domingo, 29 de diciembre de 2019

Septiembre 2018: Sintra y alrededores (Chus, María y Pili) - Parte 1

Primer viaje de las futuras "Chicas viajeras"

Sintra y alrededores

Viernes, 14/09/2018:  

Llegada a Sintra

Chus tenía unos días libres en septiembre y estuvimos dándole vueltas a ir a algún sitio no muy lejano (es que si no, se te va todo el tiempo en llegar y volver). Nos acordamos de Sintra. Las dos teníamos muy buenos recuerdos de un viaje que habíamos hecho a Lisboa hacía ya un montón de años en el que habíamos visitado también esta bonita ciudad portuguesa (si bien no llegamos a ver gran cosa en cuanto a edificios dignos de visitar porque, bueno, se nos había ocurrido subir al Palácio da Pena a pie y llegamos agotadas, así que ni siquiera entramos, por no hablar de que luego nos perdimos, nos persiguió un perro, no encontrábamos el coche, nos metimos por una carretera estrechita que daba más miedo que otra cosa... ¡toda una aventura! jajajajaja).

Decidido: nos íbamos a Sintra. A ver si esta vez las cosas iban mejor en cuanto a descubrir la ciudad, porque reír lo cierto es que ya nos habíamos reído mucho en aquella primera visita. Y para completar el grupo le dijimos a Pili si quería venir con nosotras (nunca habíamos viajado las tres juntas, pero Chus y yo teníamos la sensación de que con ella todo iba a ir bien... bien, no, ¡fue estupendo!, viajar con gente con la que no tienes el más mínimo roce, que se adapta a todo y que es capaz de entender que lo más importante de un viaje es pasarlo bien y reírse, aunque sea de uno mismo, es lo mejor para que las cosas funcionen... ninguna de las tres somos de esa gente que corre de un lado para otro para verlo todo y vuelve a casa más estresada de lo que se fue: si se puede ver, bien; si no, no pasa nada... lo importante es el tiempo disfrutado en compañía).

Así pues, el viernes 14 de septiembre de 2018 nos pusimos en marcha. Y esta vez habíamos decidido alojarnos en la propia Sintra para no tener que andar con el coche continuamente. Llegamos a la ciudad de noche y además no entramos por la carretera que llega allí desde Lisboa, con lo cual me sentí un tanto desorientada (yo había estado en Sintra muchas otras veces, pero no sabía exactamente en qué parte me encontraba). No sé la de vueltas que dimos pasando varias veces por el mismo sitio, jajajajaja. ¿No llevábamos GPS? No, pero sí contábamos con la ayuda inestimable de Google Maps, aunque por entonces la vocecita femenina de la app y yo no nos llevábamos especialmente bien (soy muy cabezona y me cuesta asimilar que una maquinita es más lista que yo jajajajajaja). Total, risas y más risas, golpe en la trasera del coche al dar marcha atrás en un callejón más oscuro que la boca del lobo, para acabar ante una verja que indicaba el alojamiento elegido (después de preguntar y finalmente hacer caso a las indicaciones de Google). Mira por dónde nos vinieron bien las vueltas dadas porque habíamos descubierto una pizzería que olía estupendamente y a la que nos dirigimos para cenar una vez instaladas.


Pizzas exquisitas, personal encantador y deliciosa caipirinha



La piscina del hotel de noche



Viaje a Cerdeña: julio 2018 (María y una amiga) - Parte 13 y última

Duodécimo día: jueves, 02/08/2018; décimotercer día: viernes, 03/08/2018

Sássari / Stintino / Porto Torres    

Era hora de regresar al norte, ya que al día siguiente teníamos que coger el ferry de vuelta a Barcelona en Porto Torres. Decidimos hacer el viaje de una tirada y solo nos detuvimos en Sássari, referente cultural y económico del norte de Cerdeña. Es una bonita ciudad fundada en la Edad Media y se alza en una meseta de piedra caliza marcada por valles y gargantas y rodeada de colinas cultivadas. Es la segunda ciudad más grande de Cerdeña. 

