domingo, 25 de enero de 2026

Diciembre, 01de 2025 al 31 de enero de 2026: Dos meses en Sfakaki, en Creta (yo... ) - Parte 14

 Sábado, 24 de enero de 2026 


Ancient Lappa

La verdad que ya sabía que la excursión no iba a ser gran cosa, pero con el buen día que estaba me pareció un crimen quedarme en casa. Así que allá me fui...

Lappa es el nombre de una antigua ciudad griega de Creta. Durante una guerra que se produjo entre Knossos y Lictos hacia 221-219 a. C., en principio todos los cretenses luchaban contra Lictos, una de las principales ciudades de Creta, donde, según una tradición de la mitología griega, había sido el lugar en el que Rea había parido a Zeus (por otra parte, en la ciudad se practicaba el culto a Apolo). Pero surgieron desavenencias y algunos cretenses, como los habitantes de Lappa, junto con los de Polirrenia, Cerea y Orio, se aliaron con Lictos. 

En el año 183 a. C., Lappa aparece en la lista de ciudades cretenses que firmaron una alianza con Eumenes II de Pérgamo. En el año 67 a. C., fue conquistada por el romano Quinto Cecilio Metelo Crético. Octavio Augusto concedería después la libertad a la ciudad como pago por la ayuda de sus habitantes en la guerra contra Marco Antonio y financiaría la reconstrucción. 

Sus restos se encuentran en las montañas, aproximadamente a 27 km al suroeste de Rethymno. Teóricamente, se pueden visitar tumbas romanas excavadas en la roca, restos de baños romanos, mosaicos y estructuras de basílicas. Además, durante la época romana, Lappa acuñó su propia moneda. 

Digo teóricamente, porque el sitio está totalmente abandonado y, aunque el letrero te indica la ubicación, cuando lo sigues no ves nada de nada... excepto ovejas que dejan de pastar cuando te acercas y se ponen en actitud defensiva, supongo que porque están en época de cría de los pequeños ejemplares nacidos en diciembre. Además, acabé llegando a una intersección en donde estaba aparcada una camioneta y el hombre me miró con bastantes malos modos, abriendo los brazos en señal de qué era lo que hacía yo allí. Solo pregunté "¿Lappa?" y él me contestó "Piso", que significa más atrás. ¿Más atrás?... pues yo había llegado hasta allí y no había visto ninguna ruina. No me quejo, resultó un paseo muy agradable entre árboles. 

En la carretera de la costa, antes de coger el desvío hacia las montañas
Juraría que esta vez sí era nieve. Habíamos pasado unos días de temporal en la costa, pero sin frío. Se ve que en las montañas la cosa había sido diferente

Las bellísimas aguas de Creta



No sé si atacan o no si se ven amenazadas, pero a mí los cuernos del carnero me imponen...


Esta oveja quedó rezagada amamantando a sus crías, pero no me quitaba ojo

¿Tumbas?

Esto es lo más próximo que vi a ruinas. Al menos, no eran estructuras naturales, parecían hechas por el hombre excavando en la base de la montaña







Argyroupolis

Muy cerca está esta pequeña población, conocida también por sus cascadas. Sinceramente, no las vi, jajajajaja... Pero es que, cuando llegué al lugar, me di cuenta de que había que dejar el coche en el aparcamiento y seguir a pie montaña arriba. A mí, en llano, lo que queráis, pero subir, cómo que no. Por otra parte, la idea de meterme por el medio del monte sola, después del encuentro anterior con el hombre de Lappa, tampoco me seducía mucho. 

Argyroupolis es una pequeña aldea a 260 m sobre el nivel del mar. Cuenta con unos 700 habitantes, la mayoría ganaderos y agricultores. Está rodeada por bosques, manantiales y cascadas.

El origen del pueblo se remonta a la época minoica. De hecho, en Lappa, se hallaron multitud de monedas de la diosa minoica Britomartis. 

En la colina que se encuentra en los alrededores de la aldea, en dirección a Asi Gonia, hay unos diez manantiales y cascadas que, con sus torrentes de agua, movían las palas de los viejos molinos. 

Y, como vimos en el letrero que señalizaba las ruinas de Lappa, también era ese el camino hacia una capilla levantada en memoria de las 5 vírgenes que fueron ejecutadas aquí en torno al 250 d. C. Cerca se hallan las 5 tumbas en las que se cree que fueron enterradas y de las que brota agua bendita. 

Sinceramente, creo que la zona merece la pena para pasear en plena naturaleza, independientemente o no de que encuentres las ruinas, la iglesia, las tumbas y los manantiales. Pero es una pena no haber visto todo eso, inconvenientes de viajar sola, que a veces no te atreves a meterte por según qué sitios. 

Lo que sí vi fue un restaurante cuyas instalaciones estaban semicerradas. Hasta él llegan las aguas procedentes de los manantiales. 





Ligero efecto seda
Yo veo una pareidolia en la base del manantial, unos ojos, una nariz, un brazo...

Efecto seda exagerado

Desde aquí volví de nuevo a la carretera de la costa, en concreto me detuve en la playa de Episkopi. 







                                                                               Buenas vistas






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