sin embargo es una zona muy fértil y frondosa, conformada por valles y montañas, salpicadas de pequeñas aldeas tradicionales, dedicadas mayormente a la agricultura y a la ganadería.





El cielo se estaba oscureciendo y decidí regresar a Agios Nikolaos para pasar allí mi última noche por la zona. Y cuando ya estaba pensando en la paliza que iba a ser volver por la misma carretera dando toda la vuelta, Google Maps me indicó la carretera directa que iba a salir al cruce con Gournia y, por tanto, a un lugar ya próximo a Agios Nikolaos. Fue al descubrir eso que me di cuenta de que quizá hacer el viaje a la inversa era una mejor opción. 





Sábado, 17: 

Cuarto día: Regreso a Sfakaki

Despedida de Agios Nikolaos

Mientras decidía dónde desayunar, porque me levanté tarde (además, para el desayuno que ofrecía el hotel no merecía la pena madrugar), estuve viendo el mapa de Google y comprobé que había un par de cosillas que no había visto, así que decidí hacerlo antes de sentarme con calma a tomar algo. 

En primer lugar, me dirigí a ver el Cuerno de Amaltea. 



Se trata de una escultura moderna, situada cerca de la playa Kitroplateia, que representa el mito griego de la cabra que alimentó a Zeus. Simboliza el cuerno que, según la leyenda, Zeus bendijo para proporcionar abundancia infinita a quien lo poseyera. 

Cuando Rea dio a luz a Zeus, lo escondió en una cueva ubicada en el Monte Ida en la isla de Creta, para evitar que su padre lo devorara. Fue en ese lugar donde la cabra Amaltea alimentó a Zeus con su leche. Un día, mientras el joven Zeus jugaba con Amaltea, accidentalmente le rompió un cuerno. Para recompensarla, y como signo de gratitud, Zeus bendijo el cuerno roto, para que aquellos que lo encontraran pudieran conseguir todo lo que quisieran. Se hizo conocido como el Cuerno de Amaltea o Cornucopia, un símbolo eterno de abundancia.

Un poco más adelante, en el paseo marítimo, nos encontramos con otra estatua: el Rapto de Europa. Es una impresionante obra que representa el mito griego de Zeus convirtiéndose en un toro blanco para seducir y transportar a la princesa Europa desde Fenicia hasta Creta. Cuenta la leyenda que Zeus se había enamorado de una hermosa princesa llamada Europa. Mientras ella jugaba con sus amigas, se acercó a ellas disfrazado de toro blanco. Las muchachas, fascinadas por la belleza del animal, comenzaron a acariciarlo y a jugar con él y Europa intentó montarlo. En ese momento, el toro se lanzó al mar y llevó a Europa a Creta, donde se convirtió en la primera reina de la isla.


 


Ahora sí me fui a desayunar, en una de las terrazas junto al lago. ¡Qué bien se estaba! Con el solcito, aunque daban lluvias a la tarde. 



Ya, a punto de marchar y dejar el pueblo atrás, aún hice un par de fotos más: 


La escalera de los Delfines es otro de los puntos de interés artístico y fotográfico, muy popular en la ciudad. Se encuentra en el paseo marítimo y se trata de una pared decorada con un vibrante mosaico que representa delfines juguetones.

En cuanto al mural del Minotauro, es otra destacada obra de arte urbano situada en otra de las muchas escaleras de la ciudad. Forma parte del proyecto "The Spirit of the Stairs". 


Molinos de Lasithi

A pesar de que el día se iba poniendo muy feo, me desvié en Malia, hacia el sur, para ver estos molinos de viento. Mucha niebla y empezaba a llover. 



Antes de llegar a los molinos, me encontré con lo que debe de ser una atracción turística para los niños en verano: un pequeño lugar que pretende reproducir la forma de vida prehistórica en cuevas...






La meseta de Lasithi tiene una altitud media de 850 m sobre el nivel del mar. Está completamente rodeada por las características montañas calizas cretenses. Es un amplio llano ampliamente batido por el viento. Lo cierto es que el cineasta alemán Werner Herzog cuenta que, cuando estaba en una excursión, subió a un peñasco y contempló por primera vez el despliegue de cientos de molinos de viento con sus velas blancas girando en el fondo del valle. En ese momento, creyó que se trataba de un sueño o que se había vuelto loco. De hecho, filmó allí una película en la que un oficial nazi pierde la cabeza precisamente ante la vista de los molinos. 

Hoy en día, apenas quedan molinos. Su misión era bombear el agua entre fincas, para que el líquido corriese y se pudiese regar una meseta para convertirla en el terreno más fértil de la isla de Creta. Hay disparidad entre las cifras que indican el número de molinos que había hasta mediados del siglo XX, oscilando entre 12 000 y 20 000. Hoy ya no bombean agua, solo permanecen como elemento decorativo del paisaje.

Muy cerca está la cueva de Dikteon, la cavidad en la que según las leyendas nació el mismísimo Zeus. En esta época del año permanece cerrada. 







Como veis por las fotos, la niebla era muy espesa, por lo que poco pude ver de la meseta y de los molinos que restan. Así que decidí volver por la carretera de Malia y no arriesgarme a seguir otra entre montañas para llegar a Sfakaki. Creo que fue una buena decisión.

En los días siguientes, el tiempo estuvo muy mal. Hasta ayer, que medio mejoró y me permitió hacer una pequeña excursión que os cuento en otra entrada. 





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