Dimos un agradable paseo por sus calles y compramos unas botellas del delicioso aceite de oliva que se produce en la zona. Y también nos reímos mucho cuando nos dimos cuenta de que no éramos capaces de encontrar el lugar en donde habíamos aparcado el coche. Sabíamos que lo habíamos dejado junto a un jardín pero nada más (normalmente me oriento bien, pero con tanto callejear nos habíamos alejado más de lo que habíamos imaginado). No sé cuánto caminamos, a todo esto bajo un sol de justicia. Cuando por fin lo encontramos, no éramos capaces de dejar de reír... ¡había sido toda una experiencia!






De Sássari nos dirigimos a Stintino para comer. El ciclo se cerraba, allí habíamos empezado y allí terminábamos.




Habíamos reservado la última noche en el Guest House Abbacurrente, situado en la hermosa playa de Platamona. Y allí terminamos el viaje de la mejor forma posible: con unas cervezas y nadando en la oscuridad iluminadas tan solo por la luna.

A la mañana siguiente, al amanecer, embarcábamos en el ferry rumbo a Barcelona. ¡Se habían acabado las vacaciones! ¡Nos llevábamos unos maravillosos recuerdos!


Amanecer en Porto Torres


Viaje a Cerdeña: julio 2018 (María y una amiga) - Parte 12

Undécimo día: miércoles, 01/08/2018

Tortolí / Torre di Bari    

Por consejo de Roberto, decidimos pasar nuestro último día en el este de la isla, en Torre di Bari. Pero antes nos dimos una vuelta por Tortolí, una pequeña localidad que está en la costa justo al descender desde Lanusei. Dimos un paseo por su calle principal y nos detuvimos a comprar recuerdos en sus puestos. También nos sentamos en una de sus terrazas en donde me animé a probar una bebida que había visto servir en varias ocasiones y que no sabía lo que era... desde entonces no hago más que verla en todas partes jajajaja: Aperol Spritz. El Aperol es una bebida alcohólica de origen italiano y este cóctel es uno de los preferidos en la isla. Se sirve en una copa gigante y es una mezcla de prosecco de baja calidad, agua mineral o tónica y una rodaja de naranja también de grandes dimensiones. Para que se considere un spritz, la bebida necesita seguir una fórmula: tres partes de vino espumoso, dos partes de amargura y una parte de agua mineral, y es imprescindible agregarle cítricos. Sinceramente, no resultó ser demasiado de mi gusto.



Torre di Bari es una cala que recibe este nombre por la torre española, construida en 1572, que domina un pequeño montículo que divide la costa en dos partes.


La parte norte, en la que estuvimos nosotras, se caracteriza por arena gruesa de un color dorado y por estar bordeada de pinos y, según la tradición, recibe el nombre de "Mares de los hombres" (parece ser que la otra parte, de piedras de color gris y arena blanca y fina, se conoce como "Mares de las mujeres"... ambos géneros no se podían mezclar después de la guerra a la hora del baño en las playas). Sus aguas son famosas por su azul y su transparencia, debido al fondo y a la presencia de posidonia del óceano, que funciona como filtro de purificación.











viernes, 13 de diciembre de 2019

Viaje a Cerdeña: julio 2018 (María y una amiga) - Parte 11

Décimo día: martes, 31/07/2018

Santa María di Navarrese / Árbatax / Montañas de Lanusei   

Como el día anterior nos habíamos pegado un palizón de coche, ida y vuelta hasta Cagliari, pensamos pasar un día tranquilo en un lugar no muy lejano y disfrutar del sol y la playa. Decidimos ir hasta Santa María di Navarrese, al norte de Árbatax. Esta pequeña localidad recibe este nombre por su iglesia, Santa María de Navarra, que data del siglo XI. Y entre sus monumentos destaca la Torre española, del siglo XVII, construida para proteger la costa.



Al fondo, entre los pinos, la torre española

Comimos en la terraza de este restaurante: los mejores mejillones que he comido en mi vida. Soy gallega, pero tengo que admitir que estos eran extraordinarios


Al final de la tarde volvimos a Árbatax para ver con calma lo que no habíamos visto el día anterior: sus espectaculares Rocce rosse, compuestas por porfidio, lo que hace que formen una paleta de colores con las tonalidades que van recibiendo a lo largo del día.



Y siguiendo las recomendaciones de Roberto nos lanzamos a buscar un restaurante que según él estaba más arriba de su casa y donde se comía muy bien. Dimos vueltas y vueltas y no lo encontramos, pero disfrutamos de un paisaje maravilloso desde lo alto (al día siguiente, hablando con él, descubrimos que habíamos estado a pocos metros brrrrrrrrr)





Viaje a Cerdeña: julio 2018 (María y una amiga) - Parte 10

Noveno día: lunes, 30/07/2018

Cagliari: capital de Cerdeña / Árbatax   

Habíamos pensado hacer otra excursión, esta vez a pie, por el Parco Nazionale del Golfo di Orosei e del Gennargentu. Pero la agencia no logró reunir el número suficiente de personas para poder realizarla este día. Así que cambiamos de planes y decidimos visitar la capital, al sur de la isla. 

Se trata de una antigua ciudad con una larga historia. Cagliari ha visto varias civilizaciones pasar por sus calles, de ahí que se encuentren restos de diferentes pueblos y culturas en ella. Hoy es el centro cultural, educativo, político y artístico de la isla, conocido por su diversa arquitectura "art nouveau", y también es el centro económico e industrial de Cerdeña, ya que tiene uno de los puertos más importantes del Mediterráneo, un aeropuerto internacional y un ingreso per cápita comparable a las ciudades del norte de Italia.

Nos gustó especialmente el barrio de la Marina, situado junto al puerto. Es la zona en donde podemos encontrar el ayuntamiento, la piazza Yenne y los bastiones del barrio de Castello al fondo. Destaca la calle Via G Manno (más conocida como Costa), un lugar repleto de tiendas y vida comercial. 

Somos conscientes de que un día no es suficiente para visitar esta ciudad, como tampoco lo son diez para recorrer la isla. Nos ha quedado mucho por ver y no descartamos una nueva visita en un futuro próximo.








Subimos de nuevo hacia Lanusei por la costa, en la que hay algunas villas o ciudades que merece la pena visitar, como Villasimius o Bari. El paisaje es de gran belleza. Pero queríamos llegar antes de que anocheciera porque la carreterita que sube hasta la casa de Roberto es estrecha y además tiene muchas curvas.


Lido di Orri

Esta playa está situada en el centro-este de Cerdeña y está considerada una de las más bonitas y típicas de la isla, sin duda alguna, la más ancha y larga: 9 km de pequeñas caletas rodeadas por acantilados de granito que llevan a unas encantadoras playas donde casi nunca hay nadie. La playa de Lido di Orri es de arena blanca y dorada, fina y suave. El fondo presenta una suave pendiente y la hace ideal para los niños. También llamada "Playa Grande", ofrece numerosos servicios: amplio aparcamiento, alquiler de tumbonas y sombrillas, también de patines de pedales, canoas y motos de agua, numerosos chiringuitos y bares y zonas de juegos para niños. Hubiera sido estupendo recorrer la zona, pero seguíamos sintiendo un poco la presión de llegar a nuestro destino. 

De todas formas, acabamos deteniéndonos en Árbatax para ver la puesta de sol y cenar en uno de sus estupendos restaurantes.





El aumento de turismo en la zona ha permitido que Árbatax y, en concreto, el centro de Porto Frailis hayan registrado un crecimiento urbanístico enorme, con resorts, hoteles, restaurantes y empresas de actividades en vacaciones para todos los gustos.
  

jueves, 12 de diciembre de 2019

Viaje a Cerdeña: julio 2018 (María y una amiga) - Parte 9

Octavo día: domingo, 29/07/2018

Costa este: Golfo de Orosei   

Esta vez no caímos en la tentación de hacer la excursión en un barco grande (ya habíamos aprendido con la visita al archipiélago de la Maddalena). Una zodiac en la que íbamos 8 personas nos permitió pasar un día inolvidable.

Hay numerosas compañías que se dedican a hacer estas excursiones por mar, la única manera de descubrir las calas y cuevas costeras ya que las montañas del Supramonte llegan hasta el agua, haciendo muy difícil el acceso por tierra. Nosotras elegimos una que partía del puerto de Cala Gonone.




Con la zodiac puedes visitar algunas de las más bellas calas marinas de la isla, como Cala Luna, Cala Biriola, Cala Mariolu y Cala Gabbiani, esta última con arena calcárea y pequeños guijarros donde el mar es uno de los más transparentes del golfo. También se visita la Cala Goloritzé, con su arco de roca en el mar y la majestuosa Punta Caroddi. Opcionalmente se visita la cueva del Bue Marino. Nosotras la visitamos mientras el resto del grupo se bajaba en una cala: está considerada una de las grutas más fascinantes tanto por su tamaño como por sus características geológicas. El interior se ha formado a partir de un río subterráneo cuyas aguas reflejan las estalactitas y estalagmitas con colores brillantes. Su nombre procede del sardo y hace referencia a la foca monje, que solía habitar toda la costa y se refugiaba en las frescas y oscuras cavidades de la cueva. Sin embargo, desde 1976 no se ha divisado ninguna en las proximidades.

La excursión te permite descender en dos o tres calas (en una de ellas, mi amiga y yo no quisimos bajar y nos quedamos en la zodiac con el guía, que nos invitó a un café que solicitó a uno de los barcos más grandes que estaban fondeados en la cala... curioso ver el café descender por una cuerda jejejeje). Ese tiempo a solas con el guía sirvió para que nos contara un montón de cosas sobre la isla y su evolución desde que su población estaba constituida por pescadores hasta la actualidad, en la que la mayor parte vive del turismo.

También hay un momento en que se para la zodiac en una zona del mar y allí disfrutamos de un magnífico baño en las aguas transparentes de color verde esmeralda.

El guía estupendo y el resto del grupo, encantador.


Una de las calas que se forman a los pies del acantilado rocoso de Su Masongiu

En la costa hay numerosas cavernas que asemejan corredores de arcos bordeando las playas. En algunas de ellas entra la zodiac
 


Sensación maravillosa la de bañarse en estas aguas transparentes

Sol, mar, buena gente... un día para recordar


Disfrutando de un café en la zodiac mientras los demás estaban en la playa


   

Puente de la Constitución 2019: Fátima y alrededores (Chus y María) - Parte 4 y última

Fátima, Jardín Oriental Buddha Edén, Alcobaça, Tomar, Figueira da Foz, Quiaios (continuación y final del viaje)

Domingo, 8/12/2019:  

Quiaios

Como ya dijimos, no pudimos disfrutar de las vistas desde el hotel mientras desayunábamos porque el día amaneció con una niebla muy espesa. Recogimos las cosas y salimos en dirección a Quiaios, una enorme playa salvaje en la que yo ya había estado y que se encuentra muy próxima a Figueira da Foz. La idea era ir por unas pistas a través del monte, desde cuya parte alta hay unas vistas espectaculares de Figueira, pero entre la señalización (que no acabamos de encontrar muy acertada) y la niebla (que nos hubiera impedido ver nada) acabamos utilizando la carretera para llegar al pueblo y a la playa.

Situada al norte de Figueira da Foz, se trata de un amplio arenal rodeado de dunas cubiertas de vegetación. El mar bate con un fuerte oleaje y parece bastante peligroso para bañarse. Sin embargo, es una playa muy apreciada por los aficionados al surf y al bodyboard.

A nosotras nos encanta la manera en que los portugueses cuidan sus dunas... por todas partes hay pasarelas de madera que permiten el paso sin tocarlas. Ya las habíamos visto un poco más al norte, en las playas de Mira y Aveiro, y creemos que es posible recorrer esta parte de la costa a pie ya que las pasarelas parecen no tener fin una vez que empiezas a caminar por ellas. Unos 30 km de gran belleza natural.







Pena que entonces empezó a llover. Habíamos pensado detenernos en Porto para comer y dar un paseo junto al río (es una ciudad que tanto a Chus como a mí nos parece preciosa y muy agradable), pero el día no se prestaba para eso. Así que rumbo a casa. Sí nos detuvimos en una parrillada de la carretera antes de llegar a Porto, uno de esos restaurantes que solo frecuentan portugueses y en los que se come muy bien por poco dinero, sobre todo teniendo en cuenta las inmensas raciones que ponen (nosotras pedimos media ración cada una y nos trajimos para casa casi tanto como lo que habíamos comido porque ya no podíamos más).

Desde Porto cogimos la autopista A3 y sobre las 5 estábamos ya en Vigo. Fin del viaje.